Compromiso (primera parte)


compromiso (2)

De qué va esto del compromiso?

No nos gusta eso del compromiso, suena a obligación. Implica esfuerzo seguro. Probablemente conlleve, así mismo, responsabilidad ¿Quién querría, en su sano juicio, comprometerse en algo o con alguien?

No nos comprometemos con nuestras familias, a las que preferimos abandonar cuando enferman antes que comprometernos en colaborar con su atención; tampoco lo hacemos en el trabajo, con la excusa de que no es nuestro negocio y de para qué ayudar en engordar los bolsillos de los empresarios; no existe compromiso para con los clientes, a quienes acabamos considerando un mal necesario, tanto dentro como fuera de la administración pública; tratamos de evadir nuestros impuestos e, incluso, procuramos cobrar en negro para no devengar al Estado unos ingresos que sirven para pagar nuestras pensiones, mejores escuelas, una sanidad publica amplia y democrática, infraestructuras públicas, etc…, para todo tenemos buenas excusas y mejores explicaciones.

Nuestro compromiso es con la exigencia egoísta, farisaica e hipócrita, que nos lleva a envidiar y tratar de alcanzar por todos los medios lo que tienen los demás y vivir mejor.

No hace mucho, apenas unas semanas, en la Catalunya moderna y avanzada surgió el caso de una mujer anciana, impedida, que fue encontrada en medio de la vía pública, de noche y en lugar poco transitado, con un cartelito que contenía el número de teléfono de ocho hermanos. Al parecer, a uno de ellos le había finalizado el turno de compromiso con el ‘paquete mamá’.

La policía local realizó averiguaciones, llamando a cada uno de los hermanos, y resolvió imponer la custodia a uno de ellos de inmediato. La pobre anciana, sólo hacía que repetir que: “Y eso, con nueve hijos”

Este es el compromiso de la vieja Europa, al que nos ha llevado la dichosa Sociedad del Bienestar. Visto lo visto, cada vez tengo más claro que, en otras latitudes, el significado de la palabra compromiso se asemeja bastante más a lo que me enseñaron mis padres que aquí y ahora. Y cada vez tengo menos motivos para querer continuar comprometiéndome con quienes continuamente obvian los suyos. Y eso es una sociedad, un lugar en el que conviven gentes comprometidas con el resto. Lo demás… no sé lo que es.

Amor por lo que hacemos


amor por lo que haces

Comunicación y eficiencia empresarial


pastillas-jabon-hotel

El caso de los jaboncillos de cortesía en un hotel hipotético.

Obviamente este no es un caso real pero, en cuántas ocasiones no nos habremos encontrado con circunstancias anecdóticas, si no tan extremas, sí pecualiares por llamarlas de algún modo. Que disfriuten de esta divertida parodia reflexiva, sobre la comunicación empresarial interna y externa.

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Estimada señora de la limpieza:

Por favor no vuelva a dejar mas de esos jaboncillos en mi cuarto de baño. Tengo mi propia pastilla de jabon de tamaño normal y no utilizo estos jaboncillos. Por favor llévese los seis jaboncillos que están junto al grifo del lavabo y los otros tres de la jabonera de la ducha, tan sólo sirven para molestar.

Muy agradecido, S. Berman

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Estimado cliente:

No soy la señora de la limpieza que atiende su habitación habitualmente. Hoy es su día de fiesta y mañana ella podrá atenderle. Sin embargo, siguiendo sus instrucciones, he retirado los 6 jaboncillos de su lavabo y los otros 3 de la jabonera de la ducha y los he puesto encima del aparatito de toallitas kleenex por si cambia de opinion. Así que tan sólo observará los 3 jaboncillos que he dejado hoy, siguiendo las ordenes del jefe de servicio del hotel. Espero que sea satisfactorio para usted.

Kathy, señora de la limpieza de apoyo.

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Estimada señora de la limpieza:

Espero que sea mi señora de la limpieza habitual, parece ser que Kathy no le comunicó mi nota referente a los jaboncillos. Cuando regresé a mi habitación, me encontré que había usted añadido 3 pequeñas jabonetas al estante de debajo del botiquín. Voy a estar 20 días en el hotel y no necesito para nada esos 6 jaboncillos del estante. Me molestan cuando me afeito o me lavo los dientes. Por favor lléveselos de ahí.

