Lo que nos enseña Edmund Phelps


Para todos aquellos que vengan siguiendo las opiniones y pensamientos de Edmund Phelps, premio Nobel de Economía 2006, he recogido unas frases de la entrevista que le hacen en el diario La Vanguardia de Barcelona a este catedrático de Política Económica en la Universidad de Columbia, el pasado sábado 27 de de Mayo de 2017. Son para tratar de profundizar en cada una de ellas y reflexionar con mucha calma. Vamos con la primera.

Todo dirigismo económico y planificación centralizada de los empeños humanos desembocará ¡siempre! en el fracaso, porque el individuo necesita un margen para actuar, intentar cosas, equivocarse, arriesgar, innovar, producir algo distinto… En definitiva, para imaginar y crear. Y si esto se coarta, ¡todo se estancará y se pudrirá!

Cierto es que esta respuesta lo era a una afirmación del periodista que le entrevistaba sobre el fracaso soviético, pero el lo generalizó y lo hizo extensivo a cualquier tipo de organización, tuviera el tamaño que tuviera. Da lo mismo que estemos hablando de un estado como de una empresa. Las empresas y organizaciones de cualquier tipo que se empeñen en planificar y dirigir hasta el último extremo de su desarrollo tienden a su autodestrucción por putrefacción.

El único filtro natural que tienen las aguas de las que beben la supervivencia de las organizaciones lo constituyen sus propios empleados, el factor humano tantas veces denostado y casi siempre obviado hasta el punto de convertirlo en un ‘recurso’ como otro cualquiera. A ellos les corresponde purificar esas aguas para que la empresa se mantenga viva y duradera.

Desde hace dos o tres generaciones estamos educando a la gente para que busque el empleo mejor  pagado. Y no para explorar lo desconocido, arriesgarse a perder todo, experimentar, innovar, probar, crear

A mayor abundamiento, en España, les educamos para que  opositen para trabajar en la Administración Pública, en entidades monolíticas tales como financieras, eléctricas, gasistas, de comunicaciones o se queden en las universidades impartiendo formación teórica, cualquiera que les garantice una economía ni que sea moderada, pero siempre largoplacista. Y, por si fuera poco, a los que no alcanzan su objetivo los etiquetamos de perdedores; por el contrario, los que sí han logrado esos, vamos a llamarles limitados, objetivos, son los grandes triunfadores de nuestra caduca sociedad.

Nuestra hipócrita sociedad cristiano-catolicista, al final, basa el éxito de sus integrantes en la obtención de bienes materiales por encima de los intelectuales o de su desarrollo personal. Mientras, el mundo se mueve y avanza gracias a los que desafían estas máximas y la misma sociedad, entonces, los tilda de aprovechados, afortunados, capitalistas y explotadores (ver los ejemplos de Bill Gates, Amancio Ortega, etc., sin ir más lejos). Para hacérselo mirar..

Esta es mi receta: que las escuelas fomenten la innovación, que cortemos todo tentáculo del poder que entorpezca la competencia…¡y que leamos a todos los grandes!

Por la lectura alcanzaremos el conocimiento, empezando en las escuelas donde no se enseña economía, innovación, valores, empresa, emprendimiento… ni nada que ayude al individuo a discernir por sí sólo, inculcando nada más lo que nos da la lógica (ciencias) y lo que nos permita la memoria (letras). Nuestros maestros, acceden a sus puestos después de haber superado una licenciatura generalista de Magisterio, en bastantes casos probablemente incluyan en su currículo una licenciatura de especialización en matemáticas, física y química, literatura, historia, etc… ¿para cuándo la de Economía, la de Administración de Empresas o la experiencia de los propios emprendedores, repartidos a partes iguales entre los que alcanzaron su sueño y quienes no lo alcanzaron o lo perdieron?

