Negociar o Dialogar


Dialogar: Discutir sobre un asunto o sobre un problema con la intención de llegar a un acuerdo o de encontrar una solución.

Negociar: Tratar un asunto para llegar a un acuerdo o solución

Discutir: Examinar y tratar entre [varias personas] un asunto o un tema proponiendo argumentos o razonamientos para explicarlo, solucionarlo o llegar a un acuerdo acerca de él.

Tratar: Negociar, discutir o analizar un asunto o un tema. Hablar de cierto tema, asunto o materia. Intentar conseguir o lograr un objetivo o un fin.

 

Ambos términos, Negociar o Dialogar, amparan sentidos muy similares y de fácil confusión o, por lo menos, difíciles de interpretar en sus esencias semánticas más diferenciales

La RAE circunscribe Discutir dentro del ámbito del Diálogo; Negociar, en cambio asume la discusión dentro de los procesos internos de la propia negociación y, por tanto, el propio Diálogo pero aporta un elemento diferencial importantísimo: “Intentar conseguir o lograr un objetivo o un fin”

Por eso, cuando existe una finalidad o un objetivo muy concretos a conseguir, todo y que el Diálogo también persigue llegar a acuerdos y encontrar soluciones, es más adecuado plantear una Negociación más que un Diálogo.

Expongo esta teoría, a un nivel muy básico, para reflejar la ingente tarea que supone cualquier aspecto relativo a la Negociación. Todos los matices son pocos y las caras del poliedro que se irá gestando según avancemos en el desarrollo de la misma, se irán ampliando para complicar más si cabe nuestro trabajo.

Dicho esto, el término Negociación está en boca de todos mis paisanos españoles, de origen catalán o de cualquier otra de las comunidades que conforman este plural país que es España. Como muchos habrán podido oír o, por ventura, habrán tenido la oportunidad de leer en prensa o ver por televisión, estamos inmersos en el nacimiento de una nueva nación (Catalunya) que pretende desgajarse de España por muchas razones que no son el objetivo de este artículo y no vienen al caso. Es un problema de muy difícil solución con los agentes de ambas partes enfrentados -políticos y población- que, a su vez, también conforman las dos caras de una misma moneda.

Nadie entiende a la otra parte, todos hablan de los demás pero la parte concurrente más numerosa -los ciudadanos- no se han preocupado –todavía- de ponerse en los zapatos de sus conciudadanos del otro lado. Se da la circunstancia, constatada, de que familiares que viven en una parte del país han reñido y han roto lazos con sus familias de la otra por las razones más simplistas que quepa imaginar, de hecho la redes sociales han tenido mucho que ver en todo ello.

Catalunya es un pueblo de acogida, tanto como lo llegue a ser el resto de España, pero que, como motor económico del Estado, ha absorbido una importante cantidad de inmigración y esta realidad, a lo largo de casi un siglo ha modificado completamente su estructura social y de arraigamiento de la población catalana original. Cuando los catalanes –un número muy significativo rayando el 50%- han pedido la independencia de la tierra de sus abuelos, de sus padres, al otro lado nadie lo ha entendido y el conflicto está servido. Por más razonamientos que se den, por más datos que se muestren, el dolor y la desinformación (o la información manipulada interesadamente en ambos lados) no permite abrir la mente y nadie quiere dar su brazo a torcer.

Por su parte, los políticos, pescadores en ríos revueltos, han encontrado una vía de hacer llegar su mensaje a mayor clientela e incrementar su cuota de mercado, algo nada desdeñable en un espectro político nacional en el que las mayorías se deben armar a base de pactos que les acaban mermando los ingresos económicos de sus partidos.

Puestos así, dentro de un debate por la Independencia que hoy mismo (10/10/17) acaba de proclamar el President de la Generalitat de Catalunya todo y que, a continuación, la ha dejado en suspenso en la ‘incubadora’ a la espera de encontrar mediadores que ayuden a avanzar en una negociación que admita un pacto entre ambas partes, el proceso sigue agudizándose entre la población que toma partido y construye ideas equívocas sobre cuanto acaece.  Se está esperando, con cierto pesimismo realista a la vista de acontecimientos pasados, la respuesta del Gobierno de la nación en Madrid al guante que le ha lanzado el líder opositor y secesionista.

