Sistema Ruidoso -Confrontación de ideas (3ª parte)


Imagen9

Cómo conseguir una confrontación de ideas franca, abierta y positiva (continua, última entrega de este capítulo)

  • La tecnología al servicio de la organización
    • La tecnología una herramienta clave para construir comunicaciones abiertas
      • La web impregna y cambia casi todas las funciones clave de los negocios, incluido el manejo con los clientes externos.
      • Internet elimina las barreras que se interponen en el flujo de conocimientos
      • La información está en bruto, sin filtros, sin editar, sin censura y casi en tiempo real
    • Invertir en tecnología no producirá beneficios si no existe una auténtico cambio de cultura de empresa
      • Si los líderes se mantienen alejados de su equipo
      • Si los gerentes ocultan la información para incrementar su autosentido de autoridad
      • Si los empleados no se atreven a expresar libremente sus opiniones honestas
      • Si la organización se mantiene cerrada

Eso ya viene siendo así desde que se escribieron las primeras líneas de este curso, hace más de diez años… y no hemos avanzado prácticamente nada en ese sentido la mayoría de las Pymes.

Imagen10

Brutal realidad

Escuchar (no oír)

  • Permite ser escuchado
  • Permite aprender
  • Fluyen las ideas
  • Mejora la comunicación
  • Crea entornos
    • Accesibles
    • Igualitarios
    • Seguros
    • Confiables

Dicen que Dios es perfecto y nos hizo a su imagen y semejanza. Yo espero que no sea como nosotros el modelo original, aunque ya sepa que Él es perfecto en todo lo que crea. Nos dotó de dos orejas y una boca, justo para escuchar el doble de lo que hablemos. No sé el porqué pero, desde luego, el uso que le venimos dando a nuestros oídos es bastante pobre.

Un auténtico Líder no se puede permitir ese lujo con su equipo, de la misma manera que la charlatanería pura y dura, no va a ayudar a nuestros comerciales a vender más productos ni a hacer crecer nuestra expansión en el territorio. Permitamos, entonces, que se cree un auténtico ambiente de confrontación de ideas abierto, franco y seguro y veremos que pronto obtenemos beneficios inmediatos y crecientes dentro de nuestra organización.

Imagen11

Resumen

  1. Política de puertas abiertas verdadera
  2. Facilitar el desarrollo de un sistema ruidoso
  3. Buscar la opinión de los demás de forma permanente y activa, sin barreras
  4. Utilizar la tecnología para comunicarnos
  5. Escuchar, no oír
  6. Considerar a la burocracia como nuestro peor enemigo dentro de la organización

#liderandoelcambio

 

Cómo conseguir una Organización Brillante: A quienes no debemos irritar


Imagen5

En el post anterior que se refería a Liderazgo -Cómo conseguir una Organización Brillante: Obtener el Consenso-, advertía de que

Se van a irritar

Y así será si usted aplica mis propuestas -casi seguro que , al final, desistirá de hacerlo y preferirá seguir como siempre; sucede en el 60% de los casos- irritará a muchas personas pero eso, lejos de preocuparle, debería satisfacerle porque es la prueba más evidente de que tomó el camino adecuado. Esto es, mala comparación, como el alcohol cuando se lo aplicamos a nuestros hijos después de una caída. ‘El Alcohol cura y si pica es que te está curando’ les decimos  nuestros hijos que protestan entre lloriqueos. Si se irritan unos cuantos o unos muchos, que tanto da cuantos sean, es que vamos en la dirección adecuada.

Ahora bien, usted gerente, jefe de equipo o propietario, líder en cualquiera de los casos, con un equipo que se dispone a afrontar el mercado global, debería ser muy cauto y perspicaz a la hora de irritar o molestar a sus colaboradores.

A quiénes no debemos irritar?

