QUO VADIS HISPANIA?


 

No tengo mucho que decir, más bien nada, sólo lo que vengo denunciando perseverantemente pese a que nadie se hace especialmente consciente de ello, ni me apoya, ni lo rebota. Por lo general, después de un post como este, se producirá una pérdida de seguidores, sobre todo en Redes Sociales (facebook y demás).
 
El titular de este artículo firmado por Jordi Sevilla en El Periódico de Barcelona del pasado 29 de Julio de 2018, debería ser tal como:
 

“El 22% de la población española está por debajo del umbral de la pobreza”

 
Pero él ha preferido titularlo “Problemas Económicos de España“, supongo para que alguien lo leyera; con seguridad de haber utilizado mi propuesta no lo hubiera leído nadie o casi. Se preguntaba un novelista belga –Jeroen Olyslaegers– que acaba de publicar un libro demoledor, Voluntad, “¿Cómo es que la población del mundo, de Europa, no increpamos a los políticos por sus comportamientos irresponsables, por el desastre medioambiental, por traicionar nuestro futuro? El barco se hunde y no nos damos cuenta de que nos hundimos con él“. Él mismo, poco antes, durante la entrevista había respondido a esa pregunta, casi sin darse cuenta: “Tomamos una decisión o hacemos algo por no perder el trabajo, para proteger a alguien , por no buscarse problemas…” Su decisión, lector de este post, será la de borrarse como seguidor o como amigo virtual pero ya le advierto desde ahora mismo que, en España seguirán habiendo:
 
¡¡¡22 españoles de cada cien que está por debajo del umbral de pobreza, algunos amigos, conocidos o familiares suyos que ni tan solo sospecha!!!
 
Su silencio, mi querido amigo virtual, borrarme de su vida, no lo va a resolver, ni callar tampoco. Y ahora vamos con el artículo, impagable, de Jordi Sevilla
 
“Los problemas de España siguen intactos desde el reciente cambió de Gobierno aunque ahora hay algo diferente: se reconocen y se proponen soluciones. Cuatro asuntos sintetizan nuestros males económicos: baja productividad, excesiva desigualdad social, atracción fatal por el endeudamiento e insuficiente impulso en la transición hacia una sociedad sostenible. Ninguno es nuevo, ninguno se resuelve solo y ninguno es compatible con un país abierto a la globalización y a la transición digital, pero dispuesto a mantener un elevado nivel de bienestar social.
 
España mantiene una importante brecha de productividad horaria con Alemania, mientras la productividad total de los factores apenas crece desde hace 20 años y está muy por debajo de la media de países más avanzados. No es, pues, un problema de ahora, pero es un problema grave que la actual recuperación no está resolviendo.
 
Conocemos los factores que explican esta “diferencia española”: baja intensidad en innovación productiva (gastamos en I+D, en términos de PIB, la mitad que los países avanzados); un mercado laboral precario (abuso de contratos temporales, mal pagado, escasa formación profesional) y un tejido empresarial en el que las empresas con menos de 10 trabajadores ocupan al 40% de la fuerza laboral, pero solo aportan el 26% del valor añadido bruto.
 
HORAS Y PRODUCTIVIDAD
 
Nuestra renta per cápita está más relacionada con las horas trabajadas que con la productividad por hora, lo cual es un indicador de país tecnológicamente poco avanzado en el que coexisten empresas totalmente punteras a nivel internacional, rodeadas de un mar de microempresas con baja productividad.
 
La preocupación por la desigualdad social se ha convertido en uno de los ejes de la ultima reunión de Davos o de informes del FMI que observan cómo la suma de globalización más robotización está depauperando a las clases medias y con ello, afectando negativamente al crecimiento económico y al propio proceso democrático.
 
VULNERABILIDAD SOCIAL
 
Entre nosotros, el Banco de España ha señalada que la crisis ha golpeado con mayor dureza a las capas mas bajas y que la actual recuperación no esta corrigiendo este hecho. Solo como ejemplo, mientras que el 22% de la población está por debajo del umbral de la pobreza, el número de súpermillonarios ha crecido un 24% en los últimos cinco años, dibujando un país donde la desigualdad en la riqueza es, incluso, mayor que en la renta. A ello ha contribuido de manera especial tres cosas: un elevado paro (casi) estructural y sin cobertura; una reforma laboral que ha debilitado la capacidad negociadora de los trabajadores (predistribucion), así como un Estado que no cumple de manera eficaz su tarea de redistribución ya que no contribuye más quien más tiene, ni recibe más quien más lo necesita.
 