Problema negocial

Dicho de otra manera, nos encontramos ante un problema negocial de dos extremos con líneas rojas marcadas en el suelo, el peor de los escenarios posibles. Ambas partes son rehenes de sus propias decisiones, de sus discursos y alardes públicos que llevan gestándose por más de tres años. Gráficamente, la situación sería esta:

Como pueden apreciar, hemos recurrido a una simple gráfica con dos elementos que reflejan numéricamente las posiciones de ambas partes. La postura de los dos lados es de máximos: unos quieren un referendum que permita votar a sus ciudadanos la independencia y la otra no quiere que esa votación se realice fuera del marco de todos los españoles. Si se hiciera tal y como quieren los catalanes, tendrían, tal vez, alguna probabilidad de conseguir sus objetivos; por el contrario, si se hiciera según estima el Gobierno español que debe hacerse, las posibilidades de que eso prosperara son inexistentes, cero posibilidades para los catalanes.

Catalunya, como expliqué antes, es el motor de España o, por lo menos, uno de los motores más potentes que tiene. La viabilidad de España sin Catalunya es muy dificultosa por lo que no la dejarán marcharse tal cual. España, por su parte, no ha atendido a ninguna de las aspiraciones catalanas, incluso las ganadas en el Parlamento español, derogadas posteriormente por un Tribunal Constitucional que no es independiente del Poder Ejecutivo, que nombra a sus jueces junto con la oposición mayoritaria.

En esta gráfica, el triángulo oscuro –más granate- el que queda fuera del triángulo del acuerdo posible, es tan grande casi como el marco de las negociaciones. Eso imposibilita cualquier acuerdo, si ambos se enrocan en sus posiciones de partida. Alguno de ellos, o los dos, deberán ceder en sus planteamientos de máximos. Y así lo ha hecho hoy el Presidente catalán al declarar la independencia y dejarla en suspenso, en tanto no se den acuerdos que  nos eviten  llegar a situaciones más traumáticas.

Por eso el segundo gráfico ya prevé una disminución en el planteamiento inicial, una rebaja que permita acercar posturas. Si lo que responda Madrid no permite mover su contador (Declaración del artículo 155 por el que se suspende la autonomía catalana), la situación será la misma y este sería el gráfico resultante:

 

Pero podría llegar a darse este escenario que, aunque mucho no ayuda, algo aliviaría sólo con aceptar la negociación, algo que tampoco les compromete a mucho pero… son muy cabezones y en política, y en negociación aún más, no caben los sentimientos, sólo la racionalidad y la lógica de los números.

Como se puede observar es completamente insuficiente y sólo podríamos llegar a un escenario de acuerdo seguro en el caso de que el gobernante catalán –el español damos por descontado que no lo hará nunca toda vez que ostenta una posición relativa o engañosamente predominante-, renunciara a buena parte de sus posiciones, a cambio de un mínimo de compensaciones de la otra, antes de suicidarse políticamente. Este sería el escenario expuesto, cuando ya ha desaparecido el triángulo granate y la negociación queda dentro del esquema negociador:

¿Cuál sería entonces el escenario ideal? Sólo hay una teoría triunfante en negociación y de larguísimo recorrido, el WIN-WIN, aquella en la que ambas partes se levantan airosas y triunfantes de la mesa negociadora, o sea esta:

Donde ambas partes ceden proporcionalmente y ambos se encuentran dentro del espacio negociador de acuerdo seguro.

¿Por qué no se alcanzará un acuerdo de estas características y, posiblemente, ningún otro? El Poder y la Fuerza son sentimientos orgullosos y, en estos momentos, todo hace pensar al Gobierno de Madrid que ostenta el Poder y la Fuerza, pero ahí radica su mayor debilidad, es ese mismo sentimiento de poder y de fuerza. Los catalanes han demostrado al mundo que son capaces de hacer una revolución en defensa de sus intereses sólo con sus manos, una papeleta y una urna y se han ganado el respeto y la admiración de gentes de todos los rincones del Planeta, lo que no quiere decir que tengan razón, probablemente no la tengan y la independencia no vaya a ser lo mejor para su comunidad a corto plazo, seguro que no lo es y somos muchos los catalanes que pensamos así. Pero, cuando el gato acorrala al ratón éste busca una salida y si no la encuentra se enfrenta al felino con sus mejores armas.

