Decálogo para tomar decisiones trascendentales


Bueno, esto más que una iniciativa mía es una exposición con retoques muy personales de un artículo redactado por Silvia Hinojosa, publicado en La Vanguardia de Barcelona el 12 de Octubre de 2014, bastante antes de la Pandemia.

Escribía Silvia que el presidente Harry Truman disponía sobre su escritorio en la Casa Blanca de uno de esos letreros que se pueden encontrar en cualquier libro de autoayuda para que el que lo disfrute se convenza de su contenido y decía así:

The buck stops here

según parece, un juego de palabras intraducible derivado de la jerga del póker que, intentándolo adaptar a nuestro castellano significaría algo así como,

El compromiso del Líder de tomar decisiones y asumir su responsabilidad, sin cargarle el muerto a nadie

Pocas veces, tan pocas palabras en inglés precisan de una traducción tan amplia y es que en España, madre del castellano, lo del liderazgo es muy complejo.

Truman, en Enero de 1953 dirigió un discurso a la Nación en el que se incluía el siguiente y significativo párrafo:

El Presidente, sea quien sea, tiene que decidir, no puede pasarle el marrón (pass de buck) a otro. Nadie puede tomar la decisión por él

La soledad del poder y la necesidad de tomar decisiones algo que he explicado reiteradamente en mis cursos de LIDERAZGOAHORA. Para empezar destacar esta transparencia del primer capítulo -Introducción Estadística- de dicho curso, en la transparencia 20, dice así

Este dato del 78’1% es la valoración que hicieron los mandos intermedios que respondieron a una encuesta realizada por Otto Walter Consulting en 2010 sobre la confianza que tenían los técnicos y mandos intermedios en sus mandos superiores, en este caso a la hora de tomar decisiones. ¡Sólo confiaban en ellos un 21%! ¡Estratosférico!

Esto me hizo desarrollar este aspecto en más profundidad dentro de los cursos que iba impartiendo y empecé a plantear mi teoría de las 3 Certezas Universales: Nos Vamos a Morir, Vamos a tener que Tomar Decisiones y, la tercera, si no somos capaces de llevar a cabo la segunda, Alguien lo Hará por Nosotros en el exterior, probablemente nuestra competencia y nuestra aportación resultará tan tóxica para nuestro entorno como cualquier otro factor que no ayude a sumar.

Decálogo

A partir de aquí, Silvia Hinojosa, nos plantea el Decálogo elaborado conjuntamente por el consultor de Comunicación, Pau Canaleta, el catedrático de psicología de la Universitat de Barcelona, Guillem Feixas, y el profesor de Filosofía de la Moral de la Universitat de Girona, Ramón Alcoberro.

1º Ser Realista

Explicar que es lo que está pasando. Las personas que nos rodean son adultos y, probablemente mucho más responsables y conscientes de lo que creemos y esperamos. La Planificación siempre ha de ser realista y debemos someternos a los encorsetamientos que nos impone el entorno, sean económicos, de características o de ritmo. Hablar claro es un valor al alza que la gente demanda cada vez más. Todos sabemos que, al final, los mensajes siempre tendrán algo o mucho de interpretativos y que cada comunicador no puede dejar de tener una mirada sesgada de un determinado problema pero, por favor, que sea lo mínimo posible.

2º Estar Bien Informado

Anticiparse a la respuesta. Lo primero, antes de sentarnos a analizar y/o tomar cualquier decisión, es imprescindible contar con el máximo de información posible de manera que podamos disponer de una visión panorámica desde distintos puntos de vista. No tan densa como para que resulte bien difícil encontrar las posibles salidas al problema planteado, pero no tan simple como para obviar obstáculos esenciales antes de tomar la decisión. Aquí, los colaboradores bien preparados, con actitud y con capacitación y experiencia, resultan oro en estado puro.

