¿Eres uno más?¿Crees que vas a conseguir mantenerte por mucho tiempo?


¿Si o No eres uno más?

 

¿Cuál es tu diferencia más significativa? Tienes menos de 1’00” para responder a esta simple cuestión ¿Serás capaz?

 

No, no lo serás. No serás capaz, no porque no puedas, sino porque casi nunca te lo has planteado, salvo que no estés desarrollando un nuevo modelo de negocio. Si tuviste Éxito (¿recuerdas mi post anterior?), ya no te volviste a preocupar, te centraste en tu trabajo cotidiano, la gestión de tu empresa, la mejora de los resultados, el estudio de cientos de informes, el control de tus colaboradores -eso que llamáis eufemísticamente Recursos Humanos-, muchas reuniones semanales y mensuales, negociaciones de refinanciación bancaria y, ahora, con la pandemia mucho peor, los ERTES, la productividad, la competencia, la logística internacional, las ventas… Tu salud ¿bien?¿comprobaste tus índices de tensión arterial, de colesterol?¿algún estudio cardiológico?¿no necesitas nada para dormir mejor?.

¿Sabes? Hubo una ocasión, cuando yo no había alcanzado los treinta y cinco años y pertenecía a una mutua que luego absorbió ADESLAS, se llamaba SegurCaixa -yo trabajaba, por aquel entonces, en La Caixa pero ya tenía mi gran negocio, el que me había de retirar, funcionando a full-; me encontraba sentado en mi despacho, preocupado por muchos acontecimientos, reuniones, negociaciones con directores de grandes multinacionales que me doblaban la edad y la experiencia y yo, a fin de cuentas, sólo era un administrativo ‘manguitero’ (antiguamente los administrativos llevaban manguitos negros, lo habréis visto en alguna película antigua o inspirada en los años 30-40) con responsabilidad en una sucursal y que se había metido en un mundo que desconocía, más allá de lo que pudiera haber estudiado o leído, pero con una idea muy clara: ¡Ganar! Nos habían repetido tanta y tantas veces que cualquier Delegado de oficina sabía tanto o más que cualquier director general de empresa que hasta me lo llegué a cree ¡Iluso!

Pero aquel día, yo andaba perdido y busqué en los catálogos que antes te ofrecían las aseguradoras (ahora es todo ON LINE) con los médicos que ponía la compañía a tu alcance. Encontré uno doctor, justo enfrente de donde teníamos ubicadas nuestras ya segundas oficinas -¡Habíamos crecido!-, en la calle Viladomat de Barcelona, por debajo de la Gran Vía. Llamé por teléfono y me dijo que me podía pasar. Dicho y hecho, en menos de cinco minutos estaba en la sala de su consulta. La enfermera me hizo pasar muy amablemente. Me senté, él ni siquiera me miraba porque estaba finalizando algún informe del paciente anterior, a mano; de ordenadores nada todavía, años 80, eso llegaría poco después. Cuando finalizó, me miró y me preguntó en qué me podía ayudar. Yo no sabía exactamente como plantearle la cuestión, no era una cosa de miedo pero si de locos, así que empecé a explicarle que estaba muy estresado, muy nervioso. Mi trabajo, tener que compatibilizar dos asuntos tan distintos sin dejar de atender a uno y aportando al neonato para su crecimiento. Bueno, en definitiva, que prefería algún calmante a tomarme tilas que nunca me han gustado.

Me dijo, “Está bien. Yo le puedo recetar alguna cosa para mejorar su estado pero usted debería plantearse cambios en su vida ¿lo entiende?” Por descontado, le respondí satisfecho por haber encontrado a alguien comprensivo con mi problema. Eso me animó a seguir. Por cierto, doctor, resuelto el primer problema, vamos a ver cómo se puede atacar al segundo. Lo que sucede es que, por las mañanas yo debo mantener el máximo de atención en todo lo que hago, las exigencias en La Caixa son bastante fuertes y no puedo desatender mi principal fuente de ingresos ni a mis clientes, estamos en plena campaña y el sueño por dormir pocas horas me acaba venciendo… ¿sería usted tan amable de recetarme un estimulante para tomar a primera hora de la mañana y así no recurrir tan seguido al café con Coca-Cola, que me despeja pero que me produce un cierto estado de alteración hasta bien entrada la mañana?

Ahí ya noté que el semblante del apacible doctor había cambiado. Levantó la mirada, dejó de esbozar su sonrisa y me dijo calmadamente: “¿Usted me ha pedido un calmante, cierto?” Sí claro, doctor. “Y ahora me pide un estimulante, ¿lo entendí bien?” Sí, algo así. El ambiente se me hacía, de pronto, como un poco hostil. Se levantó de su silla y me pidió con amabilidad, no exenta de severidad, que me fuera de su despacho. Hasta aquí mi estúpida experiencia.

¿A que venía esto? A que los emprendedores, empresarios, directivos y ejecutivos, somos tan estúpidos que no nos damos cuenta que si no somos capaces de cuidar de nuestra mejor herramienta de trabajo, nuestro organismo, algo que dejamos en segundo término de manera demasiado habitual ¿Cómo vamos saber escuchar lo que sucede y nos está diciendo el mercado? Todo lo que les he relatado en el primer párrafo de este post no sirve para nada si no eres capaz de responderte en menos de un minuto a la simple pregunta de

¿Cuál es tu diferencia más significativa?

Y de eso va esta reflexión ¿Viste la imagen de la cabecera? Seguramente no entendiste nada, faltan palabras. De hecho es un juego que aprendí de Nordström&Ridderstrale los autores de uno de los mejores libros que he leído en los últimos veinte años (2007): FUNKY BUSINESS FOREVER. Tienen muchas propuestas que nadie está asimilando en 2020 y en 2010 ya era tarde, por eso España va en el furgón de cola de Europa. El juego es muy sencillo, trata de encontrar un único adjetivo que encaje con cada uno de los espacios sin rellenar de la imagen expuesta en la cabecera de este post, y que le dé coherencia a la frase completa.

Probablemente tardes mucho tiempo en conseguirlo, salvo que no te hagas trampas tu mismo jugando al solitario. Al final de todo tienes un video de 24 segundos que te ofrece la respuesta, pero te aconsejo que no lo mires hasta haberte estrujado un poco la mente. Es un buen ejercicio, créeme. Luego, una vez lo hayas descubierto, si es que no lo sabías ya con anterioridad, prepárate a responder a la pregunta clave de este post

¿Cuál es tu diferencia más significativa?

Por pistas no será. Si te parece bien, puedes hacerme algún comentario o darme algún Like, cuando ya hayas pensado en ti, en tu empresa, en tu negocio, en tu organización y te decidas a ponerte las pilas y hagas lo que tu espíritu emprendedor, el que te trajo hasta donde sea que estés ahora mismo, te aconseje y/o dicte los cambios que debes acometer. Todavía estás a tiempo, no lo dudes. LOS LÍMITES LOS PONES TU

#talento4smallbusiness #talentoforsmallbusiness #loslimiteslosponestu

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