La ventaja de los seres humanos es que podemos negociar, algo vetado a ratones y felinos por más que Walt Disney se empeñara en hacernos creer que podrían llegar a hacerlo si el gato estaba por la cuestión,  aunque para ello se deba tener mucha generosidad, veremos quién exhibe más. De momento los catalanes ganan por 1 a 0. La pelota sigue en juego y ahora la tiene el Gobierno de Madrid, confiemos que no decida llevarse a su casa el balón, enfadado por estar perdiendo.

Repito y acabo, sólo ganaremos nosotros -los ciudadanos- si ellos -los políticos- acuerdan un win-win, sino muchos saldremos perdiendo. ¡Busquen soluciones urgentes y déjen de darse golpes en el pecho como los orangutanes!

http://www.genialgroup.es

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Derribando paradigmas bloqueantes


“Mi padre es de una pequeña ciudad llamada Niigata, en Japón, muy conocida por su producción de arroz. Y yo hablo español porque mi mamá es del Tolima. Entonces, tengo arroz por los dos lados, nací predestinado a comer arroz. Tuve el honor de nacer en Colombia, viajé a los 10 años a Japón y estuve hasta los 24 y estando allá descubrí cosas grandes de Colombia…”

Les quiero presentar a un japonés nacido en Colombia. No conocí de su existencia hasta ayer mismo, por la mañana. Se llama  Yokoi Kenji Díaz, aunque es más conocido en su barrio bogotano como “el chino de Ciudad Bolivar”.

Habla de su amada Colombia, porque nació allí, pero al escucharle relatar cualquiera de sus historias, ésta en concreto, te transporta a la realidad catalana, gallega, andaluza, española en general; a la boliviana, venezolana, ecuatoriana, panameña, mexicana, argentina, chilena o paraguaya…. y así. Nos muestra el camino de muchas maneras.

Tres ideas básicas surgen del vídeo.

La disciplina vs el talento

Yokoi Kenji nos atrapa la atención con un tema de vital interés, la disciplina –que cotiza muy bajo en bolsa- y el talento –que pocos consideran-. Cualquier país latino, se ve afectado en igual modo que expone él en este primer video, una auténtica lección.

La humildad vs el éxito

En el único lugar que el éxito va delante del trabajo, es en el diccionario. Kenji nos habla, en primer lugar, de la humildad japonesa y rompe con el paradigma de la violencia colombiana. La violencia que el nos explica, escenificada en el transporte público Transmilenium, no es exclusiva de Colombia, también sucede en los autobuses y metros de Barcelona y Madrid, por ejemplo.

Después nos da una lección práctica de porqué funcionan las empresas japonesas y yo les añadiría, también las alemanas y nórdicas. Escuchen bien esa receta, no tiene precio y tal vez les ayude.

La gente

Finalmente, explica la diferencia entre Japón y Colombia pero, saben, a mí se me ocurre pensar dos cosas:

Primera:

Sobre la riqueza de Colombia, que vengo defendiendo hace tres años y nadie me la compra en España. Riqueza real. Das una patada a una piedra y te sale petróleo, esmeraldas, oro, plata, arroz, frutas tropicales, café, madera, minerales, ganado, universidades…

Los clientes prospecto que visito en España, con la intención de convencerles de que se arriesguen a dar el salto a Colombia, me dicen: “Colombia? No, allá hay la guerrilla, los narco… no, mucho riesgo, muchos problemas”. Ese mismo español está tirando, no invirtiendo, tirando, millones de dólares en Brasil, Argentina, Chile…

Colombia es rica, uno de los países más ricos del mundo. Japón no tiene nada, excepto su gente y su disciplina nipona. Y eso me lleva a la segunda.

