Antes de….


Antes de….

 

Antes de… es una interesante reflexión que me vengo haciendo yo estos días.

Antes de Actuar… escucha. No sólo se trata de escuchar lo que nos tienen que decir los de fuera, aquellos que nos rodean y que nos están aportando conocimientos, riquezas, confrontación de ideas, consejos, amor, desde el desinterés más absoluto y movidos exclusivamente por el afán de ayudarnos, de vernos felices o de evitarnos preocupaciones. También deberíamos escucharnos a nosotros mismos, recapacitar, analizar, sospesar las consecuencias de nuestras acciones antes de llevarlas a cabo. Todo tiene consecuencias y hay que valorar mucho la repercusión de cuanto hacemos y/o decimos sobre los demás. Somos seres provistos de sensibilidad humana aunque, en ocasiones, lo tratemos de disimular como si fuera una debilidad

Antes de Reaccionar… piensa. El fenómeno, muy extendido hoy día entre nosotros, provocado sobre todo por las prisas, las urgencias, etc., más en Europa y América del Norte que en otros lugares teóricamente, y sólo teóricamente, menos avanzados y, en todo caso, lo sería a nivel industrial y económico que no en lo personal y en el conocimiento, de la acción-reacción es uno de los mayores factores de generación de confrontaciones, malos entendidos, disputas y agravios con los que nos podemos encontrar. Todos reaccionamos, siempre, de una manera u otra. De hecho, la no reacción no deja de ser una forma de respuesta más. Lo que se trata, es  que sea siempre una reacción medida y ajustada a la realidad, a las posibilidades de ambas partes y a un criterio proactivo de parte de quien reacciona. Todo eso nos lo puede facilitar el pensamiento. La reacción nace del cerebro mamífero, el pensamiento se genera en el fróntex cerebral. Sí, eso que nos diferencia de los animales exactamente.

Antes de Gastar… gana.  Parece oportunista pero si, nuestros políticos, hubieran actuado siguiendo este principio esencial de la economía y de la lógica, hoy en día Catalunya y España no se verían afectadas por una economía desastrosa por endeudada a lo largo de los últimos cinco años. Pero, no quiero olvidar que lo mismo es de aplicación para nosotros. Quienes compramos pisos, al amparo de unos intereses bajos, endeudándonos de por vida y abandonando el prudente alquiler –“para tener algo el día de mañana”, decíamos- fuimos nosotros y, no contentos con eso, muchos compraban el coche, instigados propio Director de la oficina bancaria en la que cerrábamos la operación, y otros muchos aprovechaban para comprar otro inmueble más, cuya hipoteca ya pagaría alguien venido de fuera –inmigrante- con su alquiler. Ahora podemos venderlo como queramos y muchos de los que se habrán visto atrapados en esta situación, no se verán reflejados en estas líneas pero otros muchos sí. Por eso no deberíamos dejar caer en el olvido ésta cita.

Antes de criticar… espera. Nunca sabemos en esta vida lo qué vamos a tener que pasar ni cómo nos vamos a tener que ver. He conocido a muchos directores bancarios moralistas, maestros del conocimiento de la gestión empresarial, arruinando a sus oficinas. Directores de empresa, de grandes multinacionales, que tenían la llave del resarcimiento económico, abandonando el barco cuando comenzaba a naufragar por todas partes. Y así sucesivamente. Todos ellos eran críticos contumaces de los demás. No me he escapado yo de hacerlo con otras personas, con antecesores y compañeros. Es un recurso demasiado fácil y la mayoría estamos expuestos a caer en él. Esperar antes de criticar es una terapia que nos puede salvar de muchas situaciones y circunstancias embarazosas. Muchos políticos y personajes públicos, gracias a “buscadores” y a Internet, tienen que tragarse muchas frases ingeniosas que son fácilmente rescatables de la prensa de cinco años atrás. Prudencia.

Antes de renunciar… inténtalo.  También es lo más fácil, renunciar. Produce menos dolor y el costo de riesgo al fracaso es inferior. Llamarme romántico, pero siempre me ha gustado luchar por las causas perdidas, de ahí que cuando se me presenta, en mi oficina, un empresario que va a cerrar su empresa de inmediato ya esté buscando cualquier factor que me haga enfocarme al optimismo. Las empresas cuestan de levantar, los hijos nos lleva una vida encararlos a un destino mejor, cualquier proyecto está lleno de dificultades, las relaciones personales, sociales, el amor mismo… no son causas que no estén plagadas de inconvenientes. El camino de la vida, de hecho, es largo, angosto, pedregoso, con riesgos y peligros que nos acechan continuamente, en cada recodo, en cada subida, después de cada bajada, con personas siempre dispuestas a aprovecharse de los más débiles. Para unos pocos, renunciar es una salida. Pero la mayoría deberíamos recordar que, cuando nos concibieron nuestros padres, ya ganamos la carrera más importante que se pueda dar en la vida, la de conseguir existir. Sólo, cuando ya todo está acabado y finiquitado, no tiene sentido continuar intentándolo. De un fuego apagado con agua, no reaviva la llama, pero de los rescoldos siempre cabe la esperanza que no deberíamos perder, si el objetivo nos vale la pena. No voy a renunciar a nada.

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Acerca de pascualpicarin
Formador, capacitador, conferencista. Interim Manager. Consultor. Empresario. Emprendedor.

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