  • A los que se ajustan a lo planeado
  • A los que cumplen lo prometido
  • A los que son capaces de tomar iniciativas
  • A los que se equivocan por ‘hacer’, por probar, por aportar…
  • A los que aportan ideas
  • A los comprometidos
  • A los que aportan conocimiento
  • A los que innovan

Imagen1

Imagen2

Yo sé que muchos creerán que eso ya no se estila, que nado contracorriente cual salmón amoratado pero no es así, sobre todo si nos fijamos porqué los salmones, en su mayoría, son anádromos palabra que proviene del griego anadromous y cuyo significado es “correr hacia arriba“, por esa razón y por ninguna otra es por la que yo no nado contracorriente  sino que corro hacia arriba, para conseguir los mejores resultados dentro de la organización. Como diría el Dr. House, me resulta más fácil pensar que los demás son los que están equivocados, aunque sean muchos; esto no es un juego de demócratas.

D&D

Diferenciar y Distinguir, ese sería el eslogan que sirviera de paraguas a nuestras decisiones y el PIN que todos nuestros colaboradores deberían llevar en la solapa o en la camisa, para recordarnos constantemente nuestra obligación hacia ellos y así valorarlos adecuada y acertadamente.

Recompensa

  • Los que cumplan con las expectativas deberán ser refirmados
  • Los que superen las expectativas previstas serán compensados de la forma más adecuada
  • Los que incumplan con el nivel exigido tendrían que ser revisados, re-ubicados o, según cada caso, tal vez, despedidos

Irritar puede ser bueno para la organización. Si se van, es casi seguro que la organización se beneficiará de ello. Pero en el caso de que no se vayan, serán los buenos quienes lo hagan y la organización lo acabará pagando

Como decía Collin Powell,

Imagen3

A estas alturas del post, ya hay quien me estará despellejando vivo, quien incluso se habrá descargado una imagen mía del Blog para utilizarla de diana de sus dardos más afilados…¡en los ojos, diana en los ojos y ganarás! se escucha comentar entre los compañeros mientras se toman unas cañas de cerveza

Lo comprendo, es lógico que nadie quiera escuchar lo obvio, lo evidente. Y lo digo porque, si usted me sigue leyendo, o tiene mucho interés profesional en el tema o está pasando por una etapa de gran dificultad. Siendo así, ¿porqué se niega a aceptar que las cosas se pueden hacer de otra manera y esa no es a base de componendas y medias tintas?

Imagen4

Indagando por Internet, descubrí que estos tres personajes indiscutibles del management moderno (Steve Ballmer, de Microsoft; Scott  McNealy, de Sun Microsytem; y Jack Welch, de General Electric) disponían de una misma y única visión. Los tres coincidían en su convencimiento de tres cosas:

  • Ofrecer Recursos y Oportunidades a todos

  • Otorgar las Mejores Recompensas a los Mejores Participantes

  • Asegurarse que las Personas con Desempeño Crónico Malo serán Despedidas

Eso me acabó de convencer de que no estar de acuerdo con todas esas nuevas teorías  de la relativización de las actuaciones malas y crónicamente malas (hasta la desesperación) de una porcentaje no significativo del personal, pero de consecuencias incalculables para la organización, me situaba en el lado más próximo al acertado. Miren, yo he sido sindicalista de base, incluso llegué a ostentar algún cargo relativamente significativo, y dejé de serlo al descubrir cómo muchos asalariados se aprovechan de la buena de fe de unos cuantos para trabajar menos -escaquearse, en lenguaje coloquial- y que no siempre la organización estaba equivocada.

Como tampoco soy un estúpido, no negaré la gran responsabilidad que tienen los mandos intermedios en la actitud de los colaboradores a su cargo; ni la poca formación ni la falta de humildad de los altos ejecutivos que cometen continuadamente desatinos con gran desprecio por la organización, de la que se creen propietarios con todos los empleados que hay en su interior. Las cosas no son así y, de hecho, creo que a los primeros que deberíamos formar es a las más altas instancias de cualquier organización, antes de empezar a formar a sus colaboradores de base.

La época del esclavismo acabó, las leyes Taylorianas ya no son tales leyes y no son más que un puñado de normas revisables y discutibles. Todo cambia menos una cosa, la exigencia por el respeto y el amor por las personas y por como se deben hacer las cosas. Y eso nos incluye a todos los que estamos dentro de cualquier organización y que nadie se llame a engaño, cuando digo que hay que “Asegurarse que las Personas con Desempeño Crónico Malo serán Despedidas“, me estoy refiriendo a todas, ocupe el lugar que ocupe dentro del organigrama.

