Reflexiones desde la Avda, Republicii de Brasov (Romania)


Publicado en http://www.apascual.net el 3 de Febrero de 2010

Me encuentro sentado junto a la ventana de un vetusto edificio, otrora señorial, de la Av. Republicii, muy cerca de la Iglesia Negra, de imponente planta, y que hunde sus raíces en la más profunda historia de esta ciudad de la Transilvania. Veo el pasear, el andar y venir de sus transeúntes como en cualquier otra ciudad occidental que no hubiera sentido la opresión del yugo comunista ni tenido la necesidad de una recuperación post comunista. Se nota, eso sí, el deterioro de sus fachadas que, en algunos casos, datan de algunos siglos y, en otros, son obra de la industrialización del corte socialista de la región para tratar de hacer olvidar su origen agrícola; conocidas eran estas tierras como el granero de Europa. También se echan en falta unas infraestructuras acordes con el momento. No deja de ser chocante encontrarnos todavía, apenas abandonamos las calles de la ciudad, con carros tirados por caballos que sustituyen en el panorama rural a los clásicos tractores que campan a sus anchas por nuestras carreteras secundarias de camino a, ó de regreso de, cualquier hacienda.

Cada vez que veo a un rumano pienso en el estereotipo que de ellos estamos forjando en España. ¡Qué equivocados andamos!. Tal vez sea Brasov, como Bucarest, Timisoara o Cluj, de las pocas ciudades en las que me atrevo a caminar seguro entre las sombras de la noche. Por no temer, he aprendido a no temer ni a los osos que, de vez en cuando, bajan a rebuscar alimentos en los contenedores de la basura en la capital transilvana. Un pueblo trabajador, dinámico, preparado, con ganas de cambiar y liderar el cambio en una zona emergente de la vieja Europa, tal vez de las pocas de importancia singular que nos queden en nuestro Continente.

Puestos a buscar paralelismos con nuestras tierras, Romania, situada entre Bulgaria, Hungría, Ucrania, Moldavia y Serbia, ha sido un pueblo de paso como sucede en Catalunya, atravesado de arriba abajo y al revés, de oeste a este buscando una salida al mar directa. La Dacia de los romanos ha sabido sobrevivir y seguir viva pese a todo lo que ha sufrido, sabiéndose adaptar con inteligencia a los diferentes controles extranjeros a los que ha sido sometida con el paso de los siglos. Como resultado de ello disponen de una lengua de raíces latinas que facilita el entendimiento a franceses, italianos y españoles a la par que comparte gran influencia germánica resultado de su estancia prolongada a cargo de alemanes, austríacos y húngaros. También dejaron su huella los soviéticos y son muchos los rumanos que conocen y dominan esa lengua como también el turco, el ucraniano, el italiano, el alemán y… el español. Incluso son capaces de entender un catalán que forma parte de su lengua compartiendo muchísimas palabras, cerca de dos mil me comentan. Doy fe de son capaces de entenderme tanto en castellano como en catalán. Su especial ubicación geográfica, su peculiar sentido estratégico y su motivación por formar parte del cambio hacen de ellos una futura bisagra entre la Europa Unida y Turquía ó los diferentes fragmentos estatales heredados de la gran Serbia.

Pensar en ellos como han hecho muchos de los españoles que han llevado sus capitales a aquellas tierras como una extensión de la especulación inmobiliaria vivida en España, se ha devenido un error que muchos ya han pagado con pérdidas. Creer que sólo son mano de obra barata será el segundo error que se pueda dar. No se cuantas vicisitudes habremos de sufrir en España para que nos dejemos de considerar los más listos de la clase y seamos lo suficientemente humildes como para tratar a los que pueden ser, en el futuro, nuestros socios estratégicos más preciados con el respeto debido. Lo mismo sucede en nuestras acciones en Latinoamérica. Primero los despreciamos en nuestro país, los convertimos en carne de cañón realizando trabajos de la peor calificación sin reparar en sus conocimientos y/o formación, los juzgamos y etiquetamos a partir de la aparición de los siempre previstos indeseables que siempre hay más allá de la procedencia, la lengua y la cultura y después nos vamos a su casa para explicarles de que va todo esto y como tienen que hacerlo. ¿Será que estamos liderando la Europa del cambio, que formamos la vanguardia de la recuperación económica necesaria para surgir de la crisis? ¿Será y no me habré enterado?