Baja productividad más escasa redistribución de renta y riqueza han construido un modelo de crecimiento donde familias, empresas y Estado recurren al crédito bancario en mayor medida que en otros países de nuestro entorno. La tasa de ahorro de los hogares (5% de la renta bruta disponible) se sitúa en esta recuperación por debajo del promedio histórico (9,5%) y muy por debajo de la zona euro (12%). Además, el ahorro se concentra en vivienda (crédito hipotecario) y hasta el actual repunte del consumo tiene una elevada dependencia del crédito bancario. Por ello, aunque hemos hecho un proceso acelerado de desapalancamiento privado desde el 200% del PIB que alcanzó la deuda de empresas y familias en 2010, todavía estamos en un 140%, cifra a la que se debe sumar el 100% del PIB de deuda pública existente y que no ha bajado a pesar de la recuperación.
 
La vulnerabilidad de nuestro país en un escenario alcista de tipos de interés e inflación baja es, pues, muy elevada.vTambién nos hace vulnerables el retraso con que abordamos la transición hacia una economía descarbonizada, en una sociedad baja tanto en emisiones de CO2 (renovables) como en generación de residuos (economía circular). La sostenibilidad medio ambiental es ya en un elemento fundamental de competitividad como reconocen los departamentos de riesgo de las entidades financieras y, en eso, no vamos por buen camino ya que ni hemos reducido emisiones, ni dependencia del petróleo o del carbón y la acumulación de basuras sin tratamiento, es ya un serio problema.
 
Cuatro grandes retos de país, en busca de un Gobierno decidido, tras constatar la herencia recibida, a impulsar las reformas necesarias mediante amplios consensos políticos y sociales. Porque la fuerza de un Gobierno democrático no es su capacidad para imponerse de forma unilateral, sino para sumar apoyos.”
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10 Razones para mirar al futuro con optimismo


Progreso, de Johan Norberg

Las malas noticias son omnipresentes en las televisiones, los periódicos y las conversaciones. Sea por razones económicas, políticas o debido a catástrofes naturales, parece que nuestro mundo va cada vez peor. Sin embargo, eso no es cierto. El progreso que la humanidad ha experimentado en las últimas décadas ha sido asombroso y no tiene precedentes. Y así lo demuestra el detallado examen que Johan Norberg hace en este libro de las cifras oficiales de organizaciones internacionales como Naciones Unidas, el Banco Mundial o la Organización Mundial de la Salud.

Nuestra percepción puede decirnos que todo va mal, pero los datos indican que el mundo mejora y que lo hace, en muchas ocasiones, para aquellos que se encuentran en un peor punto de partida: en casi todos los rincones del mundo la gente vive más años, con mayor prosperidad, más seguridad y mejor salud.

Por supuesto, ni todos los problemas han sido resueltos ni todas las partes del mundo pueden compartir este optimismo. Pero en la mayoría de los casos sabemos, al menos, qué herramientas pueden ayudarnos; muchas veces, una tecnología tan simple como la que permite el acceso al agua potable y sistemas de fontanería domésticos puede marcar una enorme diferencia. La educación y la nutrición son también claves y constituyen indicadores que mejoran. Nada debería hacernos pensar, en consecuencia, que el mundo del futuro va a ser peor que el actual. De hecho, y como nos recuerda Norberg en las páginas de este libro, vivimos en la mejor época de la humanidad

https://www.youtube.com/watch?v=jFvKPS1m5AI

Progreso. 10 campos en los que ha mejorado la humanidad

Un libro importante: ‘Progreso. 10 razones para mirar el futuro con optimismo’, de Johan Norberg, con prólogo de Juan Ramón Rallo. Johan Norberg es un ensayista económico sueco, conferenciante internacional, autor de 15 libros y defensor del capitalismo social. Su obra anterior, ‘Fiasco’ (2015), explicaba cómo la obsesión de los estadounidenses por la propiedad inmobiliaria y el dinero fácil había provocado la crisis de 2008.

La tesis de Norberg es “vivimos en el mejor momento de la historia y hay un cierto consenso de los contrario, de que el mundo va exageradamente a peor”. Entre los pesimistas, el general Dempsey de los EE UU (“El mundo nunca ha sido tan peligroso como ahora”), Naomi Klein o John Gray (“del homo sapiens al homo rapiens”). El PIB global per cápita se mantuvo estable hasta 1800 y luego se ha disparado (hasta los 8.000 $ anuales). Johan Norberg centra su atención en diez campos:

1. Alimentación. La tasa de desnutrición ha pasado del 50% en 1945 al 10% actual. El grado de seguridad alimentaria es mucho mayor. La profecía de Malthus (1779) afortunadamente no se ha cumplido. Sin Fritz Haber y Carl Bosch (BASF) con sus fertilizante, el 40% de la humanidad no existiría (Vaclav Smil, ‘Enriqueciendo la tierra’). A mediados del XIX, el consumo de calorías en Europa era de 2.000-2.500, en 1950, 3.000 calorías. En la primera década del XX fallecieron más de 3 M de niños al año por desnutrición. Hoy se ha reducido un 60%. En los últimos 50 años, el número medio de hijos por mujer ha descendido de 6’1 a 2’6. China, India, incluso África han mejorado considerablemente.