¿Cómo conseguir una Organización Brillante? Resumen

  • Hacer de los Resultados y del Cambio las máximas prioridades de la organización
  • Escuchar a la organización, tomar en cuenta sus iniciativas y sus aportaciones
  • Definir el nuevo juego, explicar sus reglas y conseguir que todos participen
  • Estar seguros de que los mejores estén más satisfechos que los que no lo son
  • Deshacerse de los mediocres
  • Consideren la posibilidad de que si nadie se irrita, tal vez no se está presionando lo suficiente

#liderandoelcambio #negociandoentierradelobos #pascualpicarin #innovandoparadiferenciar #valoresbenedictinos #ventasproductivas #factormartinez #managementbenedictino #managementcristiano @pascualpicarin

Brillantes & Mediocres


mediocre

Y ahora es cuando vienen todos y se me enfadan, de hecho estoy acostumbrado a que me suceda así en todas las capacitaciones que imparto. Me gusta ser un provocador, adoro esa faceta mía (debe de ser de las pocas que me satisfacen)

Aunque el letrero esté en inglés y usted, ávido lector de nuevas sensaciones emocionales, domine la lengua de Shakespeare tanto como yo, es decir nada, estoy convencido que lo ha entendido o, por lo menos, lo habrá intuido dando rienda suelta a su inacabable imaginación. La mediocridad y la excelencia no pueden coexistir en un mismo espacio-tiempo dentro de una organización si, por lo menos, no está muy controlada.

No es la primera ocasión en la que expongo esta afirmación dentro d este Blog no va a ser la última, de hecho lo haré en tantas ocasiones como convenga hasta que todos aquellos que ocupan cargos con responsabilidad lo hayan podido digerir.  Y no quiero decir con esto que hayamos de excluir a todos los mediocres profesionales del mundo, Dios me libre de ello, son mayoría y eligen Gobiernos de naciones poderosas. Es una cuestión de concienciación orientada a que las personas entiendan porque a las organizaciones les cuesta tanto superar los cien años de vida.

2016-06-07_10h41_36

No podemos luchar contra esta realidad. De hecho es necesaria en cualquier organización un cupo de mediocres que, contra lo que muchos de ustedes están pensando, no es un insulto ni un agravio. Ojalá nuestra organizaciones estuvieran SÓLO compuestas de personas BRILLANTES y de personas MEDIOCRES, seríamos líderes industriales tecnológicos y de diseño en cualquier país del mundo. Pero no, existen también los INDOLENTES pero de esos hablaremos en otro momento.

2016-06-07_10h58_57 Luego entonces, si la realidad es que disponemos de compañeros brillantes y de compañeros mediocres habremos de centrar nuestros esfuerzos ¿en qué?

2016-06-07_10h59_29

Ahí está el secreto, buscar gente brillante para unirse a nuestro proyecto y, lo más importante, motivar a los mediocres que nos ayudan a sacar el trabajo cotidiano, con su esfuerzo y su profesionalidad, para que desarrollen su talento y se decidan a ponerlo al servicio de la organización que, al final, es de ellos mismos. Además ¿acaso no son los brillantes quiénes más cobran? Pues eso. Vamos a por ese objetivo.

Por cierto, no se vayan a creer… brillantes o mediocres también lo son los líderes, no sólo las bases, que nadie se olvide de eso. Es una característica temporal y voluntaria de las personas, no de sus ocupaciones. Son infinidad los ejecutivos, los autónomos, los propietarios y los comerciantes que desbordan mediocridad por todas partes.

2016-06-07_10h57_57

 

(Segmento Relativamente Poco Importante = Mediocre)

Mediocre: (RAE) 1. adj.  De calidad media

¿Popularidad o Notoriedad?


En un momento en que estamos inmersos en España y en Catalunya en una crisis total y absoluta de liderazgo político creíble y sostenible, entender porqué votamos a unos o a otros puede resultar sintomático de a lo que nos arriesgamos. No obstante, esta píldora sobre liderazgo institucional o empresarial sólo trata, al menos en parte, de situar en el contexto organizacional el valor de la popularidad vs la notoriedad, algo que, en ocasión anterior, ya traté de resaltar.