Segunda:

Sobre la pobreza de España. La península ibérica es como Japón, no tenemos nada… somos un solar hipotecado a la Comunidad Europea por acuerdos firmados por todos los gobiernos que hemos tenido desde la dictadura y dinero malgastado, robado y estafado por personajillos amparados por el silencio y por el corporativismo político de partidos políticos, sindicatos y empresas públicas.

Siendo así, cómo puede ser que Japón sea una gran potencia y España sea… lo que hoy es y no la voy a etiquetar? Háganlo ustedes.

Yokoi Kenji tiene razón, las personas marcan la diferencia. Sólo hace falta que la gente se lo crea.

¿Será todo un error?


Que tal

Debido a las precarias circunstancias en las que se encuentra la capacitación empresarial en nuestro país, dado que:

  • La mayoría de directivos ya no la necesitan porque el trabajo les desborda
  • La mayoría de los políticos ganan lo suficiente con lo que hacen y sino lo suplementan con otras actividades/ingresos, con los que son recompensados por sus esfuerzos y desvelos en consejos de administración varios, intermediaciones, consultorías y demás
  • La mayoría de trabajadores se cuestionan “¿para qué?” si tampoco tienen “con qué”, ya que las subvenciones que les permitían acceder al conocimiento “alguien” consideró que no eran necesarias en un país donde impera la libre competencia y los más inteligentes prosperan “porque sí”

He decidido presentarles mis nuevas propuestas formativas por si fueran de su interés

Cursos para Hombres, ante las exigencias del siglo XXI

  1. La plancha: de la lavadora al armario, ese proceso misterioso
  2. Cómo se llena la cubitera de hielo, paso a paso (con diapositivas)
  3. Ventajas de contratar un técnico para arreglar los aparatos: la electricidad y tú
  4. Los últimos avances científicos: cocinar y recoger la cocina no provoca impotencia, ni tetraplegia (con prácticas de laboratorio)
  5. Por qué no es malo regalarle flores aunque ya estés casado con ella (con gráficos y montaje audiovisual)
  6. Colocar el rollo de papel higiénico: ¿nace el papel higiénico en el baño?
  7. Cómo bajar la tapa del retrete, paso a paso (con esquema resumen)
  8. Por qué no es necesario agitar las sábanas después de una flatulencia (ejemplos prácticos en parejas)
  9. Los hombres de verdad también preguntan a los transeúntes cuando se pierden
  10. Hacerte la maleta, ¿incompetencia innata o incapacidad mental progresiva?
  11. La lavadora, esa gran desconocida
  12. ¿Es posible orinar sin salpicar fuera del retrete? (con practicas en grupo).
  13. Diferencias fundamentales entre el cesto de la ropa sucia y el suelo (con dibujos y gráficos aclaratorios)
  14. El hombre en el asiento del copiloto: ¿Es genéticamente posible no dar la paliza e, incluso, no desencajarse convulsivamente mientras se aparca?
  15. La taza del desayuno no levita sola hasta el lavavajillas (ejemplos en vídeo)
  16. ¿Se puede seguir siendo alguien sin tener el mando a distancia?
  17. Vencer el zapping: 20 minutos de anuncios con el mando en la mano y sin cambiar de canal (el centro no se hará responsable de las taquicardias y pérdidas de conocimiento de los alumnos durante este curso)
  18. Vida social: ¿hay otros temas de conversación además del fútbol y el trabajo?
  19. Apostar con tu mujer: cómo aprender a evitar la autohumillación continua
  20. Comunicación extrasensorial: cuando te dicen que algo está “en el cajón del armario” sólo un torpe necesita preguntar en qué cajón y de qué armario.
  21. ¿Muerde el médico de los niños?
  22. Curso de relajación y autocontrol (¡atención! durísimo examen final: cuatro horas de acompañante en El Corte Inglés sin protestar)
  23. Las latas de cerveza no saben arrastrarse solas hasta el cubo de la basura (ejemplos prácticos con diversas marcas y tamaños)
  24. Como luchar contra la atrofia cerebral: recordar los recados, preguntarle por el estado de su tobillo torcido, cómo le fue la prueba en el médico y para cuando es la intervención quirúrgica, quien viene mañana a comer, quien ha llamado, un cumpleaños, el aniversario…
  25. Como aprender a encontrar las cosas empezando a buscarlas primero en su sitio, antes de hacer el ridículo revolviendo toda la casa dando voces

Dada la complejidad y dificultad de asimilación de los temas, los cursos tendrán un máximo de 8 asistentes.