2. Saneamiento. De 1980 a 2014, los servicios sanitarios de calidad han pasado del 20 al 60% y las fuentes de agua potable, del 50 al 90%. Hasta los tiempos modernos, bañarse era infrecuente (en la España medieval, una “costumbre musulmana”). Desde 1990, 2.650 M de personas han accedido a suministros de agua limpios y seguros. En el África subsahariana se ha mejorado en 20 puntos el acceso a agua potable en los últimos 25 años.

3. Esperanza de vida. En 1770, era de 30 años. Ahora alcanza los 70 (en España y Japón, los 80). El epidemiólogo Abdel Omran distingue entre la era de las pestes y las hambrunas (esperanza de 20-40 años), del retroceso de las pandemias (30-50) y de las enfermedades degenerativas (50+). En los últimos 20 años, el número de mujeres que muere en el parto ha pasado de 435 a 242/100.000. La mortalidad infantil ha descendido un 70% en países en vías de desarrollo.

4. Pobreza. La tasa de pobreza (menos de un dólar al día) ha caído del 85% (1815) al 10%. El crecimiento económico es el mejor arma contra la pobreza. Nunca antes ha disminuido tanto.

5. ViolenciaLa tasa de homicidios en Europa era del 40% en 1400 y es cercana a 0 en la actualidad. A lo largo del XIX, casi toda Europa abolió la pena de muerte (en EE UU es del 0’1 por cada 100.000 personas). Los enfrentamientos bélicos entre democracias son casi imposibles.

6. Medio ambiente. La polución en el Reino Unido ha pasado de casi el 100% en 1970 a menos del 40% hoy. El Club de Roma alentaba en el 70 sobre la contaminación; su profecía no se ha cumplido. La tasa de cáncer está bajando en casi todos los grupos de edad. Las emisiones de CO2 han disminuido desde 2000 en Europa. Pronto podremos extraer dióxido de carbono del aire y realizar fotosíntesis artificial.

7. AlfabetizaciónLa tasa de analfabetismo ha pasado del 90% (1820) al 40% (1950) y el 10% actual.

8. LibertadEn 1800, el 60% de los países fomentaban la esclavitud; hoy es prácticamente 0. Autoritarismo: cuando la renta per cápita no llega a 1.500 €, el riesgo de caer en el autoritarismo es alto. En 1984, 23% de países libres; en 2014, 32%. El porcentaje de naciones sin libertad de expresión, del 57 al 32%. Hoy el 40% vive en países libres y el 23% en parcialmente libres.

9. Igualdad. Se persigue mucho menos a las minorías étnicas. Hay un “efecto Flynn moral” (Steven Pinker): menores prejuicios. El nivel de pobreza de los afroamericanos ha bajado del 75 al 40% en dos décadas. Mejora en los derechos de las mujeres: casi en el 100% de los países tienen derecho al voto. Y progreso en los derechos de los homosexuales.

10. La próxima generaciónEl trabajo infantil ha pasado del 28% (1950) al 10% actual. Aun así, el 71% de los británicos piensan que vamos a peor y sólo el 5% a mejor.

PUBLICADO POR 

¿Es suficiente conformarnos con esto, tal cual? Es obvio que no, el inconformismo ha de ser una de las banderas de nuestras nuevas generaciones, debemos luchar por mejorar cualquier estadística persiguiendo la Excelencia pero ya va siendo hora de que comencemos a dimensionar adecuadamente las cosas: no estamos peor que nunca ni cualquier tiempo anterior fue mejor, ni en broma. Los datos no engañan y las estadísticas son las que son, con lecturas interesadas o sin ellas.

No es lógico que estemos demonizando la inmigración, basándonos en estadísticas manipuladas mal intencionadamente, siguiendo intereses espurios de nacionalismos excluyentes y xenófobos. Tratemos de ver lo positivo de las cosas, sin inmigración no hay desarrollo. Limitarla no es sólo ya una cuestión de valores morales y/o cristianos, es una cuestión de superviviencia para nuestras futuras generaciones. Utilizarla como arma arrojadiza para la obtención de un puñado de votos se llama: estrechez de miras.

EL PATITO FEO


Fantástica entrevista de Olga Pereda a Jordi Nomen, publicada en El Periódico de Barcelona el pasado día 15 de Julio de 2018, es decir, rabiosa actualidad. Jordi Nomen es profesor de filosofía y es el autor del libro “El Niño Filósofo“. BBVA, a través de su fundación, le ha dado mayor audiencia a este profesor y a la importancia de sus explicaciones.