La importancia que le doy a este tema no es baladí porque, al final, podría resultar que por simpatías o por antipatías, acabáramos dejando en manos de incompetentes simpáticos el futuro de nuestros bolsillos, de nuestros hijos y hasta el de nuestro país.

(Extraído del curso sobre liderazgo impartido por Antonio Pascual para la Dirección Comercial de FundEmi, Universitat Ramón Llull)

Le voy a hacer una pregunta a usted lector que está teniendo a bien seguirme en este Blog. Trate de ser honesto con usted mismo, nada que pueda responder quedará grabado ni estamos nosotros al otro lado para censurarle, ni tampoco se trata de una pregunta trampa, es muy sencilla y directa.

Imagen1

Sólo podrá haber respondido o SI o NO. ¿Qué sucedió en el caso que hubiera elegido la primera opción?

Fácil…

Imagen2

pero no se desanime por esto que todo tiene arreglo y, por supuesto, sus excepciones. Ahora vamos a explicar porque cuestionamos que su popularidad le convierta en un buen líder. Su propia respuesta nos da pistas al respecto. Claro que nadie estará dispuesto a aceptar, sin reticencias y sin resistirse, que no mantiene una buena relación con sus compañeros o con subalternos. Ni ellos nos dicen siempre -casi nunca- lo que verdaderamente piensan de nosotros. Tampoco creo que nuestro ego lo fuera a resistir  sin una descarga de adrenalina maliciosa y perversa que, a buen seguro, nos haría sentir bastante mal durante un par de horas, por lo menos. Pero a lo que vamos…

Imagen3

Efectivamente, esto no es un concurso de Popularidad, ser líder es algo muy serio y siempre saldrán los reconcentrados que digan que se puede ser una cosa y la otra a la vez. Pues va a ser que no. Nunca se ha conseguido quedar exonerado de los detractores a la labor de liderazgo. Los mejores han sido cuestionados o ¿acaso olvidan al Santo Job que después de una vida  de rectitud absoluta fue cuestionado por sus propios amigos?

Imagen5

Pero vamos a lo importante, para ser un buen líder hay que orientarse a los resultados…

Imagen6

Vamos  a establecer la diferencia básica entre la Notoriedad y la Popularidad, base de partida de muchos de lo errores que cometen los líderes en el desarrollo de sus competencias

Imagen7

Así es, la Notoriedad es la verdadera característica que eleva al rango de líder a los que el universo necesita para que les guíe y les acompañe

Imagen8

Cuántos líderes se ha perdido este mismo Universo nunca lo sabremos pero si queremos fomentar un entorno de éxito organizacional, comencemos por posicionar en los lugares de liderazgo a aquellos que no cayendo tan simpáticos, están preparados, disponen de conocimiento, etc. y, por descontado, cuentan con valores personales entre los que se encuentran el compañerismo, el respeto, el amor por el prójimo, la humildad, el espíritu de colaboración y una actitud de servicio y apoyo a su equipo.

Sólo un ejemplo que nunca debería repetirse: Sir Winston Churchill

Imagen9

Un personaje para la historia, capaz de llevar en volandas a su país a la victoria durante la IIª  Guerra Mundial, de inigualable audacia, conocimiento e inteligencia. Notorio entre todos pero, desafortunadamente para él y para su país, poco hábil con las relaciones sociales y, por ende, poco simpático y poco popular. Perdió las elecciones. Gran Bretaña habría sido muy distinta hoy, eso seguro ¿mejor o peor? ya nunca lo sabremos.