Contrata personal mediocre y dispondrás de una organización mediocre (Revisado)


Este artículo lo redacté en 2014, anteriormente, desarrollé el concepto en mi libro San Benito y el Management, Gestión Empresarial con Valores Benedictinos.

No ampliaré ni tocaré una coma del mismo, sólo incorporaré este vídeo de Performia Costa Rica

El concepto brillante contrapuesto al de mediocre, acepción que acostumbramos a considerar ofensiva en sí misma cuando sólo responde a una actitud legítima de las personas, es esencial para obtener unos resultados distintos a los de nuestra competencia. Una organización provista de personal brillante y, además, con conocimientos adquiridos, es fundamental para alcanzar los objetivos previstos.

Para entender mejor esto, déjenme que les explique qué podemos esperar, en atención a su aportación, del personal susceptible de ser contratado por una organización del tipo que esta sea: Conocimiento, Experiencia o Esfuerzo. Las tres aportaciones son imprescindibles para cualquier institución pero una de ellas, el Conocimiento, determina el grado de valor añadido que podrá aportar una organización respecto de otra a sus productos/servicios siendo, además, el valor más apreciado y cotizado por el mercado. Por lo demás, en función del tipo de empresa u organización de que se trate, el equilibrio entre unos y otros deberá ser distinto.

En cuanto a la actitud de los candidatos, podemos esperar que estos resulten: Brillantes (es el caso del primer Hacedor del vídeo de la Carreta), Mediocres (Hacedor menos eficiente aunque, en muchas ocasiones pueda resultar un buen elemento para acompañar el esfuerzo, por lo menos suma y no resta) o Indolentes (Fuente Potencial de Problemas, un muy mal asunto que adopta diferentes perfiles dentro de la organización, es camaleónico realmente). A partir del último hacia abajo (Personas Supresivas, en el fantástico vídeo), comenzaríamos a adoptar términos jurídicos. Dichas formas son, en sí mismas, actitudes y no resultados, perfectamente legítimas -excepto los que boicotean el trabajo, la organización , etc. (Personas Supresivas)- que van en concordancia con una serie de expectativas, deseos, motivaciones, necesidades y objetivos a nivel personal de cada uno de los integrantes y no son, por ende, objetivo de discusión ya que la actitud de cada cual entronca con su forma personal de enfocar su vida y su forma de ser, libremente elegida a partir de su libre albedrío. Por tanto, si no nos gusta la forma de actuar (actitud) de un determinado colaborador dentro de este ámbito, habremos de preguntarnos por qué se le contrató y no por qué lo hace como lo hace, pensando más en un error de selección, que en un defecto imputable al empleado. También cabrá cuestionarse qué hemos hecho desde que entró en la organización para que se comporte así.

cuadro actitud

A partir de aquí, realicen las combinaciones que ustedes quieran entre los componentes de los dos factores y se encontrarán con una gran riqueza de perfiles en los que, fácilmente podrán ver identificados a muchos de sus colaboradores, jefes y compañeros. Encontrarán desde el Conocimiento-Indolente que nos servirá para bien poco y nos costará mucho dinero, hasta el Esfuerzo-Brillante, impagable en todas las ocasiones.

¿De quiénes prescindiría, mañana mismo, dentro de su organización? Créanme, es más fácil aplicar este cuadro que limitarnos a lo fácil: prescindir de los más nuevos, porque cuestan menos dinero de indemnización, ó de los más antiguos en virtud de su edad y no de su aportación. Nos estamos equivocando y mucho; hasta ahora no se empiezan a dar cuenta en muchas organizaciones que, si quieren salir de la crisis, deben de recontratar a personas con buen conocimiento y mucha experiencia, que antes tenían y que, tras decisiones incomprensibles por más que lo traten de justificar, ahora no cuentan en sus nóminas.

¿Cómo lo van a hacer? y más profundo todavía ¿quién se atreve a despedir al despedidor atrevido?