Todos podemos extraer algo positivo de sus explicaciones, no sólo está orientado a los padres (espero que mi hijo mayor, el único a día de hoy que me ha permitido vivir la experiencia de ser abuelo, lea esta líneas como habitualmente hace cuando publico alguna cosa) que son el público destinatario primero de Jordi Nomen, también se desprende la obviedad de aplicarla en las aulas de capacitación de profesionales, para liderazgo, management, etc. y también en el mundo del deporte (también espero que mi hijo más joven, dedicado al deporte, lo lea -este es más difícil que lo haga- y extraiga sus propias conclusiones de aplicación, se me ocurren muchas ahora mismo)… ¿se imaginan lo que representaría para la actitud moral de las personas el desarrollo del pensamiento socrátrico?¿pueden imaginar lo que ayudaría a la comprensión entre los humanos, entre ciudadanos, entre los vecinos, los amigos, las parejas, el desarrollo del pensamiento socrático? ¡Y está a nuestro alcance! podemos iniciarlo ahora mismo.

A parte de la entrevista que aquí les dejo, también les facilito este enlace a una entrevista patrocinada por BBVA que le hicieron al propio Jordi Nomen muy interesante (y largo, así que busque un tiempito para escucharlo acomodadamente): https://www.youtube.com/watch?v=e3BumAX-eME

Por cierto, después de la entrevista también incluyo )así viene dispuesto en el propio periódico, una aplicación práctica de talleres filosóficos destinados a personas con discapacidad intelectual a fin de empoderarlas e incrementar su autoestima. No se lo pierdan tampoco.

Empezamos,

¿Tiene usted hijos pequeños? Deles una caja vacía y pregúnteles 20 cosas que podrían hacer con ella. Quizá no lo sepa, pero les está enseñando filosofía. También lo hará si les muestra, por ejemplo, una foto de ‘La Gioconda’ y no se limita a que la observen sino que les lanza varios interrogantes como: “¿Te gusta? ¿Por qué? ¿Dirías que sonríe? ¿Cuándo sonríes tú así?”

El profesor de Filosofía y responsable del departamento de Humanidades de la escuela Sadako de Barcelona Jordi Nomen (Barcelona, 1965) demuestra en el libro ‘El niño filósofo’ (Arpa editores) que la filosofía se puede enseñar a los chavales desde muy pequeños. No es una ciencia para cuatro elegidos sino una manera de que los más pequeños piensen por sí mismos, piensen mejor y piensen en los demás. Los niños filósofos de hoy serán los ciudadanos críticos del mañana.

-¿A partir de qué edad se le puede enseñar filosofía a un niño?
-Desde los dos o tres años si se cuenta con los materiales adecuados. Lo que hacemos es trabajar con marionetas o contarles cuentos sencillos. ‘El patito feo’, por ejemplo. No nos limitamos a leerles la historia sino que les preguntamos por qué creen que le llaman feo y si una persona ‘fea’ puede ser aceptada en la sociedad.

-Así que ‘El patito feo’ también es filosofía
-Por supuesto que lo es. Habla de la marginación y la confianza en sí mismo para convertirse en cisne. Cualquier material sirve para enseñar filosofía. Si un formador tiene mirada filosófica y sabe preguntar filosóficamente puede conseguir que los niños y las niñas piensen filosóficamente.

“Un padre puede leer ‘El patito feo’ y preguntar a su hijo por qué cree que le llaman feo y si es conveniente llamar feo a alguien. Eso es filosofar”

-¿Y los papás y las mamás?
-Esta tarea no es solo de los profesores. No hay que ir a la universidad y estudiar la carrera de Filosofía para tener una mirada filosófica. Simplemente hay que salirse del contexto. Un padre o una madre puede leer ‘El patito feo’ y preguntar a su hijo: ¿Por qué le llaman feo? ¿A ti te han llamado feo alguna vez? ¿Crees que es conveniente llamar fea a una persona o la belleza es mucho más que el aspecto exterior? Este tipo de preguntas son netamente filosóficas. Es cuestión de práctica y de tener ganas.

-Y tiempo.
-Claro. Hay que ir poco a poco. Esto no requiere prisa. La reflexión siempre implica tranquilidad, reposo y serenidad. No hay que forzar. No consiste en hacer una lista de diez preguntas a los chavales.

-En ‘El niño filósofo’ afirma que una clave fundamental es cómo se cuentan los cuentos. Recomienda hacerlo en voz alta y gesticulando.
-Son los matices del lenguaje no verbal, que se pierden escuchando un cuento pregrabado. A veces nos precipitamos y queremos que el niño sepa cómo va a terminar la historia, cuando en realidad es más interesante trabajar las habilidades del pensamiento con ellos. Matthew Lipman, creador del programa Philosophy for Children, insistía en que no hay que precipitarse sino dejar que piensen. Lo mejor es pararse un momento y hablar sobre las posibilidades que tienen los personajes.

-Si les leemos ‘El traje del emperador’…
-Pues, por ejemplo, le preguntamos ¿qué podría haber hecho el emperador para que no le hubieran engañado? Ahí estás haciendo que el niño piense.