3º Identificar Objetivos

Dibujar el horizonte. Señalar los objetivos a alcanzar se convierte en un todo en sí mismo. Es fácil determinar a dónde queremos llegar pero puede acabar representando un vasto y denso espectro imposible de alcanzar. No son buenas las expectativas que se crean exageradamente por encima de nuestras posibilidades y pueden acabar siendo tan negativas como las que se sitúan a un nivel que permitan ser alcanzadas con facilidad y sin constituir un reto que anime y no cause frustración. El equilibrio aquí, es imprescindible entre la evitar la falta de motivación y evitar la frustración, ambos finales muy poco deseados para el equipo.

4º Saber Ceder

Creatividad y alternativas. Debemos de ser muy capaces de generar el mayor número posible de alternativas antes de adoptar las decisiones más delicadas y comprometidas. A más alternativas, más opciones de elegir y, claro está, de acertar y/o equivocarnos, pero habremos dispuesto de más análisis. Y no hay que olvidar nunca que la mejor respuesta no es necesariamente la nuestra y, además, que suceda ‘algo’ no depende exclusivamente de nosotros, por lo que conviene escuchar a todos y a todas las partes implicadas. Y no menos importante, pensar que como dijo San Benito de Nursia en su Santa Regla, que el más joven puede tener la mejor solución al problema más complejo. Humildad.

5º Dejar Puertas Abiertas

Una autopista con salidas. Una de las ventajas que tiene el apartado anterior es que, si hemos sido diligentes, habremos creado y pensado en muchas alternativas y eso nos llevará a elegir entre muchas de las cuales descartaremos algunas por inviables, y otras no las seleccionaremos por diferentes motivos pero que, no por eso, dejan de ser alternativas factibles a la que hayamos elegido finalmente. Esas pasan a convertirse en Planes B, C y D, las salidas de nuestras hipotética autopista. Eso nos evitará dar marcha atrás, sancionado siempre y con penalización de puntos en el carnet.

6º Estar Convencido

Enfrentar las señales negativas. Cuando se acaba tomando una decisión trascendente no valen las dubitaciones. El convencimiento es algo ‘sine qua non’, debemos estar muy convencidos de las decisiones adoptadas, aunque nos resulte la menos mala, pero siempre seguros de que es la mejor salida. No es que esté muy de acuerdo con Guillem Feixas de que el Pensamiento Positivo nos pueda ayudar a lograr éxitos pero, por lo menos, nos ayudará a mantenernos firmes, ilusionados y motivados en la consecución de nuestros objetivos pero en lo que sí estoy de acuerdo con él es en que, fijarse en los elementos negativos bloquea.

7º Control del Tiempo

Llevar la iniciativa. El ritmo de las cosas, de los acontecimientos, del alcance de hitos tiene que estar, siempre que podamos, de nuestra parte, controlado por nosotros. Pueden fallarnos los presupuestos, los objetivos, pero el tiempo siempre hemos de procurar tenerlo de nuestro lado. En otro caso, nos veremos obligados a variar, bien los objetivos, o conseguir más recursos económicos para compensar la falta de control sobre el tiempo. Los proyectos de cualquier tipo se sustentan en los vértices de un hipotético triángulo que debiéramos procurar siempre lo más equilátero posible. Esos tres vértices son el Tiempo, el Costo y las Características objetivas de cada proyecto; una de ellas, al menos, siempre debe estar controlado por nosotros y, como sabemos que los recursos económicas tienden a ser limitados, incluso en política, y como también conocemos que los objetivos es importante cumplirlos para evitar decepciones en el mercado y frustración entre los nuestros, sólo nos queda el Tiempo como recurso gestionable por nosotros mismos. ¡Importantísimo!