(Del libro “San Benito y el Management, Gestión Empresarial con Valores Benedictinos” Capítulo 3º Innovación; Contrata personal mediocre y dispondrás de una organización mediocre; Pag.: 52)

Cómo conseguir una Organización Brillante


¿Se ha estancado su organización? ¿Está acostumbrada a pensar de una forma cómoda y conservadora?  ¿Se imponen la nostalgia y la rigidez?

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Organizaciones Estancadas

  • Nuevas tecnologías
  • Nuevos aspectos demográficos
  • Nuevos competidores
  • Nuevas expectativas de los consumidores
  • Nuevas tendencias
  • Desregularización y globalización de los mercados internacionales
  • La tan cacareada crisis
  • Etcétera….

Viejas Ideas

  • Nuevos competidores más ágiles y con recursos escasos

Las nuevas organizaciones han de ser

  • Abiertas, colegiadas y descentralizadas
    • Que el personal pueda tomar decisiones
  • Rápidas y vinculadas
    • Personas y grupos completamente vinculados a través de la red y actuando como una red, compartiendo ideas, recursos y experiencias
  • Constructivamente polémicas
    • Dejando siempre paso a las mejores opciones
  • Coherentes en su ejecución
  • Basadas en resultados concretos

El cambio que todavía no hemos digerido

La sociedad de la Comunicación ha generado la nueva economía de Información y ésta, la era del Conocimiento

Toda organización que obvia el Conocimiento  como factor diferencial corre el riesgo de convertirse en  marginal y mediocre. Los individuos llamados a convertirse en brillantes dentro de nuestra organización, deben pasar, primero de todo, por convertirse al Conocimiento y eso no implica un hecho puntual alcanzado antes de incorporarnos a nuestro entorno profesional por primera vez o en un momento dado aprovechando cualquier circunstancia favorable, si no una actividad continuada y sostenida en el tiempo a lo largo de toda nuestra vida profesional. Las organizaciones acabarán convirtiéndose, en un mundo continuamente cambiante, en el resultado del factor sumatorio del Conocimiento de todos y cada uno de sus integrantes

A continuación, presentaré unos esquemas que van desde el paradigma del anterior siglo al del presente, que ya llevamos tiempo iniciado pero con adelantos muy tímidos en ese sentido, excepto en compañías pequeñas que nos muestran más adaptabilidad a los cambios que las grandes corporaciones, algo lógico por otra parte.

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Esto es lo que nos han venido enseñando durante más de cien años. Cuatro direcciones estratégicas imprescindibles para entender cualquier organización productiva

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Y su reflejo dentro de un organigrama clásico, orientado a respetar las directrices sin derecho a cuestionamiento alguno, basado en que el Conocimiento era potestad de unos pocos, a la par receptores de ese conocimiento fuera del alcance de las clases más humildes, lo que acababa convirtiendo el modelo de dirección en ‘clasista’

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Conforme hemos ido avanzando a lo largo del Siglo XX, el Conocimiento ha ido popularizándose y estando al alcance de la mayoría excepto el que se impartía en las mejores escuelas de negocios, clasista por definición.

Eso y la crisis, acabó por dinamitar las organizaciones clasistas dentro de las empresas más pequeñas, convirtiéndolas en espacios de Conocimiento compartido por todos sus integrantes que acababan externalizando todos los procesos productivos o aquellos a los que menos valor añadido podía aportar el Conocimiento, requeridores de esfuerzo o de experiencia en la producción fundamentalmente.

Estas organizaciones se han acabado convirtiendo en líderes y modelos de éxito a seguir

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Esta sería una posible representación del modelo organizativo a seguir en aquellas organizaciones en las que prime el Conocimiento por encima de cualquier otro pronunciamiento.

Se basa en la disciplina personal, la iniciativa, la toma de decisiones y asunción de riesgos, la actualización de conocimientos permanente y la responsabilidad

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Debemos entender, también, que la evolución de los mercados como consecuencia del crecimiento competitivo entre organizaciones orientadas a la captación de la mayor cuota posible de ventas, ha reorientado el modelo original industrial, sin llegarlo a destruir o sustituir del todo.