-Y que se divierta. En su libro recuerda cómo Montaigne decía que los juegos de los niños “no son juegos sino que deberían considerarse como sus actos más serios”.
-La filosofía también es jugar. Jugar con el pensamiento. Por eso no hay que precipitarse. Podemos decir al niño que seguimos con el cuento mañana. A los adultos nos pasa lo mismo con las series, tenemos ganas de ver el siguiente capítulo para saber qué pasa. Con los cuentos infantiles sucede igual. Si sabemos hacer las preguntas adecuadas estaremos enseñando a nuestros hijos a pensar. Si añadimos el elemento de valoración moral les estaremos enseñando algo más.

-¿Qué es la valoración moral?
-Preguntarle ¿te parece justo que al patito le llamen feo? A lo mejor el niño te explica muchas cosas. Por ejemplo, te puede decir que en su clase hay un compañero al que llaman feo. Ahí los padres pueden actuar desde el punto de vista moral y preguntar si le parece justo y por qué.

“Hay que abolir los deberes mecánicos. No tienen sentido. Los únicos deberes válidos son los que mueven a pensar”

-Imaginemos un niño al que le lean cuentos de esta manera y otro que no. Cuando cumplan 15 años ¿qué diferencias habrá entre ellos?
-La primera diferencia es que el niño también se acostumbra a preguntar y sus preguntas serán más certeceras. Un adolescente que haya recibido esa formación será un adolescente rebelde, alguien a quien no convencerá el discurso fácil.

-Rebelde en el sentido positivo.
-En el sentido de ciudadanía. Los ciudadanos debemos ser rebeldes y no conformarnos con un discurso si el argumento no tiene fuerza. Estos chicos y chicas detectan contradicciones y prejuicios y tienen pensamiento crítico. Y también son más creativos. La filosofía no solo es hablar sino dibujar, buscar símbolos y metáforas. Hace poco asistí a una clase de con alumnos de cinco años. La maestra les enseñó un sonajero hecho con un rollo de papel y granos de arroz y les propuso hacer grupos y fabricar su propio sonajero en 25 minutos. Cuando acabaron le sentó en un círculo y les preguntó qué había sido lo más fácil y lo más difícil. Eso es una pregunta muy filosófica.

-Usted defiende que se educa dando tiempo para pensar. Pero en muchos casos los niños siguen atados a los deberes mecánicos.
-Hay que abolirlos, no tienen sentido.  Los únicos deberes que debería haber son los que mueven a las familias a pensar. A mis alumnos de Ética, por ejemplo, les mando de deberes un dilema moral para que lo hablen en casa: “Te encuentras en una centro comercial una cartera con 50 euros y el DNI. ¿Qué haces?” 

NUEVOS MAESTROS SOCRATICOS

La filosofía ha dejado ser la aburrida asignatura con la que la ‘generación EGB aprendió de memoria la obra de grandes pensadores como Kant, Platón o Descartes. La filosofía, de hecho, ha salido de los colegios e institutos y ha desembarcado en talleres con presidiarios y drogadictos. También se está aplicando en la empresa, niños con autismo y personas con discapacidad intelectual.

Hace seis años, el profesor Chema Sanchez Alcón -responsable del Centro de Filosofía para Niños en València- pensó en la posibilidad de acercar la filosofía a personas con discapacidad intelectual de cualquier edadSu proyecto funcionó tan bien que en el 2016 la idea se exportó a Galicia, León, Toledo y Murcia. Puede que estos alumnos no conozcan a los grandes filósofos, pero en los talleres “están practicando la filosofía”, afirma Luis Alberto Prieto, presidente del Centro de Filosofía para Niños, una red que apuesta por la formación filosófica de los profesores y lucha para que la Filosofía se aplique en los colegios y los menores aprendan así a pensar por sí mismos y mejor.

Peticiones por toda España

El proyecto de personas con discapacidad nació en València con humildad y sin excesivas pretensiones. Sin embargo, los resultados fueron tan positivos que los alumnos, convertidos en ‘maestros socrácticos’, acudieron a un congreso de profesores de Filosofía para explicar sus talleres de pensamiento libre. El resultado de la charla fue la expansión de la idea a otras ciudades. “Nos lo están pidiendo en muchos otros lugares, como Madrid, Catalunya, Extremadura y Andalucía. Pero dependemos de dinero público y el presupuesto no nos llega”, admite Prieto.

A diferencia de otros cursos, los talleres filosóficos para personas con discapacidad intelectual son más largos. Duran un año escolar y la jornada se extiende a toda la mañana. Con edades comprendidas entre los 17 y los 50 años, los alumnos tienen varios grados de discapacidad y el único requisito es que tengan capacidad para expresarse y escuchar. La tarea fundamental de los profesores es la de desarrollar el pensamiento crítico y emocional (identificar, comprender y regular las emociones) así como la educación en valores. “Aquí nadie se aprende de memoria los logros de Aristóteles, lo que hacemos es pensar en grupo, escuchar al otro, seguir su argumentación y responder con cuidado”, explica Prieto. Al igual que los niños, las personas con discapacidad llegan a los mismos sitios que los demás. Tan solo que lo hacen más despacio”, añade.