Estamos trabajando intensamente en los Cursos para Mujeres de los que pronto podremos darles detalles.

(Por si no habían notado mi fina ironía, esto es una crítica desprovista de acidez y de acritud hacia la situación que atraviesa el sector de la formación empresarial en España, gracias a la gran visión de futuro exhibida por las compañías, que recortan la formación como medida inteligente para superar la crisis, y por el Gobierno de un país, navegando a la deriva por los procelosos mares de la economía europea, que considera que la educación y la formación no han de ser un objetivo de mejora de la competitividad de sus empobrecidas empresas y si lo considera, actúa como si le importara un bledo)     

Siete recomendaciones prácticas para salir de la crisis


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El Profesor Domènec Melé, profesor titular de Ética en los Negocios, nos regaló esta artículo en su Blog, semanas atrás, que por su transcendencia reproduzco íntegro para que podáis debatirlo o reflexionar sobre su contenido.

La crisis en la que nos encontramos se deja notar cada vez más y, lo que es peor, se está haciendo larga. Los expertos auguran que saldremos de ella, pero lentamente. Es una previsión, pero su realización tendrá lugar, como la entera historia humana, con actos de libertad. La solución a la crisis no depende sólo de la ahora famosa “troika”: Banco Central Europeo, Unión Europea y Fondo Monetario Internacional. Depende también de todos nosotros. No debemos esperar pasivamente soluciones venidas de “arriba” o “logros sociales” por repetidas y molestas huelgas o por sonadas manifestaciones.

Creo que es importante tomar conciencia de que debemos poner algo de nuestra parte; cada uno lo que tenga a su alcance. Puede contribuir a ello asumir y difundir buenos valores; ya sean valores contrarios a aquello que está en el origen moral de la crisis, ya sean valores refrescantes y animosos que puedan ayudar a superar la situación actual. Una reflexión sobre esta base me lleva a recomendar siete valores. Puede haber más, pero me parece que los que siguen no deberían faltar.

1. Ver el mundo con objetividad y no dejarse hundir por las dificultades. En la crisis faltó objetividad en las posibilidades de endeudarse y un optimismo ilusorio. Ahora se trata de no quedarse con ver el vaso medio vacío, ni tampoco medio lleno, aunque esto último es preferible. Más bien ver lo que hay dentro del vaso y tomar conciencia de su valor. Se puede haber perdido el trabajo, los ahorros, la casa… o quizá no tanto, pero puede seguir habiendo familia, amigos de verdad, sentido de la vida e incluso de eternidad. Valorar lo que se tiene es capital. Los recursos materiales son necesarios, pero insuficientes para una vida buena.

2. Aprender a vivir con austeridad y laboriosidad. Hay gran consenso en que, por lo general, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, influidos por una sociedad consumista en la que se incita a disfrutar de todo tipo de bienes aun cayendo en el despilfarro. Al mismo tiempo, se ha fomentado poco una cultura del esfuerzo y del trabajo o se ha visto únicamente como un medio para el consumo y no en su valor personal y social.

3. Compartir deberes más que reivindicar derechos. Muchos tiene plena conciencia de sus derechos subjetivos y quizá no tanto de sus deberes. El estado del bienestar, junto a grandes logros, puede haber contribuido a crearla. Durante la crisis, nadie se quejó ni se preocupó demasiado de que los políticos se endeudaran hasta extremos insospechados. Derecho a recibir, sí, pero también deber de contribuir y controlar. También ahora, cada grupo se queja de los recortes que le afectan; cada quien busca su interés, sin reconocer el deber de todos de asumir la situación y ayudar a superarla.