S. Berman

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Estimado Sr. Berman:

Su asistenta Kathy ha recibido ordenes de dejar de repartir jabon en su habitación y de llevarse todos los jaboncillos. Si podemos serle de más ayuda, llame a la extensión 1108 de 8:00 a 17.00 y le atenderé muy gustosamente.

Gracias.

Elaine Carmen, Recepción

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Estimado Sr. Kensedder:

Mi pastilla de jabon -tamaño normal- ha desaparecido. Se han llevado todas las pastillas de jabón de mi habitación, incluyendo la mía. Ayer noche llegué tarde y tuve que llamar al botones que regresó con 4 botecitos de champú y un bote grande de gel de baño.

S. Berman

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Estimado Sr. Berman:

He informado a la recepcionista, Elaine Carmen, de su problema con el jabón. Sinceramente no puedo imaginar el motivo de su problema ya que todas las doncellas tienen ordenes estrictas de repartir diariamente 3 jaboncillos por habitación. He cursado las ordenes necesarias a fin de resolver su problema. Por favor acepte mis más sinceras disculpas por las molestias ocasionadas.

Martin L. Kensedder, Gerente

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Estimada Srta. Carmen:

Quién demonios ha dejado 54 jaboncillos en mi habitacion? Esto es lo que me encontré anoche al llegar a mi habitación. No quiero para nada 54 jaboncillos. Tan sólo quiero mi maldita pastilla de jabón tamaño normal, corriente y moliente. Le ruego que me la devuelvan.

S. Berman

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Estimado Sr. Berman:

Usted se quejó de demasiado jabón en su habitación y por ello mandé que lo retirasen todo. Entonces usted se quejó al Sr. Kensendder de que todo su jabón había desaparecido y personalmente me ocupé de restituirle los 24 jaboncillos que habían sido retirados y los tres que le corresponden diariamente. No se nada de un jabón tamaño normal. En este Hotel no se usa ese tipo de jabón porque resultaría demasiado derroche o antihigiénico. A cambio le dejé 3 botecitos de gel de ducha que he dejado en su botiquín. Al parecer, Kathy la asistenta, no sabía que había llevado personalmente los 27 jaboncillos y ella también le llevó a la habitación otros 24 jaboncillos y los 3 que le corresponden diariamente. Espero que no tenga más motivo de ulterior queja.

Elaine Carmen, Recepción

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Estimada Srta. Carmen:

Le remito esta breve nota para ponerle al día de mi actual inventario jabonero. Al día de hoy tengo en mi poder: en el estante del baño 18 jaboncillos en 4 montoncitos de 4 y un montoncito de 2. Encima del aparato de toallitas kleenex: 11 jaboncillos en 2 montoncitos de 4 y un montoncito de 3. En el estante superior del armario ropero: tres botecitos de gel de baño, 1 montoncito de 4 jaboncillos y 3 botecitos de champú. Dentro del botiquín: 12 jaboncillos en tres montones de 4. En la jabonera de la ducha: 6 jaboncillos cuasi convertidos en sopa de jabón. En la esquina noroeste de la bañera: un bote de gel de baño a medio usar. En la esquina noreste de la bañera: 6 jaboncillos en dos montones de 3. Por favor pida a Kathy cuando limpie mi habitación que procure quitar el polvo a los montoncitos de jabón y que los deje bien ordenados. Por favor, dígale que si los apila en montones de más de 4 tienen cierta tendencia a caerse. ¿Podría sugerir que los futuros aprovisionamientos de jabón se almacenen en el marco de la ventana? A mi humilde parecer es un sitio ideal y todavía sin usar. Una cosa más, he comprado otra pastilla de jabón tamaño normal que deposito a diario en la caja fuerte del hotel a fin de evitarnos más engorrosas confusiones.

Atentamente, S. Berman

Actitud frente Aptitud


Muchas organizaciones requieren de los candidatos en sus selecciones que respondan a perfiles en los que se determinan, de manera pormenorizada a la hora de establecerlos de acuerdo con los responsables de recursos humanos o de los futuros líderes a cuyo cargo los van a situar, toda una serie de requisitos, conocimientos y habilidades.

He leído relaciones de funciones, responsabilidades y obligaciones larguísimas y bien detalladas  y, también, otras tan escuetas que habrían cabido en el espacio de una tarjeta de presentación comercial. Pero hay dos cosas que nunca he encontrado en ninguna de las dos relaciones: cómo debería ser la relación del futuro colaborador con los clientes y cuál su actitud dentro de la organización.