Mayor autoestima

En los talleres se practica la filosofía. Se inculca a los alumnos la necesidad de hacer preguntas y que estas sean pertinentes. En las clases se habla de la verdad, la belleza y el bien. Se trabaja mucho el concepto de ciudadanía y de dignidad. El efecto inmediato en los alumnos -que con el paso del tiempo se convierten en ‘maestros socráticos’- es el aumento de su autoestima. “Es una manera de empoderarles porque ellos están demostrando que pueden hacer muchas cosas. Es una vía para que se sientan incluidos en la sociedad. Muchos han sufrido algún tipo de acoso, así que los talleres sirven para que tengan sentido de la responsabilidad hacia los demás”, resume el responsable del Centro de Filosofía para Niños, institución que colabora con Plena Inclusión España, organización que trabaja por la inclusión de las personas con discapacidad intelectual.

Actividades

Una de las actividades que se suelen realizar es la de crear una imaginaria ciudad de pensamiento libre, con sus propio alcalde y sus partidos políticos. Los alumnos tienen que organizarse y realizar peticiones a las autoridades. “Su sentido cívico les hace reclamar más hospitales y colegios”, explica Prieto. Otra actividad habitual es la de mostrar cuadros y que los alumnos, a través de preguntas pertinentes, traduzcan el lenguaje del arte. Los profesores también suelen trabajar mucho las emociones y, sobre todo, emplazan a los alumnos

Negociar o Dialogar


Dialogar: Discutir sobre un asunto o sobre un problema con la intención de llegar a un acuerdo o de encontrar una solución.

Negociar: Tratar un asunto para llegar a un acuerdo o solución

Discutir: Examinar y tratar entre [varias personas] un asunto o un tema proponiendo argumentos o razonamientos para explicarlo, solucionarlo o llegar a un acuerdo acerca de él.

Tratar: Negociar, discutir o analizar un asunto o un tema. Hablar de cierto tema, asunto o materia. Intentar conseguir o lograr un objetivo o un fin.

 

Ambos términos, Negociar o Dialogar, amparan sentidos muy similares y de fácil confusión o, por lo menos, difíciles de interpretar en sus esencias semánticas más diferenciales

La RAE circunscribe Discutir dentro del ámbito del Diálogo; Negociar, en cambio asume la discusión dentro de los procesos internos de la propia negociación y, por tanto, el propio Diálogo pero aporta un elemento diferencial importantísimo: “Intentar conseguir o lograr un objetivo o un fin”

Por eso, cuando existe una finalidad o un objetivo muy concretos a conseguir, todo y que el Diálogo también persigue llegar a acuerdos y encontrar soluciones, es más adecuado plantear una Negociación más que un Diálogo.

Expongo esta teoría, a un nivel muy básico, para reflejar la ingente tarea que supone cualquier aspecto relativo a la Negociación. Todos los matices son pocos y las caras del poliedro que se irá gestando según avancemos en el desarrollo de la misma, se irán ampliando para complicar más si cabe nuestro trabajo.

Dicho esto, el término Negociación está en boca de todos mis paisanos españoles, de origen catalán o de cualquier otra de las comunidades que conforman este plural país que es España. Como muchos habrán podido oír o, por ventura, habrán tenido la oportunidad de leer en prensa o ver por televisión, estamos inmersos en el nacimiento de una nueva nación (Catalunya) que pretende desgajarse de España por muchas razones que no son el objetivo de este artículo y no vienen al caso. Es un problema de muy difícil solución con los agentes de ambas partes enfrentados -políticos y población- que, a su vez, también conforman las dos caras de una misma moneda.

Nadie entiende a la otra parte, todos hablan de los demás pero la parte concurrente más numerosa -los ciudadanos- no se han preocupado –todavía- de ponerse en los zapatos de sus conciudadanos del otro lado. Se da la circunstancia, constatada, de que familiares que viven en una parte del país han reñido y han roto lazos con sus familias de la otra por las razones más simplistas que quepa imaginar, de hecho la redes sociales han tenido mucho que ver en todo ello.

Catalunya es un pueblo de acogida, tanto como lo llegue a ser el resto de España, pero que, como motor económico del Estado, ha absorbido una importante cantidad de inmigración y esta realidad, a lo largo de casi un siglo ha modificado completamente su estructura social y de arraigamiento de la población catalana original. Cuando los catalanes –un número muy significativo rayando el 50%- han pedido la independencia de la tierra de sus abuelos, de sus padres, al otro lado nadie lo ha entendido y el conflicto está servido. Por más razonamientos que se den, por más datos que se muestren, el dolor y la desinformación (o la información manipulada interesadamente en ambos lados) no permite abrir la mente y nadie quiere dar su brazo a torcer.