Conceptos como la Identidad Corporativa, la Cultura organizacional, la Comunicación con todos los grupos que se relacionan directa o indirectamente con cada una de las organizaciones y, finalmente, la Imagen corporativa, no son simples expresiones pasajeras sino elementos organizativos a considerar que han llegado para quedarse y que sirven para marcar diferencias.

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El esquema anterior, añadido al original, nos lleva a esta nueva dimensión dentro de las organizaciones que pretenda continuar siendo competitivas

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Y esta sería una aproximación a como entiendo deberán ser, en un futuro más o menos próximo, los organigramas empresariales, mucho más preocupados por el buen funcionamiento de la redes de comunicación, con mayor autonomía personal de cada uno de sus integrantes, mayores dosis de responsabilidad individual, con menos transcendencia de la ubicación en la que se esté trabajando en cada momento y con un mayor esfuerzo de apoyo por parte de los líderes a, sus ahora, ‘compañeros‘ de obtención de metas comunes y compartidas.

Se acabó la época en la que ‘el de arriba‘ ostentaba el poder real y efectivo además -supuestamente- del Conocimiento. Entramos en una nueva etapa de la civilización en la que la mayor ocupación de los líderes, consistirá en ayudar a sus compañeros y tratar de facilitarles el trabajo para que, entre todos, alcances sus objetivos.

Próxima entrega,

“Cómo conseguir una Organización Brillante: Obtener el Consenso”

#liderandoelcambio #negociandoentierradelobos #pascualpicarin #innovandoparadiferenciar #valoresbenedictinos #ventasproductivas #factormartinez #managementbenedictino #managementcristiano @pascualpicarin

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En 1455 vivimos la primera revolución del conocimiento de la mano de Johann Gutemberg (inventor de la imprenta); en 1927 (unos quinientos años después), Philo Taylor Farnsworth, inventó el tubo disector de imágenes (culpable directo de la televisión); a principios de los 90 (sólo sesenta años después) pusimos a disposición del público, Internet; ahora, en lugar de quinientas cadenas de televisión, disponemos de millones de páginas web

¿Qué está pasando?

El 90% de los científicos que han nacido, permanecen vivos hoy en día; en Vietnam, sólo un 15% de los soldados eran universitarios. En la ‘Operación Tormenta del Desierto’, el 93% lo habían conseguido; En los ’60, en las escuelas británicas se formaban 5000 estudiantes de MBA. Hoy son 75000; en los ’60, España contaba con el 1,68% de la población con estudios universitarios. Hoy representa el 25,57% (mujeres 12,96% y hombres 12,61%)

¿Qué está pasando?

Presión en el entorno empresarial

–Decía David Vice, presidente de Northern Telecom:

En el futuro habrá dos clases de empresas: las rápidas y las muertas.

Presión de los consumidores

–La lealtad ha muerto. Ya no nos comprometemos de por vida a una institución

BUSCAMOS, COMPARAMOS COMPRAMOS

 

 “Los militares están más asustados de perder que deseosos de ganar”

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LOS EMPRESARIOS consagrados, TAMBIÉN

¿Qué está pasando?

Más Información + Más Formación + Cambio de Hábitos + Más Competencia + Globalización + Menos Capacidad de Gasto = Cambio de Paradigma

Y algunos no se han enterado. Estamos desnudos frente al mundo…

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¿Cómo lo haremos?

Reinventar:  Innovar o morir!

Este es un ensayo sobre lo que es necesario hacer para crear algo sobresaliente. Es una súplica en favor de la originalidad, pasión, audacia. Una forma de entender una teoría, consiste en observar y entender en lo que trabaja el mundo y determinar que tienen en común los éxitos alcanzados por los demás. Pero,

¿qué tienen en común ….