8º Escenificación

Liderazgo emocional. Es el factor de compensación con el que se puede jugar dentro de las organizaciones pero del que no conviene abusar en demasía. La credibilidad de nuestros ejecutivos y directivos es fundamental para dar soporte a cualquier proyecto, del más básico al más complejo, sobre todo en los momentos más transcendentales. Miren, un proyecto es, por definición, algo que puede llegar a ser y convertirse o caerse en cualquier fase de su desarrollo, por las circunstancias más peregrinas e inesperadas. Cuando eso sucede, cuando aparecen las piedras, a veces auténticos derrumbamientos, lo único que lo salva, lo único que lo puede mantener a flote es la credibilidad del Líder.

9º Cerrar la Carpeta

La suerte está echada. Cuando se alcanza un consenso y el Líder toma la decisión y, como hemos dicho, no cabe la dubitación, se pone en conocimiento de todo el equipo, de la organización, de la empresa o del país. Todos lo asimilan, siempre que se den los ocho puntos anteriores. Lo que puede suceder es lo que hemos vivido durante esta semana que va del 16 al 22 de Octubre de 2020, cuando todo un Gobierno (el de Catalunya), por ejemplo, duda y se olvida de los ocho pasos que hemos venido explicando en medio de una Pandemia, que no deja de ser una crisis gordísima, pero cuya gestión es como la de cualquier otro proyecto. Es el ejemplo más drástico y brutal que hemos podido ver a nivel gubernamental recientemente en el mundo. Si ustedes, señores gestores, han analizado todo correctamente, han decidido cuales eran las puertas de salida y cuáles los objetivos y han dado con la decisión final, podrán buscar salidas alternativas como hemos explicado en Dejar Puertas Abiertas, pero no revolucionar todo hasta el punto de perder absolutamente la confianza de la ciudadanía y de sus propios correligionarios y colaboradores; eso es un desastre de magnitud ocho o nueve dentro de la Escala Richter. Y, lo peor, perdieron la credibilidad, encima de que tratan de enterrarlo todo despidiendo a ejecutivos, lo dicho, un auténtico desastre.

10º Resistir

Dirán “no vamos bien”. Bueno, este es el más conflictivo de todos los pasos habidos y por haber. Cuando los avances no se cumplen en términos y formas, siempre aparecen las voces críticas; ‘a toro pasado, todos adivinos‘, como dice el refranero elegante o a ‘cojón visto, macho seguro‘ en el acervo popular más vulgar y llano. Si las cosas se hicieron adecuadamente, si el Líder fue firme en su gestión y confía plenamente en su equipo, tendrá que decidirse a morir con él y por él. Llegar hasta el final cuando todos están en contra, no implica que los demás tuvieran razón y tú no; sólo puede ser el resultado de un convencimiento y una seguridad absoluta en los conocimientos que se compartieron y se sumaron, en la certeza de cómo se han de hacer las cosas y en tu sello personal, sobre todo, que te inclina a hacer las cosas de una manera o de otra muy distinta. Los objetivos, al final, pueden alcanzarse de diversas maneras y no necesariamente tiene que haber una mejor que otra si, al final, se alcanzan. Lo que sí será muy importante analizar, cuando todo haya acabado, es qué aprendizaje se obtuvo, obtuvieron cada uno de los componentes, después de superar la crisis o superar el objetivo previsto. Los proyectos no son sólo metas alcanzables, son también caminos de desarrollo y crecimiento personal de todos los que participaron en él, algo que nadie debe olvidar.

Conclusión

Sólo a título de triste anécdota voy a hacer referencia a un Ingeniero, D. Hilario Jesús Retuerta Toledano. Yo empecé a trabajar en La Caixa allí por el año 1971 en Puigcerdá y, quincenalmente bajaba y subía a ver mis padres a Barcelona, con esa edad y sin poder conducir sólo me quedaba el tren, un maravillosos e inolvidable viaje de 4 horas que compartía con muchachos y chicas de mi misma edad -entonces apenas dieciséis años- que subían a estudiar al Virgen de las Nieves en la Molina. De aquel viaje, lo más peculiar para mí, que siempre he sido un enamorado de los ferrocarriles era el Túnel de Toses, hasta que me explicaron su historia y que hoy es más que oportuna para ilustrar este post. Lo que vamos a leer lo tomo prestado de Laura Font Sentís (https://laurafont.medium.com/)