Por su parte, los políticos, pescadores en ríos revueltos, han encontrado una vía de hacer llegar su mensaje a mayor clientela e incrementar su cuota de mercado, algo nada desdeñable en un espectro político nacional en el que las mayorías se deben armar a base de pactos que les acaban mermando los ingresos económicos de sus partidos.

Puestos así, dentro de un debate por la Independencia que hoy mismo (10/10/17) acaba de proclamar el President de la Generalitat de Catalunya todo y que, a continuación, la ha dejado en suspenso en la ‘incubadora’ a la espera de encontrar mediadores que ayuden a avanzar en una negociación que admita un pacto entre ambas partes, el proceso sigue agudizándose entre la población que toma partido y construye ideas equívocas sobre cuanto acaece.  Se está esperando, con cierto pesimismo realista a la vista de acontecimientos pasados, la respuesta del Gobierno de la nación en Madrid al guante que le ha lanzado el líder opositor y secesionista.

Problema negocial

Dicho de otra manera, nos encontramos ante un problema negocial de dos extremos con líneas rojas marcadas en el suelo, el peor de los escenarios posibles. Ambas partes son rehenes de sus propias decisiones, de sus discursos y alardes públicos que llevan gestándose por más de tres años. Gráficamente, la situación sería esta:

Como pueden apreciar, hemos recurrido a una simple gráfica con dos elementos que reflejan numéricamente las posiciones de ambas partes. La postura de los dos lados es de máximos: unos quieren un referendum que permita votar a sus ciudadanos la independencia y la otra no quiere que esa votación se realice fuera del marco de todos los españoles. Si se hiciera tal y como quieren los catalanes, tendrían, tal vez, alguna probabilidad de conseguir sus objetivos; por el contrario, si se hiciera según estima el Gobierno español que debe hacerse, las posibilidades de que eso prosperara son inexistentes, cero posibilidades para los catalanes.

Catalunya, como expliqué antes, es el motor de España o, por lo menos, uno de los motores más potentes que tiene. La viabilidad de España sin Catalunya es muy dificultosa por lo que no la dejarán marcharse tal cual. España, por su parte, no ha atendido a ninguna de las aspiraciones catalanas, incluso las ganadas en el Parlamento español, derogadas posteriormente por un Tribunal Constitucional que no es independiente del Poder Ejecutivo, que nombra a sus jueces junto con la oposición mayoritaria.

En esta gráfica, el triángulo oscuro –más granate- el que queda fuera del triángulo del acuerdo posible, es tan grande casi como el marco de las negociaciones. Eso imposibilita cualquier acuerdo, si ambos se enrocan en sus posiciones de partida. Alguno de ellos, o los dos, deberán ceder en sus planteamientos de máximos. Y así lo ha hecho hoy el Presidente catalán al declarar la independencia y dejarla en suspenso, en tanto no se den acuerdos que  nos eviten  llegar a situaciones más traumáticas.

Por eso el segundo gráfico ya prevé una disminución en el planteamiento inicial, una rebaja que permita acercar posturas. Si lo que responda Madrid no permite mover su contador (Declaración del artículo 155 por el que se suspende la autonomía catalana), la situación será la misma y este sería el gráfico resultante:

 

Pero podría llegar a darse este escenario que, aunque mucho no ayuda, algo aliviaría sólo con aceptar la negociación, algo que tampoco les compromete a mucho pero… son muy cabezones y en política, y en negociación aún más, no caben los sentimientos, sólo la racionalidad y la lógica de los números.

Como se puede observar es completamente insuficiente y sólo podríamos llegar a un escenario de acuerdo seguro en el caso de que el gobernante catalán –el español damos por descontado que no lo hará nunca toda vez que ostenta una posición relativa o engañosamente predominante-, renunciara a buena parte de sus posiciones, a cambio de un mínimo de compensaciones de la otra, antes de suicidarse políticamente. Este sería el escenario expuesto, cuando ya ha desaparecido el triángulo granate y la negociación queda dentro del esquema negociador:

¿Cuál sería entonces el escenario ideal? Sólo hay una teoría triunfante en negociación y de larguísimo recorrido, el WIN-WIN, aquella en la que ambas partes se levantan airosas y triunfantes de la mesa negociadora, o sea esta:

Donde ambas partes ceden proporcionalmente y ambos se encuentran dentro del espacio negociador de acuerdo seguro.

