¿El dedo de Aznar, más importante que cuatro millones de parados?


Publicado en http://www.apascual.net el 22 de Febrero de 2010

Leía este pasado domingo (21 de Febrero) en La Vanguardia la columna que escribe Pilar Rahola y que esta semana le dedicaba al dedo de Aznar que ya viene a ser lo mismo para unos y para otros que la mano de Dios, del otrora todopoderoso Maradona, lo fue para los argentinos y sus rivales ingleses. Para unos un acto deleznable y soez y para los otros un acto de legítima humanidad ante el desatino de tanto energúmeno izquierdista.

No es Pilar, a la que le reconozco una especial habilidad en el manejo de la pluma que envidio y ensalzo por igual, santo de mi devoción más por su incoherencia política en un pasado demasiado cercano que por su republicanismo que comparto. No obstante, esta, como otras muchas columnas suyas, me hace sentirme muy cercano en pensamiento y enfoque.

Pero no quiero hablar del dedo de Aznar que no puede preocuparme tanto como cuatro millones de parados, ni tan siquiera voy a elegir una imagen de esa peineta mal hecha que ha inundado las portadas de la prensa para ilustrar esta Reflexión. Sólo quiero recoger unas palabras de Pilar extendibles a todo el arco parlamentario nacional y autonómico, autonomía por autonomía, sin dejarnos ninguna. Lean lo que dice la señora Rahola:

¿Es lícito que un grupo de estudiantes intente impedir que un político hable en una universidad? Aunque forma parte del ritual de la democracia, y caiga bien a lado y lado del espectro democrático, impropio del llamado “templo del conocimiento”. Porque el abucheo no es debate, ni libertad, sino su contundente negación. Por supuesto, los jóvenes con pancarta, gritos e insultos a destajo caen automáticamente bien. Y, cuando los jóvenes en cuestión son de los míos, me parece un ejercicio vulgar, violento y propio de jóvenes que han sustituido las ideas por las consignas. Quien teme al debate, teme a su propio pensamiento.

En qué se parece el cuadro literario que ha dibujado Pilar, retratando una circunstancia que habitualmente –cuanto más se acercan las elecciones, más lo vemos- sucede en muchas universidades y en otros foros no tan académicos. Pues sí, acertaron, pensábamos en lo mismo: el hemiciclo parlamentario de la pasada semana, sin ir más lejos. Transportando el cuadro a otro escenario nos encontraríamos con:

¿Es lícito que un grupo de parlamentarios intente impedir que un político exprese sus ideas en el Parlamento? Aunque forma parte del ritual de la democracia, y caiga bien a lado y lado del espectro democrático, impropio del llamado “templo de la democracia”. Porque el abucheo no es debate, ni libertad, sino su contundente negación. Por supuesto, los parlamentarios con corbata, gritos e insultos a destajo caen automáticamente bien. Y, cuando los parlamentarios en cuestión son de los míos, me parece un ejercicio vulgar, violento y propio de políticos que han sustituido las ideas por las consignas. Quien teme al debate, teme a su propio pensamiento.

Me da igual de que signo sean, Partido Popular en la oposición, PSOE en el poder, autonomistas que apoyan a quien más les promete o de quien esperan obtener más réditos políticos en forma de traspasos, carreteras, sanidad, etc., como si son partidos testimoniales IU o cualquier otro, independentistas republicanos incluidos. El espectáculo que habitualmente nos ofrecen gracias a la televisión nuestros representantes es tan penoso como el que nos pudieron ofrecer jóvenes y Aznar. De los primeros, cabrá esperar a que crezcan y se socialicen (de sociedad, no de socialista); del otro personaje no cabe esperar más cera que la que arde, a su edad ya no se cambia.

Que con cuatro millones y pico de parados, sin saber por donde hay que meterle la muleta al toro de la reactivación industrial de la mano de un incremento del consumo, con los sindicatos que cuando dicen que no entra en su cuaderno de ruta una huelga general es para empezar a preocuparse y media Europa comparándonos con los griegos –con todos mis respetos- estemos a la greña en el Parlamento sustituyendo, como dice Pilar Rahola, ideas y soluciones por consignas políticas, es para hacérselo mirar y pronto.

Tal vez, sin quererlo en este caso Doña Pilar, a partir de ahora para mí, ha acertado de lleno con esa frase magistral, quien teme al debate, teme a su propio pensamiento. Tal vez sea eso, que ni unos, ni los otros tienen nada que ofrecernos y si es así, que se vayan y el último que cierre la puerta.

Anuncios

Acerca de pascualpicarin
Formador, capacitador, conferencista. Interim Manager. Consultor. Empresario. Emprendedor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: