Liderazgo. Instruir a los estúpidos y prepotentes


INSTRUIR A LOS ESTÚPIDOS Y PREPOTENTES

 

Creo que con el título de este post será más que suficiente para haber llamado alguna atención, si más no, por lo grosero del enunciado pero es que, en ocasiones, hasta la grosería está justificada.

Sé que ya no viene siendo habitual encontrarnos con situaciones como la descrita en el vídeo que podréis ver a continuación, pero no por ello dejan de existir demasiadas. Muchos jefecillos, carguillos o como les queráis llamar –recordar que la categoría se gana, no se obtiene; te la conceden, no te la ceden- siguen cambiando sus actitudes al obtener el nombramiento y pasan a convertirse en déspotas, machistas, prepotentes y estúpidos. ¿Será cosa de la juventud? En verdad quiero decir que ¿será cosa de que al obtener los primeros logros profesionales se es demasiado joven para asimilar los pequeños triunfos de golpe? La juventud, ciertamente juega en contra de los jóvenes -de Perogrullo, vamos- pero los valores adquiridos dentro de la familia, en el entorno social y en los años de formación, son los que corrigen el anterior factor. Algunos ‘jefecillos’ no han tenido mucha suerte con esto.

La juventud, ciertamente juega en contra de los jóvenes -de Perogrullo, vamos- pero los valores adquiridos dentro de la familia, en el entorno social y en los años de formación, son los que corrigen el anterior factor.

Es cierto que la mayoría de nosotros obtuvimos nuestras primeras responsabilidades a tempranas edades, yo mismo lograba mi primer nombramiento importante con 25 años, una jefatura como interventor en una destacada oficina de La Caixa, lo más bajo del escalafón de las jefaturas administrativas, vamos, nada del otro mundo y al alcance de cualquiera que se lo propusiera. No querría ahora enumerar el seguido de barbaridades que llegué a cometer en aquel período y de las que, especialmente de alguna, no me siento en absoluto ni satisfecho ni orgulloso. Los años enseñan y la propia vida te muestra el camino a seguir, sino tienes la suerte de encontrarte con buenos profesionales que te corrijan y ayuden a aprender más rápidamente.

Quiero decir con todo esto, que muchos hemos cometido errores de bisoñez pero hay algunos tics que van con el carácter del individuo y esos son ya más difícilmente corregibles. Pete Campbell, el de la foto superior, es un tipo de esos, machista, arrivista, despótico, insultante… forma parte de su perfil personal y aunque, en lo profesional, pueda resultar brillante, alguien debería haberse tomado la molestia de no permitirle ascender en esa ficción, caso de haberse tratado de la realidad. Lo malo es que, hoy, regresando a la vida real, siguen ascendiendo tipos como ese. Por fortuna, Don Draper, le pone en su lugar de una manera clara e inequívoca, lejos de encontrarse con alguien que le acabe riendo la gracia que hubiera sido lo más común y habitual en su y en nuestro tiempo.

Los años enseñan y la propia vida te muestra el camino a seguir, sino tienes la suerte de encontrarte con buenos profesionales que te corrijan y ayuden a aprender más rápidamente.

Recuerdo de mis años de profesional adolescente dentro del sector bancario que, cuando apenas había cumplido los diecisiete, me topé en una oficina con un joven, bien vestido, con un coche deportivo de la época y un buen salario con sus incentivos por pertenecer al equipo de Suplencias. Me trató con cierta deferencia por tratarse de un recién llegado a aquella oficina, incluso establecimos una cierta relación personal. A los pocos meses de estar allí, hubieron unos cambios forzados por circunstancias profesionales y pasó a ocupar la dirección de la sucursal provisionalmente. Su comportamiento varió en 180º hasta convertirse con todos los compañeros en lo que realmente era, un prepotente. Dicen en el sur español que: cuando quieres saber cómo es fulanillo, dale un carguillo. Hoy, ese personaje, hasta donde yo sé, es director de estudios de una importante escuela de negocios catalana desde el año 1992. Miedo me da que no haya cambiado su talante, aunque todos tenemos la oportunidad de cambiar y ese derecho nadie se lo va a negar.

Amo a los tipos como Don Draper capaces de poner a cada cual donde se merece, respetando a quienes le rodean y forman parte de su equipo.  Espero que les guste el vídeo sugerido para esta ocasión.

Se que muchos que lo lean, discreparán. Háganlo, por favor. Quedo, como siempre, a la espera de sus comentarios y dispuesto a colgar en el Blog cualquier otra reflexión que crean pueda ayudar a nuestros seguidores.

 

Publicado por primera vez en http://www.apascual.net el 11 de Septiembre de 2010

 

 

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