Cuando la realeza también defeca


Y es que, en este país de pandereta y castañuelas, cada uno tiene que hacer la suya para sentirse y estar. Como hacía tiempo que la familia real no hacía nada mediático, a Dios gracias, al Borbón de guardia se le ocurrió la brillante idea de irse de caza. ¿A dónde mejor? Pues a un país con el que nuestro reino no tiene relaciones oficiales, la República de Botsuana, un lugar en el que puestos a buscar similitudes con el nuestro, ‘disfruta’ de una tasa del paro del 20%, claro que, seguramente, estaría nuestro mayor representante indagando como lo hacen ellos para disfrutar de educación y medicamentos gratuitos.

Hombre, ya es bastante triste que en España, nuestras gentes sufran las ineptitudes de los gobernantes que no merecemos pese a que les votamos (lo hacemos con la estúpida creencia de que el próximo lo arreglará todo), como para que, además, el único funcionario que lo es por nacimiento, que ya tiene bemoles, se vaya a cazar elefantes como si la historia no fuera con él. Oye, Juan Carlos, compañero y conciudadano, que bastante hacemos con aportar una parte de nuestros ingresos, los que todavía tenemos, y mantener vuestro servicio, fiestas, casita en Palma, pisito en Madrid, etc., para que, además, te vayas a cazar no sabemos bien, bien, que tipo de piezas. Porque lo de los elefantes, está bien, pero se lo han creído pocos por aquí. Y no es que te lo critiquemos, no te vayas a pensar, que los hombres, con eso de la ‘caza’ , somos muy comprensivos pero ahora, no tocaba.

La verdad es que, más allá de hacerme sonreír tus correrías próximas al noble arte de la caza mayor y de sonrojarme al ver algunas portadas de la prensa nacional e internacional, gracias a ti he descubierto algo que algunos españoles ignorábamos y es que los reyes también defecan, porque, parece ser, que fue al levantarte para ir al reservado, amparado en la oscuridad, cuando tuviste una mala caída, que también es mala pata, nunca mejor dicho.  Todo esto expuesto bajo la más absoluta presunción y a tenor de lo leído. De todas maneras, me siento más reconfortado sabiendo que tu organismo y el de tus colegas de profesión, actúan bajo los mismos principios biológicos ya que con lo del color de la sangre, de pequeño, estaba algo confuso. Ahora ya lo tengo todo más claro.

Y puestos a aclarar, escuché tu noble arrepentimiento, desde lo más profundo del corazón, con voz y tono apesadumbrado. Y conste que me lo creo y no es una ironía. Hay para estar arrepentido. Desde la más absoluta creencia de que el papel jugado por la Corona en España ha sido importante, si bien nunca sabremos que ocurrió en realidad la noche del 23F, y teniendo en cuenta mi más absoluta fidelidad a la República como forma de gobierno en España, no te lo puedo aceptar a pesar de que nos conste que eres un tipo campechano, abierto y dispuesto, siempre, a reconocer tus errores.

¿Por qué? Es fácil. Tengo grabada a fuego en mi memoria la ostentación de dignidad durante tu mensaje de Año Nuevo, en el que se lapidaba y separaba, no digo que sin razones, que haberlas, haylas, a tu yerno por una conducta inadecuada. Si la vara real de medir es la misma y a él se le conminó en las Américas, por qué no te aplicas el cuento y dimites, abdicas en el argot regio, y probamos con el siguiente. ¿Sabes? La única ventaja que le acabo de encontrar yo a la república frente a la monarquía, que no es poca, se centra precisamente en eso, que cada n años, si el tipo que ocupa el Palacio de Oriente, no te gusta, lo hace mal, se propasa en las cacerías, hace negocios inadecuados, etc.  pues no le votas y le traspasas el chollo funcionarial a otro. En el caso de la España actual, no tenemos otra que pasar el testigo al siguiente, sin ir a votar ¿Hasta cuándo?

No, digan lo que digan los políticos de los partidos mayoritarios que defienden su estatus quo, o los medios de comunicación serviles, no pasaremos página fácil a este asunto y, Majestad, deberías aprender bastante más de tu señora esposa que, como madre, estuvo al lado de su hija pese a que no era políticamente correcto y ahora también estaba en donde debía estar, con su familia y haciendo las cosas ad hoc. Como se dice vulgarmente, en pocos días defecaste dos veces, una al ir a Botsuana y la otra al salir para hacer lo propio en medio de la sabana. Acepto tus escusas, pero no perdono.

Por cierto, mira que tiene mala baba la Cristina Fernández al utilizar la metáfora de los elefantes para justificar el expolio de Repsol-IPF… si es que con nosotros se atreve cualquiera.

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Acerca de pascualpicarin
Formador, capacitador, conferencista. Interim Manager. Consultor. Empresario. Emprendedor.

2 Responses to Cuando la realeza también defeca

  1. Beatriz Castañet says:

    Felicitaciones!! He disfrutado muchisimo este artículo.. Cuanta capacidad para decir todo lo que piensas de esa manera tan critica y a la vez, jocosa…

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