Dirigirnos a un país para ampliar nuestro mercado, para deslocalizar nuestra producción en busca de mayor valor competitivo, requiere ante todo grandes dosis de humildad. Humildad que comienza por el conocimiento de la historia, de la cultura, de las costumbres y de los hechos que han llevado a cualquier región de este complejo globalizado mundial a convertirse en lo que hoy es y en el motivo por el que hemos depositado nuestros ojos, nuestro interés y nuestra motivación sobre ella. En España, seguimos pensando después de hacer. También, muchas veces, pensamos tanto que no nos da ni tiempo a decidirnos y cuando queremos ya pasó el tren. No faltan aquellos que siempre deciden a través de la negación nacida a golpe de inconvenientes y excusas que tratan de desmontar cualquier propuesta que, siendo inteligente en su origen, alguien de la organización –es irremediable- acaba convirtiendo en más que dudosa para evitar que el status quo sufra alteración alguna. El tema es bien fácil. Los países del Este o del Telón de Acero como se les conocía también, aportan una serie de recursos y valores muy valiosos siempre y cuando sean tomados a tiempo, analizados y puestos en marcha bajo la perspectiva del GANAR-GANAR. Hacerlo a destiempo y mal equivale a poner en riesgo a las organizaciones. No hacerlo, es lo mismo que perder competitividad por los motivos que sean. Hacerlo a tiempo y bien tampoco garantiza el éxito, como nada en el mundo de los negocios que por eso se llaman así, negocios pero, por lo menos, pone a nuestra disposición un elevado porcentaje de posibilidades de que acabe bien o menos mal que en otros casos. Pero querer hacerlo en un marco de gestión bajo la combinación GANAR-PERDER, es ganas de dilapidar recursos y poner en peligro cualquier avance de terceros interesados y la mejor forma de establecer las bases cimentadas y sólidas de la desconfianza más absoluta, venga de quien venga el planteamiento.

Romania es una opción muy inteligente siempre y cuando tengamos muy claro lo que precisamos y que aquí vamos a poder encontrarlo. Es una opción más de futuro que de presente inmediato, pese a que es posible alcanzar buenos resultados a corto, el verdadero interés no esta en el ahora si no en el mañana que este país nos puede ofrecer a cinco años vista.

Finalmente, si vamos a hacerlo, hagámoslo de la mano de profesionales. Hay muchos en Romania y buenos. También hay españoles, menos, que como nosotros llevamos años trabajando en este mercado y tratando de conocer todos sus entresijos económicos y sociales. Hacerlo con españoles permite que se eliminen gran parte de las desconfianzas por parte española. Nosotros preferimos hacerlo de forma mixta, rumanos y españoles, para evitar cualquier suspicacia, cualquier desconfianza. Los sectores interesantes son muchos: ingeniería, construcción, comercio, servicios, distribución, nuevas tecnologías, medio ambiente, metalurgia, obra pública…

Romania necesita muchas cosas y puede ofrecer otras tantas… además de los fondos estructurales de la Comunidad Europea, un verdadero reclamo, así como sus especiales condiciones fiscales aplicables a las empresas de la Comunidad Europea. Sería de tontos pensar en movilizarnos sólo con ese objetivo, tanto como no tenerlo en cuenta. Si estamos interesados en ampliar horizontes, generar mayor volumen de negocio, mejorar posicionamiento o cualquier otra estrategia empresarial dispuesta a salir de España, créanme si les digo que Romania no les va a desengañar en absoluto, al contrario se sorprenderán.

Desde la Av. Republicii de Brasov les deseo éxitos empresariales.

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Acerca de pascualpicarin
Formador, capacitador, conferencista. Interim Manager. Consultor. Empresario. Emprendedor.

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