#liderandoelcambio #negociandoentierradelobos #pascualpicarin #innovandoparadiferenciar #valoresbenedictinos #ventasproductivas #factormartinez #managementbenedictino #managementcristiano @pascualpicarin

La calumnia dentro de una organización


Lomo apaisado_700 pixelsSan Benito nos advierte, expresamente, sobre dos maneras de perjudicar a terceros en las que hace especial hincapié: la calumnia y la difamación. Evidentemente, calumniar, según nuestra perspectiva actual, se asemeja a difamar ya que en ambas reside intrínsecamente el interés de causar mal a un tercero, sea persona física, jurídica o entidad de cualquier otro tipo. El término calumnia queda recogido ya en las Leyes de las XII Tablas[1] si bien algunos le otorgan orígenes etruscos, bastante anteriores o, por lo menos, sí al ascendente etimológico.

La calumnia comparte categoría legislativa en sus orígenes con la injuria y la difamación, siendo consideradas del tipo penal básico y que las tres persiguen lesionar el honor de las personas. Quedaba encuadrada, pues, en las afrentas que se pudieran hacer contra el honor (y dignidad) que antes hemos comentado.

Con todo y no ser lo más extendido en estos días a nivel empresarial, no dejaremos de ver casos en los que alguien es culpado ignominiosamente de un proceder inadecuado, a sabiendas que esto no es así, buscando algún tipo de beneficio propio. Y si, como leeremos en breve, difamar me resulta algo inaceptable por parte de quien lo ejerce de manera habitual y con absoluto conocimiento de lo que hace, y aunque fuere con dudas sobre la veracidad de sus palabras, la calumnia me resulta uno de los crímenes sociales más execrable que se puedan dar en un entorno profesional. No en vano, para que una atribución falsa pueda encontrar un buen campo de cultivo, es necesario que la persona afectada carezca de defensa o justificación y se den, probablemente, circunstancias que permitan que la idea cuaje de manera firme en la mente de quienes disponen de poder decisorio. Abusar y aprovecharse en beneficio propio de la debilidad de alguien –inexistencia de protección– resulta del todo punto despreciable.

Hay que tener en cuenta que quien calumnia puede estar buscando objetivos mucho más perversos que la simple lesión del honor de su víctima o hacerlo sin mayor pretensión que la de causar el mal por el mal, debido a envidias u otros manejos mentales de quien la profiere. No es difícil imaginar en un entorno laboral el interés por conseguir que alguien pierda su puesto en beneficio de quien calumnia o de un tercero, por quien se sienta predilección o sobre el que se tenga algún tipo de ascendente. Hacer correr un rumor a través de los canales adecuados dentro de una organización, permite generar un estado de opinión contrario a una persona suficientemente importante como para acabar convirtiéndose en verosímil, con el adjetivo de ‘presunto’. El saber popular ayuda con su si el río suena, agua lleva y la mayor parte de ejecutivos no quieren correr riesgos innecesarios.

Lo que ya no es tan corriente, pero si puede generar consecuencias, es la derivación de apertura de expedientes y procedimientos contra las personas calumniadas, pudiéndose llegar a que pierdan su condición laboral e, incluso, su puesto de trabajo y aquí, ya no sólo nos encontramos ante un acto de mala fe contra el honor de un/una compañero/a, sino que se está atentando contra la propia compañía que puede decidir la destitución o el despido, injustamente, de una persona que, a partir de ese momento, dejará de aportar valor añadido a la entidad con las consecuencias derivadas.

Y todo ello sin olvidar, y me parece mucho más grave y trágico todavía, que se está abonando un terreno que puede llegar a destruir un entorno familiar –el del calumniado– por perder su fuente de ingresos, incluso llegando a crear la duda entre sus más directos en cuanto a su integridad personal y/o profesional o, peor todavía, afectando al propio individuo que no disponga de la suficiente fuerza y entereza moral para soportar una situación injustificable que le ha condenado al fracaso profesional y quién sabe si personal. El equilibrio psicológico y mental de las personas dista de ser homogéneo y se ve sometido a muchas circunstancias que cada cual resuelve de maneras bien diferentes y, desde caer en una depresión, hasta caerse desde la azotea de su casa, hay un amplio abanico de posibilidades en las que ambas entran y alguien acaba cayéndose. Las consecuencias de la maldad pura y simple o de la maldad por interés son difícilmente previsibles y no se tiene en cuenta que, detrás de cada hecho que tiene repercusión en un ser humano, caben unas reacciones imprevistas que no se tuvieron en consideración más allá del interés personal que nos movió a actuar de una determinada manera.

