¿Sabe usted, señor ministro, de lo que habla?


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Este es un cuento adaptado de internet pero tan real como la vida misma. Sirve para explicar porqué nuestros gobiernos y, por su actuación, nuestros gobernantes no son capaces de sacarnos del atolladero en el que nos metieron por su ignorancia, su ineficiencia, su ineficacia, su desconocimiento y su falta de preparación.

Sí, sé que me dirán que muchos de ellos son reputados profesores, con muchos títulos colgados en la pared de sus despachos, con MBA’s, consejeros de grandes compañías y, algunos, ocupando cátedras en universidades de reconocido prestigio. Pero, lo cierto es que no, son capaces de sacarnos adelante. Como muestra, un botón. En mi país, España, un candidato le espetó al Presidente del Gobierno de aquel momento que él nos sacaría de la crisis aplicando, exactamente, las políticas económicas y sociales contrarias a las que aquel Presidente estaba aplicando. Pues bien, pasado el tiempo, convertido en Presidente dicho candidato, la situación es la siguiente: el país está mucho peor, con cientos de miles de más parados, habiendo incumplido todas las promesas electorales, con un mayor índice de corrupción, con una sociedad cada vez más enfrentada, ahora ante la más que posible secesión de facto por parte de su comunidad autónoma económicamente más influyente, incumpliendo leyes con todo tipo de subterfugios legales y un largo etcétera que resultaría tedioso de enumerar… y sigue sin pasar nada. No digo con esto que sea una cuestión de partidos políticos, ni de colores, ni siquiera de políticos, me limito a referir lo que está pasando y que veo reflejado en este cuento adaptado, que no lo es tanto y que se puede aplicar a muchas naciones. A Islandia no, por cierto.

Se trataba de un político (no daremos nombres) que estaba hablando a los asistentes a una de sus conferencias, junto a los periodistas que le seguían en campaña. Les hablaba de economía y de empresa, de hecho se postulaba, de alguna manera, como potencial Ministro de Economía de un estado hipotético (que cada cual le ponga nombre al país).

Al final, tuvo la gentileza de proponer a los asistentes al acto que le formularan cuantas preguntas quisieran… Nadie se levantaba, bien por vergüenza, bien por temor… Al fin lo hizo un pobre hombre, vestido con un mono azul, sucio. Parecía más un mecánico que un empresario al estilo del resto que se sentaban en aquella sala. Contrastaba su desaliñe con los trajes y las camisas de cuello blanco que circundaban corbatas de seda que le rodeaban. Como se trataba de una población relativamente pequeña y todos se conocían entre sí, al punto todos identificaron al atrevido que osaba levantarse para formular su pregunta: “Es Juan Sin Nombre, el que tiene el taller de grifería intervenida por el juzgado (en España, esto se conoce como proceso concursal)” le susurró un asistente a su compañero de asiento.

Juan sacó una naranja de su bolsillo y la comenzó a pelar lentamente, en presencia de todos y ante el estupor generalizado por aquella actitud. El político-conferenciante-captador de votos, se sintió muy molesto por aquella escenificación y le recriminó:

-Haga usted su pregunta, de una vez

Nuestro empresario, persistió inmutable en su acción de pelar la naranja hasta el final. Entonces se la fue comiendo gajo a gajo. Al finalizar le preguntó al aspirante a Ministro:

-¿Qué sabor le parece que tenía?¿era ácida o dulce?

El político, visiblemente molesto y empezando a alterarse pero tratando de mantener en todo momento la compostura, le espetó fríamente:

-¿Cómo pretende que yo lo sepa si no la he probado?

Juan Sin Nombre, tranquilamente, levantó la mirada y clavándola en sus ojos en la distancia, le respondió:

-Exactamente de la misma manera que nos habla de economía y empresas cuando usted jamás arriesgó su dinero en un proyecto de emprendimiento.”

No quiero ser ni crítico, ni ácido, pero gran parte de nuestros males creo que nacen ahí. Tampoco podemos identificar a éste político utópico con ninguno en particular, esta historia es ficción… ¿o no tanto?

(En cualquier caso, me gusta más la versión que corre por Internet y que hace referencia a cuestiones espirituales)

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Acerca de pascualpicarin
Formador, capacitador, conferencista. Interim Manager. Consultor. Empresario. Emprendedor.

3 Responses to ¿Sabe usted, señor ministro, de lo que habla?

  1. Marcos Gallardo says:

    A veces, las ramas no nos dejan ver el bosque.
    Por lo que he leido, el problema de España se arrastra desde hace varios años y este gobierno, no sería el responsable de la debacle económica ni de la corrupción que declaras. Pareciera que estos males están bien arraigados de tiempos anteriores y de ideologías diferentes. Difícil que en un año de gobierno se cambien situaciones que pasan a ser “culturales”, estimado Pascual.
    Por otra parte, si para proceder en consecuencia, todos debería ser grandes practicantes del contenido de sus materias, le negamos la opción a miles de profesores universitarios que probablemente, nunca han “probado” las naranjas que enseñan y a millones de jóvenes que se integran al trabajo.
    Creo que la respuesta va más por la búsqueda de reforzar los valores que son buenos para la sociedad y el bien común. Claro que como a todos nos cuesta practicarlos, seguiremos presos de las ideologías que mejor vendan sus respectivos cuentos.

  2. Lic.Luis Guadalajara says:

    Este divorcio con la realidad es una constante en México, estamos anesteciados y no dudo que en un plazo no muy lejano pudiésemos caer en situaciones económico-financieras-sociales similares o de mayor impacto por estas latitudes. Un Sistema de Alerta Temprana apenas lo estamos diseñando y los políticos aún no comprenden los beneficios que les puede brindar, su excepticismo lo ubican en el terreno de las amenazas no en el Área de Oportunidades. Estamos al revés de la realidad.

  3. Domingo says:

    palabra-acto…
    acción-reacción…

    si hay algo que una a una sociedad como la española en estos momentos, es el sufrimiento… la pérdida, el desconsuelo…

    y la inacción más absoluta de quien debe actuar y no lo va a hacer.

    … seguiremos esperando a que venga alguien y lo arregle, porque estamos anestesiados.

    ¿que tiene que suceder ya para que esta sociedad reaccione?

    hecho de menos en este país al intelecto.
    No se donde está…

    muchas gracias por tu aportación, es fráncamente revulsiva.

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