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Usted, mientras ha ido visionando estos nombres y estos establecimientos habrá ido pensando en qué pueden tener todas están compañías en común.

Y habrá tenido diferentes pensamientos, ideas, potenciales respuestas incluso o no habrá entendido para qué le propongo este estúpido (a priori) juego.  Sea como fuere, la respuesta es rápida:

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No tiene nada que ver ni con la facturación, ni con el tamaño, ni con los beneficios, ni con los disgustos que les deben dar al CEO de turno los miles de empleados a los que se enfrentan cotidianamente. La razón , o mejor la explicación, es otra:

Todas las anteriores imágenes responden a distintas organizaciones fueras de serie y están en las franjas extremas: Muy Rápido o Super LentoMuy Exclusivo o Muy BaratoMuy Grande o Muy Pequeño. La razón por la cual resulta tan difícil seguir a un líder es porque son líderes exactamente porque hicieron algo sobresaliente, ninguno hizo lo mismo que otro líder y cada cuál lidera su segmento. Y cuando usted decide hacer lo mismo ya no es tan sobresaliente porque no fue el primero —Seth Godin, Fast Company/02.2003

Pero, permítanme jugar un ratito más con ustedes. Les propongo un último ejercicio mental en época de crisis para los pensadores. La siguiente imagen tiene una serie de afirmaciones -concretamente siete- con un espacio en negro que falta completar y que responde a un adjetivo común para cada uno de ellos. Ese adjetivo es el secreto mejor guardado de porque fracasamos las compañías en los momentos de crisis, en los momentos actuales en los que abunda la información, la competencia, la globalización, la formación, etc…

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¿No lo ha descubierto todavía?¿Lo ha hecho pero no sabe si coincide con la respuesta adecuada?

Bien, pronto la solución, al final de este artículo, lo justo para que siga pensando un poquito más. Hasta ese momento, recuerde que mientras su compañía, su empresa o su organización siga cumpliendo a rajatabla el contenido de la imagen anterior + el dichoso adjetivo de marras, ustedes tienen un problema y, déjenme que se lo diga con todo el cariño,  grave además. Van a acabar cerrando su empresa o, por lo menos, van a pasarlo muy mal, francamente mal. Y como no se lo deseo de ningún modo, le invito a esa reflexión que no están haciendo por falta de Liderazgo Objetivo.

Tomen decisiones, que para eso nacieron, para saber que algún día se morirían y también para tomar decisiones

Ahí va la respuesta, espero que la entiendan pero, sobre todo, que busquen la manera de paliar sus consecuencias. Sí, porque su empresa adolece de ese mal, como el 99’98% de las organizaciones en el mundo, no es que seamos adivinos, es la tiranía de la costumbre y si la suya no lo sufriera, usted estaría en una isla paradisíaca sin hacerle puñetero caso ni a este invento infernal llamado Internet, ni a este Blog -como el que hay miles de mejores y más originales- en la nube, ni a este profesor pedante que esta cansado de ver como estamos destruyendo el entorno laboral y profesional en el que nos venimos moviendo durante los últimos cien años, todo por falta de claridad en las ideas y en los planteamientos. Es muy fácil una vez conocida la respuesta:

Tome decisiones o váyase a su casa 

desde el mayor de los respeto, por descontado.

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Sea diferente y dejará de ser mediocre. Tal vez se arruine, no le voy a engañar, pero por lo menos no seguirá arrastrándose por el mercado de la mediocridad y se lo pasará mejor. Y si funciona, envíeme su Caso de Éxito, para poder publicarlo y ponerme yo la medalla que sólo a usted le corresponde. Gracias, estaré por aquí por si me necesita.