¿Por qué no se alcanzará un acuerdo de estas características y, posiblemente, ningún otro? El Poder y la Fuerza son sentimientos orgullosos y, en estos momentos, todo hace pensar al Gobierno de Madrid que ostenta el Poder y la Fuerza, pero ahí radica su mayor debilidad, es ese mismo sentimiento de poder y de fuerza. Los catalanes han demostrado al mundo que son capaces de hacer una revolución en defensa de sus intereses sólo con sus manos, una papeleta y una urna y se han ganado el respeto y la admiración de gentes de todos los rincones del Planeta, lo que no quiere decir que tengan razón, probablemente no la tengan y la independencia no vaya a ser lo mejor para su comunidad a corto plazo, seguro que no lo es y somos muchos los catalanes que pensamos así. Pero, cuando el gato acorrala al ratón éste busca una salida y si no la encuentra se enfrenta al felino con sus mejores armas.

La ventaja de los seres humanos es que podemos negociar, algo vetado a ratones y felinos por más que Walt Disney se empeñara en hacernos creer que podrían llegar a hacerlo si el gato estaba por la cuestión,  aunque para ello se deba tener mucha generosidad, veremos quién exhibe más. De momento los catalanes ganan por 1 a 0. La pelota sigue en juego y ahora la tiene el Gobierno de Madrid, confiemos que no decida llevarse a su casa el balón, enfadado por estar perdiendo.

Repito y acabo, sólo ganaremos nosotros -los ciudadanos- si ellos -los políticos- acuerdan un win-win, sino muchos saldremos perdiendo. ¡Busquen soluciones urgentes y déjen de darse golpes en el pecho como los orangutanes!

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¿Quo Vadis Coaching?


Estamos entrando en el mundo de los absurdos, un mundo en el que ya todo es posible y donde casi nadie se llega a sorprender de casi nada. El pasado sábado 27 de Mayo, La Vanguardia de Barcelona, diario serio donde los hubiere, dedicaba dos páginas de su edición, dentro del apartado Tendencias, a Métodos en busca de mejora personal y laboral.

Yo sé que los formadores o facilitadores, según nos denominan en muchos países Latinoamericanos, debemos exprimirnos el cerebro en busca de conseguir llamar la atención de los que asisten a nuestras capacitaciones. Es más, según parece ser, los responsables de recursos humanos (a ver si algún día dejan de llamarlo así) huyen de la ‘monotonía’ de una formación tradicional a la hora de ejercer sus contrataciones. Se acabó aquello de las clases magistrales, ahora gustan de los talleres, eufemismo que esconde detrás de él la realización de actividades más o menos divertidas. De hecho, si alcanzan a fijarse, muchas de las empresas que nos contratan lo hacen dentro del marco de unas jornadas de reuniones de ventas o de resultados donde, nosotros, los formadores, somos los encargados de distender el ambiente, estamos ya a dos pasos de convertirnos en los clowns de la fiesta/reunión anual de ventas de las compañías.

En cierto modo, puede que tengan algo de razón y seamos pesados en nuestro afán de transmitir los mejores contenidos para el mayor beneficio de la compañía contratante pero, de veras, esto último ya lo supera casi todo.

Encabeza el enunciado del artículo:

LIDERAZGO SOBRE ASCUAS

Caminar por encima de las brasas o cristales, reto extremo en cursos de ‘coaching’

Como apunta el artículo, “apostar por experiencias de impacto para buscar un crecimiento personal y profesional” me resulta una sandez sin paliativos, una auténtica ‘boutade’ fuera de contexto que alguien se habrá sacado de la manga ancha del mago que encierra un montón de soluciones sin sentido en el terreno de la capacitación profesional.

Y lo peor es que les han puesto nombres rimbombantes en inglés, por supuesto: Firewalking (caminar sobre brasas) o Glasswalking (hacerlo sobre cristales, rotos seguro). Y lo han revestido hasta de historia, hablan de cuatro mil años de historia competitiva entre monjes. Por si todo esto fuera poco, hasta han creado una universidad: University of Change (http://www.universityofchange.es) que, por suerte, oferta otras alternativas de conocimiento a la del Firewalking y que conste que no tengo nada que objetar a su oferta formativa y profesional de la que desconozco casi todo excepto esta última propuesta.

Yo seré muy clásico y hasta muy retrógrado, pero habrá de venir alguien a explicarme que conocimiento-sapiencia-información me trasmite joderme los pies dando saltitos sobre unas cuantas brasas que sea de aplicación a mejorar la competitividad de mi empresa. Que lo quieran presentar como superación personal, puedo llegarlo a aceptar, de hecho es un jardín que yo desconozco pero que puede alcanzar a tener su lógica, ahora en capacitación empresarial vamos a intentar ser más serios y si lo que quieren son actividades outdoor de alto riesgo, pues bien,  que se los lleven al Everest, sin oxígeno, sin cordada y sin sherpas, a ver quien es el que llega primero y luego baja, pero que no lo vendan como algo que vaya a aportar una mejora profesional personal o empresarialmente competitiva.