Lo que sí puedo afirmar rotundamente por haber vivido una situación similar en primera persona es que, cuando esto sucede, nadie concede al afectado el beneficio de la duda. Probablemente, no se adopten medidas en su contra porque no existen pruebas flagrantes que sustenten la acusación y se trate de mantener el statu quo de manera que no se vea afectado el día a día de la compañía, pero la malvada idea maquinada por un envidioso o un despechado, prosigue en su avance de manera implacable cual si fuera un virus que, más tarde o más temprano, se cobrará su pieza. Es decir, desgraciadamente, salvo integridad absoluta por parte de quien le corresponde tenerla y adoptar decisiones, el éxito siempre acompañará al calumniador porque no se actúa con la presunción de inocencia y porque los latinos somos muy dados a aceptar todo tipo de comentarios perversos, dándoles pábulo sin prueba alguna que los sustente. Otra cosa fuera el rechazo sistemático hacia cualquier comentario, denuncia o insinuación que no se pudiera demostrar y sostener de una manera efectiva y, aún y así, se deberían meditar mucho los motivos que llevaron a la persona denunciada a actuar de una determinada manera.

San Benito lo sabe y en el capítulo del Silencio (6) de su ‘Santa Regla’, hace mención taxativa al recordar las palabras del Profeta:

Dije: vigilaré mi proceder, para que no se me vaya la lengua; pondré una mordaza a mi boca; guardaré silencio humildemente, no hablaré ni de cosas buenas.

Y afirmaba que escrito está:

En el mucho hablar no faltará el pecado’ y ‘La muerte y la vida están en poder de la lengua’.

No se trata sólo de un silencio para mantener la concentración, que por sí sólo ya se justificaría, sino es un silencio que pretende evitar conflictos innecesarios entre iguales y evitar cualquier comentario que pueda perjudicar a terceros inocentes.

Aquellos que ven sometido su honor y su dignidad a debate, sin causa alguna que lo sustente, y sólo por la actuación de terceros desconsiderados que responden a intereses espurios y controvertidos, saben lo que se llega a sufrir en el proceso, pero ignoran lo más importante, y es que, aunque la razón les asista, el resultado será el mismo. Por eso es tan importante que decapitemos cualquier intento y cualquier intencionalidad dentro de la organización en la que ejercemos responsabilidades de todos aquellos comentarios, chismes y denuncias que no hayamos visto, escuchado o seamos capaces de comprobar por nosotros mismos. De nuestra determinación hoy dependerá, en muchas ocasiones, la efectividad y los resultados de mañana. Acostumbrémonos a no prestar nuestros oídos y nuestro tiempo a maquinaciones extrañas, seamos sensatos e invitemos a quienes tengan algo que decir, que sean capaces de hacerlo en público con demostraciones manifiestas o que se mantengan en el más profundo de los silencios con sus conjeturas evitando, de esta forma, cualquier malentendido o calumnia.

Y, con aquellos en los que percibamos un manifiesto interés por perjudicar a través de la calumnia a terceros, seamos inflexibles con la respuesta que no puede ser otra que mostrarles la puerta de salida. No necesitamos de ellos en nuestra organización, son como las sanguijuelas que nos absorben energías muy necesarias para centrarnos en la consecución de los objetivos principales de la compañía.

Como dijera el fundador de la orden benedictina de los giróvagos de quienes apuntaba que es mejor callar que hablar, de la misma manera actuemos con los calumniadores y aquellos que incentivan la desestabilización interior de la organización: Prescindamos de ellos.

[1] Texto legal para normalizar las relaciones de convivencia entre los romanos muy discutidas por los patricios y los pontífices romanos, toda vez que suponía la desacralización del derecho, tal y como se entendía hasta entonces, y ponía los cimientos de lo que luego hemos conocido como el Derecho Romano, antecesor de nuestras actuales bases jurídicas. Estas leyes permitieron que los plebeyos accedieran al conocimiento de las mismas y se reconocieran las relaciones entre unos y otros, permitiendo la creación de unas estructuras sociales hasta entonces de facto (Roma 450 a.C.).