4. Actuar con magnanimidad y espíritu emprendedor. Lo contrario a esperar pasivamente o resignarse a situaciones insostenibles es tener “grandeza de ánimo”, proporcionado por la virtud de la magnanimidad, y espíritu emprendedor. La magnanimidad no es soñadora sino realista, pero con sentido positivo, altura de miras y creatividad. No se queda en la queja sino que mira cómo afrontar la situación y, si puede, mejorar su entorno y el de otros. Una persona magnánima reacciona así: si no encentro trabajo en mi oficio, voy a ir pensando en otro; si me falta preparación, me dispongo a conseguirla; si no hay trabajo aquí, trato de crearlo o me voy a otro país.

5. Ser solidarios con los más necesitados. Mientras salimos de la crisis, existe el riesgo que muchos se queden en la cuneta. Probablemente, todos saldremos económicamente más empobrecidos de la crisis, pero estas pérdidas pueden llevar a necesidades extremadamente básicas. Es necesario considerar que otros pueden estar peor que nosotros y necesitar nuestra generosidad. Las necesidades pueden ser perentorias: alimentación, servicios básicos, vivienda,… pero no es sólo eso: también hay personas pobres en afecto, en bienes culturales, en esperanza, en confianza y otros valores espirituales que llenen sus vidas.

6. Fomentar una cultura de cooperación. Entre las causas morales de la crisis, subyacía un marcado individualismo egoísta y una despreocupación por las consecuencias sociales de la búsqueda desenfrenada del propio interés. Ahora se trata de superar esta visión fomentando una cultura de cooperación, generadora de capital social. Estamos en el mismo barco y las acciones de uno repercuten en otros. Nadie es independiente de los demás; de algún modo, todos somos interdependientes. En la crisis, hubo “contagio” de uno sector a otro y entre países. La voluntad de cooperación ha de ser también contagiosa; y todo es empezar.

7. Gobernar con sabiduría y coraje y contribuir a conseguirlo. No se ha hecho durante la crisis. Ha habido irresponsabilidad por parte de la banca, de los supervisores y reguladores y de los gobiernos. Ha faltado prudencia y han sobrado deseos de ganar dinero o votos, y de no complicarse la vida buscando lo más ético. Ahora, más que nunca, se requiere sabiduría práctica para acertar en las medidas oportunas y coraje para aplicarlas. Esto parece que sólo afecta a quines gobiernan instituciones, públicas y privadas, pero no es así. También los gobernados deben participar y contribuir al buen gobierno. Con su voz, su voto y otras acciones pueden influir en gran manera sobre los que están al frente de las instituciones.

Ya sé que a muchos no les va a gustar ésta receta… Siete ingredientes, pero que siete ingredientes. Algunos, para localizarlos tendremos que esforzarnos bastante en encontrarlos. No basta con la lista del supermercado… más bien me recuerda la odiesa de En Busca del Arca Perdida, pero bueno, ahí están. Pruébenlo ¡¡¡

Entrevista a D. Miguel Ángel Revilla en Societat de Consum de Radio Martorell


Revilla_31 gener 2013

Miguel Ángel Revilla es uno de los mejores y más honrados políticos de éste país. Ex presidente de Cantabria, cántabro de pura cepa que ejerce fuera de su comunidad. Odiado y reverenciado por igual en toda España. Para unos no es más que un populista patán y para otros la viva imagen del hombre llano del pueblo, eficaz en su gestión y honrado y cabal hasta las cejas.

No tenemos palabras para expresar nuestro agradecimiento a D. Miguel Ángel por su predisposición a ponerse ante los micrófonos del Societat de Consum de Radio Martorell, priorizándolo por delante de cadenas radiofónicas nacionales de primer orden (COPE, por ejemplo).

Todo lo que dijo es rigurosa actualidad y todavía, entonces, no habían explotado gran parte de los estrafalarios casos de presunto espionaje; ni sabíamos que habían unos cuadernos azules en la Catedral de Santiago; no habían detenido imputados en Catalunya como consecuencia del caso Blanco en Galicia; ni tan siquiera el feo asunto del marido de la Ministra; ni tampoco habían indultado a Emilia por la que él y nosotros estábamos dispuestos a hacer lo que fuera necesario para evitar su entrada en prisión… Es un documento de rigurosa actualidad.

Gracias D. Miguel Ángel Revilla.