Un (mal) ejemplo de Líder Autárquico. Mariano In Action


MIA  Mariano In Action

(El título hubiera resultado más oportuno utilizando la inicial de su apellido (Rajoy) RIA y hubiera podido ser algo tal como

RIA -se

pero lo dejé así por ser Mariano más próximo, más familiar: “¿Cuánto te voy a echar en falta? con lo que nos hemos llegado a reír juntos” (la frase es de un episodio del Dr. House, por las dudas)

La autocracia es una suerte de dictadura o absolutismo impuesto, bien sea a través de las urnas o mediante un Golpe de Estado, y que, en el caso de las democracias, suele durar el período de tiempo que a bien tengan los ciudadanos mantener al tirano de turno. Solemos restringir el acceso a este adjetivo a personajes muy relacionados con la política y con el ejército, en este último caso, metidos a políticos, pero también existen líderes autocráticos en las organizaciones y en las corporaciones empresariales y de cualquier tipo. Actualmente podríamos aventurar que Maduro (Venezuela) es uno de ellos y Erdogan (Turquía) también está muy próximo al anterior, por poner dos ejemplos.

La autarquía, por otra parte, también se refiere a otra variante sutil de las dictaduras. Algo que también sucede en Venezuela y en Turquía bajo el paraguas de la “Democracia”. En España ya vivimos algo similar durante el gobierno-dictadura franquista que se presentaba a sí misma como “democracia orgánica”, pero que encubría a un actor y al resto del reparto que actuaban como auténticos sátrapas.

Recientemente, España ha vuelto a sufrir una circunstancia autárquica, si entendemos por ello a aquel gobierno de un grupo que posee el poder absoluto del estado, decidiendo las leyes y cambiándolas de acuerdo a sus intereses. Porque eso exactamente es lo que ha venido haciendo el peor Gobierno de la democracia española: el del señor Rajoy

En Wikipedia, podemos encontrar una entrada muy interesante al respecto: El Ideal Filosófico de la autarquía

“En la Antigua Grecia varias corrientes filosóficas vieron en la autarquía un ideal de vida. Para las escuelas cínica, estoica, epicúrea y cirenaica, la autarquía es la situación propia del sabio, que se basta a sí mismo para ser feliz, pues no necesita para ello otra cosa que el ejercicio de la virtud. En este sentido, es la independencia del sabio, que junto a la autonomía (libertad) y la ataraxia (imperturbabilidad) configuran las características ideales del sabio”

Exactamente lo que ha estado ejerciendo el ínclito Rajoy hasta la fecha y que ahora continuará dilatando sus decisiones en Santa Pola, pobres empleados del Registro de la Propiedad. Su virtuosismo, basado en la dilación en la toma de cualquier decisión bajo el viejo axioma de los mentecatos, “el tiempo lo soluciona todo”; sumado a la libertad de hacer lo que le viniera en gana (libertad) apoyado por una mayoría primero y una minoría suficiente, después; y su característica ataraxia (imperturbabilidad) de buen gallego que nunca sabes si va o viene, y conste que no acepto esta generalización geográfica ni social, pero que en su caso es constitutivo de su propia personalidad, conforman un perfil de Líder Autárquico, de esos que, además nunca habla claro, suponiendo que esté dispuesto a dialogar alguna vez, cosa que no creo.

Y es que, un Líder que oye pero no escucha, nunca dispuesto a encontrar puntos de encuentro y siempre presto a señalar líneas de separación y diferencias ideológicas irrenunciables, nunca podrá convertirse en un buen líder. Nunca, jamás. Contrapuesto a la sabiduría supuesta en los sabios, defendida por estoicos, epicúreos, cirenaicos y cínicos, se presenta la escuela de los valores humanistas y cristianos que encuentran la verdadera felicidad y sabiduría en el amor agapao (o ágape), ese que todo lo puede:

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta (Corintios 13)

Pero ¿qué le vas a explicar a alguien, cargado de tanta soberbia? Incapaz de ceder cualquier espacio al diálogo, a la comprensión, al entendimiento. Básico para cualquier líder que se precie, en cualquier organización por pequeña o grande que esta sea. Si a eso le añades todos los enemigos que vas dejando por el camino (cadáveres políticos poco dispuestos a perdonar y condonar tu deuda), el desgaste propio de tus propias torpezas (todos tenemos y las cometemos), y que más que el líder político de una importante nación en el concierto europeo eres una mala caricatura al servicio de tus propios desaciertos públicos y notorios (ver imágenes de este post con frases suyas memorables), tienes servida una moción de censura (o destitución) con final atroz y doloroso (a la p… calle), del que no va a quedar ni una sola imagen de épica política; simple y llanamente, Señor Presidente váyase y no le queremos volver a ver más en la vida.

Rajoy, sí, posiblemente el peor Líder de la Historia Moderna de España (no hablo ni juzgo a la persona, sólo a su función política, quede claro).

Mariano DIXIT

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Entrevista a D. Miguel Ángel Revilla en Societat de Consum de Radio Martorell


Revilla_31 gener 2013

Miguel Ángel Revilla es uno de los mejores y más honrados políticos de éste país. Ex presidente de Cantabria, cántabro de pura cepa que ejerce fuera de su comunidad. Odiado y reverenciado por igual en toda España. Para unos no es más que un populista patán y para otros la viva imagen del hombre llano del pueblo, eficaz en su gestión y honrado y cabal hasta las cejas.

