Qué son las ESG


El equipo de Crédito corporativo de Janus Henderson Investors explica las ventajas de integrar factores ESG en la toma de decisiones de inversión.

ESG, siglas en inglés de medioambiental, social y gobierno corporativo, hace referencia a tres factores principales para evaluar la sostenibilidad de una inversión. Se derivó a partir del concepto de «Triple resultado», también denominado «Personas, planeta y beneficios», surgido en la década de 1990 y que defendía que los negocios deberían centrarse en esos tres elementos y no sólo en los beneficios, ya que son igual de importantes para la sostenibilidad de cualquier empresa. Este concepto evolucionó hasta el enfoque ESG actual, piedra angular de la inversión sostenible y responsable (ISR).

Los criterios medioambientales analizan la contribución y el rendimiento de un negocio en cuanto a los desafíos medioambientales (ej., residuos, contaminación, emisiones de gases de efecto invernadero, deforestación y cambio climático). Los criterios sociales evalúan cómo trata la empresa a las personas (ej., gestión del capital humano, diversidad e igualdad de oportunidades, condiciones laborales, seguridad y salud, venta inapropiada de productos), mientras que los criterios de gobierno corporativo examinan cómo se gestiona una empresa (ej., remuneración de directivos, prácticas y estrategias fiscales, corrupción y sobornos, y diversidad y estructura del consejo de administración).

En el centro de los criterios ESG yace la sencilla idea de que las empresas tienen más probabilidades de tener éxito y generar excelentes rentabilidades si crean valor para todos sus grupos de interés —empleados/as, clientes, proveedores y la sociedad en general, incluido el medioambiente— y no solo para la empresa. Por consiguiente, el análisis ESG se centra en el servicio que las empresas prestan a la sociedad y en sus efectos en los resultados actuales y futuros. El análisis ESG no sólo trata de lo que la empresa hace actualmente. La consideración de las tendencias futuras tiene una importancia fundamental y debería incluir esencialmente el cambio disruptivo que puede tener consecuencias importantes para los beneficios futuros de una empresa o su propia existencia.

Porque es importante para nuestros clientes

En nuestra última encuesta de actitudes de los clientes (Janus Henderson Investors ), a la pregunta de la importancia de la integración ESG en la inversión:

  1. El 78% de los clientes afirmaron que era igual o más importante que hace cinco años.
  2. Para el año 2025, la denominada «generación de los valores», los millennials, supondrán tres cuartas partes de la fuerza laboral global.
  3. Según un estudio de Morgan Stanley, los millennials son dos veces más proclives que la población general a invertir en empresas con objetivos sociales o medioambientales.
  4. Solo en Norteamérica, esta generación, junto con la generación X, van a recibir una transferencia patrimonial de unos 30 billones de dólares de sus predecesores, los baby boomers en los próximos años.

Por tanto, se espera que aumente considerablemente la presión de los propietarios de los activos y organismos reguladores para invertir de forma responsable y tener una mentalidad más sostenible.

Creando conocimiento sobre la gestión de riesgos externos

(Publicado por Ece Karel el 14 de mayo de 2021) 

Un cambio importante que podemos ver, especialmente durante esta pandemia, es el punto culminante de las oportunidades y la creación de valor. Según Susanne Katus, secretaria general corporativa y de desarrollo comercial de la empresa de software DATAMARAN, que han sido los fabricantes de la primera plataforma para el análisis de datos de riesgo externo, se está produciendo un despertar en el panorama del riesgo en el que las personas se dan cuenta de que: 

La gestión de riesgos no se trata solo de minimizar el riesgo, sino que, en última instancia, un objetivo clave es realmente obtener una comprensión más amplia tanto del riesgo como de la oportunidad vinculados a ciertos problemas.  

Susanne Katus

Lo cual es un gran cambio en nuestra opinión, y eso es una gran cosa que la pandemia nos ha enseñado: cuidar a los demás y pensar en ello desde una perspectiva que ayuda al resto y minimiza los riesgos para todos, agregando valor para usted y para los demás.

Para ser un líder corporativo auténtico y confiable en la era moderna de hoy, realmente necesita tener un punto de vista más amplio sobre el riesgo y las oportunidades en el panorama. 

También debe considerar un grupo más amplio de partes interesadas, más allá de los accionistas tradicionales, y observar a sus empleados, clientes y socios comerciales. 

Este es un paso crucial para comprender lo que significa mitigar los riesgos, pero lo que es más importante, desbloquear oportunidades y crear valor.

Especialmente hace una década, el director financiero, el director ejecutivo, o incluso el director de riesgos, rara vez se dedicaban a comprender los riesgos y oportunidades externos. Estos solían estar liderados por un equipo específico dentro de las grandes empresas que tradicionalmente se ha llamado como el equipo de sostenibilidad corporativa, el equipo ESG corporativo o incluso el equipo de responsabilidad social corporativa. Un líder corporativo simplemente no tenía acceso a información útil sobre riesgos sobre estos riesgos ambientales y sociales de gobierno corporativo. Esto está cambiando radicalmente.