#liderandoelcambio #negociandoentierradelobos #pascualpicarin #innovandoparadiferenciar #valoresbenedictinos #ventasproductivas #factormartinez #managementbenedictino #managementcristiano @pascualpicarin

Conocimiento vs Bienes Materiales


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Un poco largo el escrito de hoy pero es el último del año y no quería dejar pasar una reflexión que, de paso, trata de explicar porqué en España no vamos a levantar la cabeza en muchos años, diga lo que diga el Presidente del Gobierno de turno, diga lo que diga el heredero de la corona, o el/la ministro/a salpicados por la corrupción, también de turno. El tono, tal vez resulte un poco moralista, pero no trato de serlo, en absoluto. Sólo relaté -y publiqué- en 2011 una realidad que ahora se ha convertido en una soga al cuello de la economía de nuestro país.

Muchos me acusan de defender más a los empresarios que a los trabajadores, rotundamente falso. Empresarios y productores forman parte de una misma moneda, cada uno ocupa su cara y entre los dos disponen de un valor en la medida que vayan unidos. Los dos han dañado economías, ambos han puesto en la picota a países enteros y no me vale eso de que quien más poder tiene, tiene más responsabilidad. Ambos, por igual, disponen de poder y así lo han demostrado a lo largo de la historia del pasado siglo. Por otra parte digo lo que digo a sabiendas de que voy a molestar a muchos lo cual, lejos de preocuparme, me parece un objetivo alcanzado ya que de eso se trata, de que aquellos que no están de acuerdo conmigo se molesten y me hagan darme cuenta de mi error, si estuviera a caballo de él. Siempre y cuando lo puedan argumentar, claro.

Así que tratemos de entender lo que se explica -se podrá estar de acuerdo o no- y reflexionemos sobre lo que de cierto -o de erróneo- encontremos en esas líneas. Y, sobre todo, pensemos en que podemos hacer cada uno de nosotros, desde nuestro rincón, por mejorar esa situación social. Nada más.

Luego… ya vemos si criticamos o no y cuánto.

Cuando percibimos el camino demasiado angosto

Veremos que ser emprendedores, gestores o ejecutivos es algo que está al alcance de muchas personas conocidas y, de hecho, muchos aspiran a serlo algún día como plasmación de sus objetivos profesionales. La experiencia acumulada, los conocimientos adquiridos y otras circunstancias de diversa índole, facilitan ese acceso que da la opción a liderar equipos, grupos y proyectos orientados a la consecución de objetivos empresariales y, sobre todo, nos permiten alcanzar mayores grados de bienestar económico y de posicionamiento social. Esta legítima aspiración nos lleva a disponer de mejores viviendas, vehículos más potentes, recursos valiosos como puedan llegar a ser el personal doméstico que nos han de evitar aplicarnos en tareas manuales, participar en actividades e integrarnos en grupos y asociaciones más elitistas cada vez, etc., pero lo que venimos olvidando muy a menudo es que nada de esto nos pertenece en realidad. De hecho lo aprendemos bien rápido cuando se produce una caída de repente, inesperada. Lo vemos reflejado cuando un empresario sufre la quiebra de su empresa. Y es que la felicidad siempre va unida al dolor cuando se olvidan preceptos básicos como encierra el entendimiento de que nada material es infinito ni nos pertenece, más allá de la temporalidad que lo marca casi todo.

A colación de este hecho viene el suicidio de Mark Madoff, hijo mayor de Bernard Madoff[1] conocido por ser uno de los grandes capitalistas, tanto como uno de los mayores estafadores de la corta vida de los Estados Unidos de América, al no saber aceptar la caída del pedestal al que llegaron de manera, ahora públicamente conocida, poco honesta. Son muchos los empresarios y los ejecutivos que, sin haber cometido ninguna tropelía similar a la de Bernard Madoff, se acogen al supuesto derecho de decidir sobre su propia vida, poniéndole fin y causando un dolor inquebrantable a sus más allegados, por no saber digerir un cambio de situación coyuntural que les lleva a perder los supuestos privilegios que les otorgan, de puertas hacia afuera, los recursos económicos y los beneficios sociales que comportan implícitamente su estatus en un momento dado.