No tenemos palabras para expresar nuestro agradecimiento a D. Miguel Ángel por su predisposición a ponerse ante los micrófonos del Societat de Consum de Radio Martorell, priorizándolo por delante de cadenas radiofónicas nacionales de primer orden (COPE, por ejemplo).

Todo lo que dijo es rigurosa actualidad y todavía, entonces, no habían explotado gran parte de los estrafalarios casos de presunto espionaje; ni sabíamos que habían unos cuadernos azules en la Catedral de Santiago; no habían detenido imputados en Catalunya como consecuencia del caso Blanco en Galicia; ni tan siquiera el feo asunto del marido de la Ministra; ni tampoco habían indultado a Emilia por la que él y nosotros estábamos dispuestos a hacer lo que fuera necesario para evitar su entrada en prisión… Es un documento de rigurosa actualidad.

Gracias D. Miguel Ángel Revilla.

La última tomadura de pelo de la agonizante legislatura


Esta semana hemos concluido uno de los más esperpénticos espectáculos político-circenses con los que nos hemos visto sorprendidos a lo largo de un final de legislatura marcada por el acoso y derribo a un presidente, legalmente elegido –aunque yo no le votara- en las urnas de la democracia, por parte de elementos de su propio partido y, como ya viene siendo habitual –así logró el refrendo en su día el Presidente Aznar-, por parte de una oposición dispuesta, no ya a no dejar pasar ni una, hasta aquí razonable, sino a crear y generar todo tipo de situaciones, le fueran bien al país o le fueran mal, que tanto daba, orientadas a su fracaso político y económico que es el de todos.

La aprobación ayer del impuesto sobre el patrimonio no sólo es ridículo, por cuanto no se llegará probablemente a aplicar nunca y en el mejor de los casos se hará en aquellas comunidades que así lo decidan, sino que resultaría ineficaz por el monto de la recaudación esperada, no más de mil millones de euros, calderilla para nuestras arcas por más endeudas que estén, y lo están.

Ayer, jueves 22 de Septiembre, en el programa semanal que tenemos en Radio Martorell, Societat de Consum (Sociedad de Consumo), que presento y dirijo junto a mi amigo Miguel Pérez, tuvimos la oportunidad de entrevistar a dos parlamentarios catalanes en Madrid: D. José Vicente Muñoz del PSC y D. Carles Campuzano de CiU. Más allá de las diferentes lecturas y planteamientos que ambos hacían respecto a la aplicación y origen que motiva la aprobación de la referida Ley, ninguno fue capaz de darnos respuesta a nuestra objeción estrella:

¿Cómo es que volcamos esfuerzos, y hablando pronto y mal, mala leche por parte del contribuyente, aplicando una ley que no nos resuelve nada excesivamente crítico, teniendo en cuenta el volumen de dinero recaudado y, en cambio, permitimos, sin más, que Hacienda, a través de sus técnicos, declare que las grandes empresas defraudan más de 42.700 millones de euros al año?¿No sería más lógico motivar con medidas contundentes el cumplimiento de la ley por parte de las grandes compañías y no liar más el asunto?      

Ninguno de los dos dio una respuesta clara y directa. Uno la evadió -estrategia envolvente colateral tomando una circunvalación- y el otro nos expuso lo mucho que supone el fraude que constituye la economía sumergida -pregunta lo que quieras que yo te responderé lo que me de la gana-.

Viene a cuento esta pregunta, nada tramposa, de que ha sido publicado un informe por parte del Sindicato de los Técnicos de Hacienda (GESTHA), Lucha contra el fraude fiscal en la Agencia Tributaria, en el que se denuncia que las grandes fortunas y las grandes empresas fraudan anualmente cuarenta y dos mil setecientos once millones de euros, cifra que representa el 71’8% del total del fraude en nuestro país y triplica el cometido por pymes y autónomos.

Afirman, igualmente y de forma especialmente grave, que: “desde hace muchos años se ha puesto la lupa sobe las rentas del trabajo, de los autónomos y de las microempresas en lugar de perseguir las grandes bolsas de fraude

Antes de acabar el programa, contactamos en antena con D. José María Mollinedo, secretario general del citado sindicato, que declaraba, respondiendo a nuestras preguntas, que el hecho de no poner la lupa sobre las grandes bolsas de fraude responde, exclusivamente, a un criterio de supuesta efectividad adoptado por la Dirección General de Hacienda, que son quienes marcan los planes estratégicos de actuación para cada ejercicio, en lugar de hacerlo el propio Gobierno. Eso hace que les resulte más fácil centrarse en los pequeños, que carecen de medios para dar respuesta a las acciones e inspecciones que realizan, en lugar de centrarse en las grandes toda vez que éstas sí cuentan con asesores, abogados, consultores, etc. De hecho, nos confirmaba el señor Mollinedo que dedican un 80% de los recursos humanos en el seguimiento, inspección y demás sobre los “pequeños” dejando, tan sólo, un 20% para controlar allí donde se concretan las grandes bolsas de fraude.

En conclusión, ¿no era mejor orientar nuestros esfuerzos a recuperar, al menos, tres mil millones de euros en esas grandes corporaciones, que montar toda la parafernalia mediática, política, folclórica y demás adjetivos que se les quiera adjudicar, en la aprobación de una ley que ha nacido sentenciada por apenas mil millones de euros? Seguramente sí, pero tenía menor repercusión a la hora de captar votantes.

¿Conclusión? Que se vayan todos para su casa y se tomen una legislatura sabática, o mejor dos.

Por cierto, que no he sabido encontrar, en ningún medio, un paralelismo entre ambas noticias aparecidas con apenas una semana de diferencia.

Como diría Forges: País.