ESG, sigue explicando Susanne, tradicionalmente se ha tratado como una categoría separada. En realidad, ha sido solo una etiqueta que se usaba para describir ciertos tipos de problemas que presentan riesgo y/u oportunidad y, en última instancia, la empresa necesita tener información para realizar la evaluación adecuada para determinar su estrategia de mitigación de riesgos. Con este despertar y esta comprensión, existe un horizonte más amplio de riesgos con los que las empresas deben estar en sintonía.

Los riesgos y oportunidades relacionados con ESG siempre han existido de alguna forma. Podríamos argumentar que la ciberseguridad estaba dentro de ese grupo y, durante mucho tiempo, no entendimos las implicaciones financieras reales y más amplias de ese riesgo, pero en la última década, obviamente, ha quedado bastante claro. 2020 fue otro ejemplo destacado de cambios impredecibles y globales y este tipo de riesgos y oportunidades que acaban de entrar en modo de aceleración ahora. No podemos ignorar el hecho de que los riesgos y oportunidades de tipo ESG presentan implicaciones financieras reales y más amplias para las empresas. 

También es importante considerar que las principales tendencias podrían variar con cambios como los políticos, por ejemplo, la nueva administración de Biden, y es posible que veamos nuevos efectos en las empresas e iniciativas o legislaciones interesantes (tanto en USA como en la vieja Europa a raíz de los cambios políticos que se avecinan). 

Lo que estamos viendo es que realmente los directores de riesgos, los directores financieros, los directores ejecutivos de los directores financieros, tomen consciencia de que ya no pueden ser reactivos. Y eso no es solo desde un punto de vista regulatorio, también se está pensando en el acceso al capital y el compromiso con los inversores. La administración de Biden, esencialmente, se está poniendo al día con el problema que afrontan muchas empresas, que es que generalmente no tienen un proceso para comprender de manera realmente efectiva este tipo de riesgos y oportunidades.

Reflexiones sobre los principales conceptos erróneos sobre el riesgo

Los conceptos erróneos comunes, como confiar predominantemente en la opinión de un experto en la materia para evaluar el riesgo u oportunidad, así como considerar la gestión de riesgos solo para minimizar el riesgo en sí mismo, nos tienden a provenir de ejecutivos que tienen un enfoque muy interno en el riesgo a nivel de empresa y no tienen una comprensión más amplia de la gestión de riesgos. 

Esos, son conceptos erróneos bastante comunes y es comprensible porque, especialmente cuando pensamos en los tipos de riesgos de los que estamos ocupándonos, normalmente hablamos de cambio climático, bienestar de los empleados, cultura corporativa, salud pública y son complejos, difíciles de medir y más complejos de administrar.

Otro concepto erróneo es que el riesgo debe ser cuantificable. Debe ser medible, pero en realidad, se trata de comprender qué tiene la probabilidad potencial y el impacto de un riesgo u oportunidad, desde tantos ángulos diferentes como sea posible. Esto le permite tomar decisiones más seguras sobre cómo va a tratar en última instancia ese tipo de riesgo u oportunidad y el tipo de políticas que va a implementar en una empresa.

Sea como fuere, parece obvio que las empresas llevan años faltas de prevención y de previsión en cuanto a todos los riesgos que se les avecinan. Todavía recuerdo en la Universidad, cuando hablábamos de Economía y se nos explicaba la necesidad de hacer las previsiones de los avatares que se nos pudieren venir encima. Y lo recuerdo con un cierto estado de pánico ¿Cómo podríamos imaginar de qué manera nos pudiera a afectar, en los años setenta, cualquier despropósito no imaginado en nuestras cuentas de resultados?

Poco a poco, uno se va acostumbrando a que no suceden tantas cosas ‘malas’ o extrañas que nos puedan perjudicar de una manera difícilmente insalvable. Cierto, hemos vivido muchas crisis económicas, financieras, industriales… en España, ya no les digo en Argentina, pero siempre hemos acabado saliendo con mayor o menor holgura, dejando cadáveres por el camino, pero ya parece que esto es el daño necesario para crecer con más fuerza.

Cuando me dedicaba al sector de los videojuegos, apareció un juego (o no tanto), que se llamaba SIM CITY; era una simulación para crear ciudades y comunidades, facilitándoles a tus hipotéticos ciudadanos, bajo tu prisma de Alcalde: entornos seguros, fiables, desarrollados, con seguridad, sanidad y ocio y todo lo que un habitante pueda precisar encontrar dentro de una comunidad. Claro, con el debido equilibrio entre impuestos y oferta. Todo iba bien, siempre y cuando no dejaras abierta la posibilidad a que sucediera, al albur de la ‘suerte’, un desastre que se te viniera encima en forma de incendio, torbellino, monstruos o lo que fuere. La solución la teníamos de entrada: desactivar esta opción y listos. Así no teníamos que hacer previsiones ni elaborar planes de contingencia para cubrirnos ante los desastres naturales (bueno, excepto el de los monstruos, que muy natural no parecía). Era nuestra forma de apartarnos de eso que no sucede nunca… hasta que sucede. Vean si no:

  1. En Europa, vivimos una época de estabilidad bélica, hasta que explotó el área de la antigua Yugoslavia (Guerra de los Balcanes) y las consecuencias todavía las notamos hoy después de veinte años de haber finalizado.
  2. En la zona geográfica del mundo árabe, se estaban frotando las manos los agentes turísticos por una primavera que iba a resultar de escándalo (2010) a causa de la pésima oferta turística española, griega y balcánica, fecha en la que estalló la Revolución Árabe a causa de un escándalo muy personalizado en Túnez y que se globalizó hasta la aparición del Estado Islámico, con todas sus consecuencias. Todavía hoy hay zonas en guerra. Incluso, España, ha podido mantener parte de su maltrecha economía turística gracias al provecho obtenido de aquella circunstancia.
  3. En el mundo hace muchos años, casi un siglo o más, que no se sufría una pandemia mortífera y global, hasta el año pasado; los resultados y consecuencias son bien conocidos y todavía imposibles de evaluar y valorar. Para no saber, no sabemos ni dónde se inició todo y que vamos camino de que se acabe llamando como la anterior: Fiebre Española, cuando se desató en Estados Unidos, que ya son ganas de meternos en la ecuación.
  4. Desde la Gran Depresión del 29 en USA, todo eran subidas y el valor de los inmuebles un valor muy seguro. La Crisis Financiera Global de 2008 se desató de manera directa debido al colapso de la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos en 2006. Las repercusiones de la crisis hipotecaria comenzaron a manifestarse de manera extremadamente grave desde inicios de 2008, contagiándose primero al sistema financiero estadounidense, y después al internacional, teniendo como consecuencia una profunda crisis de liquidez, y causando, indirectamente, otros fenómenos económicos, como una crisis alimentaria global, diferentes derrumbes bursátiles (como la crisis bursátil de enero de 2008 y la crisis bursátil mundial de octubre de 2008) y, en conjunto, una crisis económica a escala internacional conocida como Gran Recesión (Fuente Wikipedia). El oro comenzó a cotizarse al alza después de haber pasado su transición por el desierto, hasta desparecer del mercado por exceso de demanda ¿Quién lo iba a pronosticar?
  5. El mundo financiero global mantenía su equilibrio desde hacía décadas, hasta que los chinos decidieron jugar al Monopoly con Occidente; ahora Biden y la OTAN lo han declarado un riesgo sistémico (rival sistémico les denominan). Así se empiezan los conflictos, con la mía es más grande que la tuya… y luego acaba todo como acaba.
  6. Habíamos llegado a discutir la tan temida, en su día, globalización comercial, ahora invaluable; en poco menos de dos meses se fue todo al garete y va a seguir allí durante un tiempo, gracias a las medidas decretadas a partir de la pandemia.
  7. En Japón, siempre se han preocupado del bienestar de sus ciudadanos, pero de forma inmediata y al mismo tiempo sufrieron el desastre de terremoto de la costa del Pacífico en la región de Tōhoku de 2011 y el del accidente nuclear de Fukushima como consecuencia del anterior. A modo de información, en la zona del desastre habían hasta cuatro centrales nucleares. Y es que no pasa nada más porque Dios no quiere y esa variable los ESG no la contemplan, de momento.

Alguien, está claro, no ha hecho muy bien los deberes en materia de ESG a nivel, no ya empresarial de mayor o menos envergadura, sino a nivel estatal y global. Todos estos desastres no fueron prevenidos, tal vez sí resultaran previstos en la mente y en los datos de algún puñado de estudiosos e investigadores, pero está claro que alguien no los tomó en consideración.

Y ahora una anécdota personal al respecto de la recién comentada Crisis Financiera Global de 2008. Nos dirigíamos a Varsovia en un vuelo regular, clase turista, acompañando a una misión comercial de la que no daré más datos, en la que yo iba a visitar fabricantes de maquinaria para envasado al vacío. En el mismo vuelo, también clase turista, viajaban parte del grupo que se dirigía al Central Europe Meeting Point 2007 que acogió la participación de 420 empresas y 18 países expositores y que organizaba el Meeting Point barcelonés. Al frente viajaban, dando ejemplo, sus más altos cargos igualmente en clase turista. El vuelo resultó entretenido pudiendo parar oreja, ya que viajábamos en la fila siguiente a la que se habían sentado dichos cargos. Repito 17 al 19 de Abril de 2007 y se generó una cifra de negocios por valor de 415 millones de euros en aquel Salón; la burbuja estalló a principios del 2008. Fue en ese vuelo la primera vez que escuché algo sobre una posible burbuja inmobiliaria, que luego estallaría estrepitosamente, y de la boca de un dirigente al mayor nivel de responsabilidad. Luego entonces, lo sabían o lo preveían casi un año antes de que sucediera.

¿Cómo les vamos a pedir a nuestros empresarios y corporaciones que se tomen esto en serio?

¡Pues habría que ir pensando en hacerlo!

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