La Regla de San Benito (analizada a través de San Benito y el Management Moderno) trata de advertir de todos los peligros que se asocian a los recursos económicos y sociales salvo de aquellos que realmente disponga la persona como tal. Es difícil, muy difícil, aprender que nada nos pertenece salvo lo que hayamos aprendido a hacer y los conocimientos de los que dispongamos y así lo expresa al decirnos…

…el camino (…) es naturalmente angosto.

Pero conseguirlo, progresar en él, nos permitirá correr de manera mucho más veloz. Y utiliza una palabra clave: paciencia como elemento fundamental en la consecución de nuestros objetivos y que también resulta clave para entender la actitud de la civilización oriental. No es fácil para nadie que llega a alcanzar un estatus determinado, dispone de unos ingresos importantes y se beneficia de unos recursos fuera del alcance de la mayoría, ajustarse a una actuación mucho más espartana de lo que por ‘derecho’ le correspondería dentro de una sociedad en la que prima el exterior sobre el interior. Tampoco es sencillo convertirnos en facilitadores de bienes destinados a seres anónimos practicando la caridad por encima de lo estrictamente correcto desde un punto de vista social. Podemos ver a grandes prohombres de nuestra sociedad, como Bill Gates[2], donando una mínima aportación de su fortuna a iniciativas sociales –afortunadamente él lo hace y congratulémonos por ello–, pero casi nunca veremos a ninguno que vaya a donar todo lo que le sobra para vivir, a favor de los más necesitados. No vamos a ser tan necios de creer que en estos momentos alguien lo vaya a hacer tal cual pero sí, por lo menos, tratar de que los lectores entiendan la necesidad del desapego de los bienes mundanos y materiales que hoy están y mañana podríamos haber perdido por causas diversas sin que ello llegue a representar, como ahora mismo está sucediendo, una crisis personal que, por lo general, dispone de una tendencia a acabar muy mal para quienes la sufren. Somos lo que somos y valemos por lo que somos, no por lo que tenemos.

El inmenso valor de nada

Un buen fotógrafo y amigo, Carles Porta[3], me hacía una interesante reflexión al respecto, mientras comíamos en un popular restaurante de Sabadell. Se preguntaba qué iba a suceder con Bill Gates y muchos que como él disponían de una fortuna que les permitiría vivir diez vidas consecutivas, con todos los lujos inimaginables, cuando descubrieran que sólo podían vivir una, mientras millones de personas morían de inanición en el mundo pudiéndose salvar con un reparto más ajustado de ese excedente de nueve vidas. No supe qué responderle.

San Benito, exige a quienes pretenden entrar en su comunidad que abandonen todas sus propiedades mundanas y/o las pongan a merced del convento para aprovechamiento de todos. Va un poco más allá y, en El hábito y el ajuar del monje (55), dice que:

Y para que el vicio de la propiedad sea extirpado de raíz, que el abad dé a los monjes todo lo que es necesario, o sea: cogulla, túnica, peúcos, sandalias, ceñidor, cuchillo, estilete de escribir, aguja, pañuelo, tablillas enceradas, así se evitará todo pretexto de necesidad.

No cree que haya necesidad de propiedades porque sabe perfectamente que esa es la mayor causa de desazón y desavenencia entre las personas. La extrema dependencia de bienes y símbolos externos a la que nos hemos acostumbrado, nubla la visión del futuro de nuestras vidas. Preferimos sucumbir a la exhibición de factores externos que nos permitan que los demás nos posicionen socialmente antes que preocuparnos de mejorar como personas, personal y profesionalmente, y ocuparnos del desarrollo del intelecto.

Déjenme que les cuente un pequeño ejemplo que se ha convertido en parte integrante de una crisis de la que tardaremos más de veinte años en salir. No trato de centrar toda la crisis que vivimos en España en ese punto, ni tampoco de culpabilizar a los muchos que han sido el sujeto principal del mismo ejemplo, pero si quiero hacer una llamada de atención que nos sirva, en algún momento, para razonar al respecto.