OBJETIVO

“Unos años antes el tren ya había unido Barcelona y Ripoll para hacer llegar carbón hasta la capital pero se quería ampliar para hacer la conexión con Francia. Desde Ripoll se llegó, dinamita en mano, hasta Ribes de Fresser y Toses. En Toses, en 1919, los ingenieros se miraban embelesados ​​aquellos trozos de roca que tenían que superar para llegar hasta Fornells y luego hasta la Molina.

FUERON REALISTAS Y SE INFORMARON

El desnivel, la orografía y una climatología no muy agradecida eran sólo tres de los retos que se puso a ante un equipo de obreros venidos, mayoritariamente, de el sur de España y capitaneados por un viejo conocido: el ingeniero Hilario Jesús Retuerta Toledano. Su tarea era construir el famoso túnel del tornillo, de forma helicoidal (para los que no entendamos casi nada, que tiene forma de hélice o de tornillo). Con este túnel, el tren asciende por la vía haciendo una vuelta sobre sí mismo y de esta manera consigue ganar un desnivel de 80 metros y atravesar el temido puerto de la Collada de Toses. Suena complicado ¿verdad? Así fue.

DIBUJARON EL HORIZONTE, FUERON CREATIVOS Y PLANTEARON ALTERNATIVAS Y SALIDAS

Al igual que en todas obras de túneles, y después de los mil y un cálculos de un ejército de ingenieros, los trabajadores empezaron a taladrar para las dos bocas de túnel (opuestas), para encontrase en un punto intermedio. Las obras no iban demasiado bien y el ingeniero Retuerta no lo acababa de ver claro. La piedra era dura como una mala cosa y los filtraciones de agua, constantes.

ESTABAN CONVENCIDOS Y RETUERTA EJERCIÓ UN FUERTE LIDERAZGO EMOCIONAL

El peligro era evidente, y de hecho numerosos trabajadores perdieron su la vida durante la construcción de este tramo, a pesar de lo que se siguieron los trabajos del túnel del tornillo o en los viaductos y en los veinticuatro túneles que forman esta compleja obra arquitectónica.

CONTROLARON EL TIEMPO Y CERRARON LA CARPETA

Finalmente, y después de tres años de trabajo, llegaba el día en que las dos bocas tenían que encontrarse. Ingenieros, trabajadores y, seguramente, algún vecino chismoso de Toses esperaban el momento del milagro con la botella de champán preparada. Este momento, sin embargo, no llegó. No sabían que había fallado pero, como dice el refrán: no se hizo la luz al final del túnel.

PERO… FALLÓ LA RESISTENCIA

Retuerta estaba tan desolado que, explican, acabó con su vida allí mismo, electrocutado con un transformador que le causó la muerte a él y al médico que lo intentó asistir. Siguiendo la tradición de la época de ser enterrado en el lugar donde se fallecía, una tumba con un nombre y apellido castellano recibe a los visitantes del cementerio de Toses, donde Retuerta descansa para siempre al lado de lo que él consideró su gran fracaso.

¡SE ALCANZÓ EL OBJETIVO!

Lo que el pobre ingeniero no supo nunca, sin embargo, es que apenas tres días después de suceder la desgracia, ambas taladradores se encontraron y completaron el Túnel del Tornillo con un error de sólo 7 cm.

Lo impresionante es que, Retuerta ejerció tan ejemplarmente su rol de liderazgo, que sus colaboradores confiaron en él y en el proyecto hasta el último momento y, tres días, después alcanzaron su objetivo pese al duro golpe que debió representar la pérdida de su Líder en el último momento. De esto trata hoy el post que les he subido y del que ya, por anticipado, les pido disculpas por su extensión.

 

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