Este tema es algo en lo que profundicé al redactar San Benito y el Management. De hecho en la Santa Regla de Benito de Nursia se hace una completa descripción de cómo debe hacerse la selección de los novicios y, créanme si les digo, que muchos deberían repasarla varias veces antes de decidirse a seleccionar a nadie para que entre en su organización.

En nuestros tiempos hemos acabado por seleccionar a las personas basándonos en lo más fácil de determinar, en lo único objetivable que nos muestra el candidato: sus aptitudes y habilidades. Obtener el grado concreto del nivel de un idioma requerido, es tarea bien sencilla; que responda a la base de los conocimientos referidos a la materia que nos ocupe también, para eso están las titulaciones académicas; incluso nos resulta un juego de niños aproximarnos a sus habilidades personales y a su perfil psicológico aunque, en muchas ocasiones, sea más que discutible. Disponemos de todo tipo de herramientas para ello, exámenes técnicos, pruebas psicológicas y psicotécnicas y, si queremos profundizar mucho, podemos recurrir a pruebas grafológicas y análisis faciales. Un amplio abanico para garantizarnos ¿el éxito? No, desgraciadamente. Todo ello sólo nos lleva a cubrirnos y justificar el cumplimiento de un protocolo seguido, sobre todo, en las compañías que se dedican a la selección de personal que nos permita asegurar nuestro buen hacer profesional, en caso de no dar con el candidato ideal.

Lo que nadie acostumbra a tener en cuenta, no obstante, es algo fundamental para asegurar la competitividad de las organizaciones a través del capital más importante con el que éstas cuentan: la actitud de sus integrantes y dirigentes ¿Cómo valorarla?

En Heineken, una empresa comercial distribuidora de cervezas y otras bebidas, han difundido por la red un video –The Candidate– donde son capaces de demostrar en muy poco tiempo lo que venimos haciendo mal, tantas veces denunciado por otra parte, y lo que se debería hacer. No son los primeros que ponen el dedo en la llaga. En la película, antes obra de teatro, el Método Gronholm ya se tocaba ese tema si bien todos prefirieron quedarse antes con la perversidad del método utilizado en la selección, que con el hecho de que es una de las pocas maneras de resaltar actitudes frente a aptitudes, resuelto de otra manera, que duda cabe.

The Candidate, que pueden visionar junto a este post, puede ser que consiga ser un excelente reclamo publicitario pero, más allá de eso, es también una denuncia y una advertencia de lo que verdaderamente tenemos que valorar. No debemos olvidar que muchas aptitudes se van adquiriendo, pero la actitud va muy ligada a la persona, a cada cual, a su forma de ser, a su comportamiento, a su manera de afrontar la vida.

Es curioso que mientras ayer había estado pensando en que forma le daba a este post que hacía días quería subir en mi Blog, temática que muchas veces me ha servido de excusa y fondo para conferencias y charlas breves, una amiga me comentaba respecto de la mediocridad de sus jefes más preocupados por mantenerse en su zona de confort, como le llaman algunos, o preservando su statu quo, como prefiero denominarlo yo, que en actuar de manera adecuada para que la empresa, su organización, obtuviera los beneficios necesarios y, por si fuera poca su ineficacia a la hora de actuar, algo habitual según se desprende de estudios y encuestas que ya colgaré pronto para difusión entre todos, acaban por culpar de sus ‘fracasos’ –ineficiencia en la obtención de resultados económicos o de cualquier otra índole dentro de su empresa- a quienes sí actúan en esa dirección y que acaban llevándose malos humores y migrañas a sus casas como resultado de su frustración personal y profesional a causa de quienes les dirigen.

Y es que, una vez se nos ha colado un ‘virus’ de corte ineficaz dentro de la organización, del tipo ‘indolente’ pero simpático, acaba por enmascararse en posiciones de liderazgo que luego sangran a la organización sin mala voluntad, seguro, pero la sangran a base de destruir voluntades y actitudes de quienes realmente tratan de ser brillantes y no pueden porque no les dejan.

Disfruten del video como lo podrán hacer, de la temática y de un taller al respecto, aquellos que acudan al Hotel Diagonal Plaza de Zaragoza el próximo día 28 de Mayo previa invitación.