Una de mis principales aficiones, para la que apenas me resta tiempo y la edad, así como la salud, ya no me permiten disfrutar con la misma intensidad, es el fútbol. Me gusta entrenar, me ha gustado toda la vida y en tiempos pretéritos se me daba bastante bien. Tengo la fortuna de que uno de mis hijos sigue con ella y la ha convertido en su profesión superando muchísimo a su padre. Orgullo legítimo. Hace, unos ocho años, allá por el 2003, mi hijo Toni, jugaba en un club de Sabadell, ciudad a la que nos habíamos trasladado desde Barcelona a vivir. Había jugadores que destacaban y otros que no lo hacían tanto, pero el asunto por el que traigo este tema a colación no tiene nada que ver con su vertiente deportiva. Estaban en edad de estudiar, la misma, y no habían finalizado, tan siquiera, el bachillerato. Todos sabemos de la dificultad que encierran los jóvenes adolescentes, con sus fantasías, sus prioridades, sus ansias… Hubo padres que cedieron, creo que con demasiada facilidad, a la voluntad de sus hijos por ponerse a trabajar, dejando sus estudios a cambio de unas remuneraciones que, en aquellos momentos, el sector de la construcción pagaba suficientemente bien como para que no pensaran en las consecuencias de dejar lo más importante: la adquisición de conocimientos.

El resultado de aquello es visto ahora, con la perspectiva que dan los años y acontecimientos, como un error. Pero no es eso lo peor, aquella generación de niños como los que he expuesto, tiene ahora entre veinte y treinta años y están en el paro; su oficio, en el caso de los mejores, ya no es tan necesario ni se recompensa de la misma manera; no tienen hábito, costumbre, ni predisposición para dar marcha atrás y volver a donde lo dejaron, cuando no pueden hacerlo porque ya se han cargado de responsabilidades familiares. Me pregunto yo ¿Qué vamos a hacer con esta generación perdida? Sí, perdida. Vagará, incesantemente, buscando oportunidades de trabajo según se vayan desarrollando los diferentes sectores al albur de la oportunidad, ora en hostelería, ora en el campo, ora en la construcción y, entre medias, cuando no haya trabajo, se mantendrán acogidos a los subsidios de desempleo que imperan en este país, a cambio de no hacer nada o practicar economía sumergida. Y todo porque, en algún momento, nadie les hizo ver, ni les pudo obligar, a finalizar sus estudios superiores.

¿Qué tiene que ver esto con lo que hablábamos? Mucho. San Benito rechaza el dinero y las propiedades a cambio de hacer aquello que nos llena, lo que nos permitirá alcanzar la Felicidad Plena. Estos muchachos, abandonaron el camino angosto y siempre difícil del conocimiento a cambio de una compensación económica que les daba acceso a libertades, propiedades y símbolos exteriores. Nadie fue capaz de exigir una finalización de estudios, una acreditación para levantar una pared. Y tampoco me parece justo descargar la responsabilidad de esa generación perdida sobre los padres exclusivamente. Habremos de pensar en todo ello, mientras España ha dejado de ser competitiva en el concierto económico mundial. ¡Una generación completa! Veinticinco años para recuperarla, más o menos.

[1] Estadounidense, ex corredor de bolsa y asesor de inversiones que llegó a convertirse en el presidente ejecutivo del Nasdaq. Autor de una de las mayores estafas que defraudó a multitud de inversionistas por valor de miles de millones de dólares. Detenido en 2008 a partir de una denuncia formulada por sus hijos al conocer los detalles y magnitud de la estafa en la que se encontraban involucrados, al parecer, sin su consentimiento.

[2] Empresario y filántropo estadounidense, cofundador de la empresa de software Microsoft.

[3] http://www.carlesporta-fotograf.blogspot.com